--- Escúchame atentamente Rose. No tengo mucho tiempo para poder explicártelo. El doctor y yo caimos en una trampa. Se trata de una especie de bucle temporal cíclico. He usado este aparato para retroceder y advertirte, le indicó Harry enseñándole su giratiempos.
--- Pero… ¿ Cómo se supone que…. ?
--- No hay tiempo para grandes explicaciones; ya he arriesgado demasiado al escapar temporalmente y venir aquí. Escóndte bien. En pocos minutos reapareceremos los tres por esa entrada. Tú debes de convencernos al doctor y a mi de que no continuemos por ese pasillo. Pulsamos la llave equivocada.
--- Pero yo…
--- Eres nuestra única esperanza Rose Tyler. Ahora todo depende de ti.
Harry dio unas vueltas al giratiempos y luego abrazó a Rose. Finalmente desapareció.
Harry y el doctor habían dejado atrás a Rose y llevaban ya aproximadamente media hora recorriendo los diversos túneles que se encontraban según iban avanzando por aquel lúgubre pasadizo. En ese momento llegaron a una sala triangular. En el centro de la misma había una extraña piedra. Harry se acercó lentamente a la misma. Sobre su superficie había grabadas unas inscripciones que parecían muy antiguas.
--- Es curioso, parece maya, advirtió el doctor, quien también se encontraba mirando la piedra.
--- Que raro, no recuerdo que los mayas se hubiesen establecido por estas latitudes, dijo Harry.
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