miércoles, 28 de mayo de 2008

Fic Harry Potter y el libro del tiempo perdido ( Cap 1 y 2 )

HARRY POTTER Y EL LIBRO DEL TIEMPO PERDIDO


Era ya tarde, sobre las 21 h. y estaban esperando la llegada del trabajo de tío Vernon para disponerse a cenar. Ese día, según parecía, había sido muy ajetreado en el trabajo. Harry y su primo Dudley estaban viendo una serie muggle muy conocida llamada perdidos. Harry no la había seguido mucho pero sabía que iba acerca de unos que habían tenido un accidente en un avión y se encontraban atrapados en una isla en medio del Pacífico o algo así. A Dudley le encantaba esta serie. Llevaban ya un rato viéndola cuando la puerta se abrió de repente y un furioso tío Vernon entró por ella muy furioso diciendo:

-- ¡ Esta gente, me tiene harto !

-- ¿ Qué pasa padre ? inquirió Dudley a su padre

--- Nada hijo, problemas con la contabilidad de la empresa; cosas mías, no te preocupes.
---- ¡ Hola tío ! le saludó Harry a su tío Vernon

El tío de Harry ladeó ligeramente la cabeza y miró a Harry durante unos segundos; poco después se giró hacia la tía de Harry, Petunia, su mujer.

--- ¿ Qué hace él aquí ? ¡ Se suponía que hoy no vendría !
---- Cálmate cariño, ya hemos hablado de esto antes. Él es mi sobrino y el tuyo, aunque te pese y aunque no me guste tampoco que haga magia debemos aceptarle tal y como es, con sus virtudes y sus defectos. De todas formas, ¿ ningún vecino se ha dado cuenta de ello en estos 35 años no ? intentaba tranquilizar Petunia a su marido.

El tío Vernon gruñó suavemente y no dijo nada; se limitó a asentir con la cabeza .

-- Venga chicos, a cenar, que ya está lista la cena, les dijo entonces Petunia a Dudley y a Harry.

-- A ver si encuentran a Walt su padre, Sawyer y Jinn ¿ Eh Harry ? le espetó Dudley a su primo acerca de lo que ocurría en la serie de tv.

Harry, quien había estado escuchando la conversación entre sus dos tíos no oyo bien lo que su primo le decía y se limitó a asentir con la cabeza. No obstante no comentó nada acerca de lo que había oído, pues si bien la relación con su “ familia ” había mejorado bastante, no tenía ganas de discusiones, así que se fue junto con Dudley a la cocina para disponerse a cenar.
La cena transcurrió de forma agradable y sin contratiempos e incluso, tía Petunia le gastó una broma al tío Vernon respecto a la contabilidad de su empresa. Dudley y Harry conversaban de forma animada: Harry le estaba contando a su primo la decisión que había tomado para el año que siguiente. Iba a irse, o más bien a regresar a Hogwarts e iba a solicitar un puesto para ser el nuevo profesor de Defensa contra las artes Oscuras, si la directora Mc. Gonagall le aceptaba, claro.

-- ¿ Así que profesor, eh Harry ? le decía burlonamente Dudley a su primo.
-- Sí, es una decisión que he meditado mucho este verano y ya puedo decir que es definitiva.

Harry se encontraba muy contento de poder contarle a Dudley, un miembro de su familia cosas relativas a él con respecto al Mundo Mágico. Pues si bien en la actualidad los dos primos se llevaban muy bien, las cosas no siempre habían sido así con su primo Dudley.
Lejos, muy lejos, en realidad casi olvidados quedaban ya para Harry los tiempos en que Dudley y él ni se hablaban, bien porque Dudley tenía miedo de Harry debido a su condición de mago, bien por ese rechazo que había existido siempre en la familia hacia la magia, algo absurdo para Harry. “ Las cosas no habían sido así siempre, ” se decía Harry a sí mismo; sí, definitivamente no habían sido así siempre.
La situación cambió cuando años después de la caída de Lord Voldemort, su familia comprendió, en realidad Tía Petunia y Dudley, que Harry no era un peligro para ellos y que además, siendo familia, Harry no iba a entrar un día por la puerta y les iba a matar con algún hechizo. Le dejaron de tener miedo, si así podía decirse, y el rechazo se convirtió en cariño y confianza; al fin y al cabo Harry era de su familia y como tal sería tratado a partir de ahora, mal que le pesase al tío Vernon.
Dudley era ahora guardia de sguridad de un Banco Mugle muy importante y estaba prometido con una joven de 32 años muy guapa llamada Beatriz Reding; a Harry la joven le caía muy bien y Dudley, Beatriz, él mismo y su mujer, Ginny habían ido muchas veces a cenar los cuatro a restaurantes del Londres Muggle, a cines y a discotecas juntos divirtiéndose mucho.
Cuando la cena terminó, Harry se despidió de su tía, su primo y su tío y se marchó de la casa de sus tíos rumbo a la suya propia, o a una de ellas, al número 12 de Grimmauld Place. Como el día siguiente iría a Hogwarts temprano le quedaba más cercana la casa de Grimmauld Place en Londres. Así pues, mientras caminaba a lo largo de Privet Drive se acercó a la entrada de un garaje, miró a los dos lados por si alguien le estaba observando y de repente desapareció.
Se apareció unos segundos después en la cocina del número 12 de Grimmauld Place donde Kreacher le estaba esperando.

--¿ Qué tal te fue en la cena Harry ? le preguntó el elfo

-- No estuvo mal, le contestó Harry con una voz cansina. Puedes retirarte Kreacher, ya guardaré yo el abrigo.

--- Que duermas bien Harry y recuerda que mañana tengo el día libre.
---- Sí, es verdad. Bueno, ya nos veremos pasado mañana en la otra casa la del valle de Godric entonces. Que descanses Kreacher y gracias.
---- Adiós señor, se despidió el elfo.

Harry y el viejo elfo tenían ahora una relación de afectuosidad pocas veces vista entre un mago y su elfo doméstico, y es que Harry había llegado a apreciar mucho a su elfo doméstico, el cual había cambiado mucho su comportamiento debido al buen trato que le dispensaba Harry, su “ dueño . ” Atrás quedaba ya la traición hace ya tantos años de éste que ocasionó luego la muerte de Sirius; pero todo eso era ya parte del pasado y Harry ya no pensaba en ello, estaba olvidado.

Harry subió a su habitación, estuvo revisando unos documentos de su oficina de Aurores y se echó en la cama. El día siguiente sería duro y debía descansar; y poco tiempo después descansaba profundamente en su cama.





Capítulo 2. El regreso a Hogwarts

La mañana siguiente Harry se despertó pronto, desayunó, hizo su cuarto y se dispuso a irse a Hogwarts; unos pensamientos le rondaban la mente en esos momentos: “ Vuelvo a Hogwarts después de tanto tiempo ” se decía a si mismo. Harry había meditado mucho esa decisión durante el verano; se encontraba un día en su oficina del centro de aurores y por su cabeza pasó de repente la idea de volver a Hogwarts… ¿ Y por qué no ? se dijo a sí mismo. Al fin y al cabo Hogwarts siempre sería como su “ otra casa ” .

Después de tantos años de guerras y persecuciones de magos oscuros el Mundo mágico estaba ahora en paz y tranquilidad y él, desde su puesto de presidente del Consejo de aurores, puesto que había alcanzado hace cinco años, llevaba ahora una vida monótona y aburrida en su oficina. Se encontraba cansado de tanta guerra y decidió que ya era tiempo de tomarse un descanso así que tomó la decisión de solicitar un puesto como profesor en Hogwarts donde sin duda alguna podría descansar tranquilo de sus cargos como auror.

Le comentó su decisión a Ginevra, su esposa, más conocida como Ginny Potter, la cual se mostró encantada con la noticia.

--- Harry, ¿ es eso cierto ? ¿ vuelves a Hogwarts ?
--- Sí, le contestó Harry, si no fuese así no te lo diría. Además, así podré vigilar a Lily más de cerca dijo Harry sonriendo mientras miraba a su hija, la cual estaba aomada por entre la puerta del dormitorio. Este año la hija de Harry y Ginny, de momento la única, ya que Ginny estaba de nuevo embarazada e iba por su 5 º mes de embarazo. Harry y ella esperaban su nuevo hijo con mucha ilusión. Habían decidido ponerle el nombre de Percy, en honor al antiguo hermano de Ginny, muerto mucho tiempo atrás en la Gran Guerra contra Voldemort.
Como Ginny, la cual había pedido permiso en el trabajo esa semana, no quería salir de casa debido a su estado, habían decidido que sería Harry quien la acompañara unos días más tarde a comprar sus cosas para la escuela en el callejón Diagón.

Harry se olvidó de estas preocupaciones y se dispuso para partir hacia Hogwarts; dio una vuelta por la casa por si acaso se había dejado algo y acto seguido se apareció fuera de los terrenos de Hogwarts, junto a la puerta, donde en esos momentos se encontraba el guardabosques de Hogwarts, su gran amigo Hagrid, el cual le vio.

--- ¡ Harry, qué sorpresa ! dijo Hagrid muy contento, ¿ a qué se debe esta visita ?
--- Bueno… no sé cómo decírtelo… Harry estuvo pensando unos instantes qué era lo que iba a decirle a su amigo y luego dijo de forma enigmática: Digamos que nos vamos a ver bastante este año Hagrid.

--- ¿ Y eso ? Hagrid estaba asombrado por la noticia

--- Pues verás, voy a solicitar el puesto de profesor de Defensa Contra la artes oscuras, le dijo Harry a su amigo

--- ¡ Eso es fantástico Harry ! podremos recordar los viejos tiempos

--- Sí, dijo sonriendo Harry también contento con la perspectiva. Bueno Hagrid, si no te molesta, tengo un poco de prisa ya que tengo que entrevistarme ahora con la directora Mc. Gonagall y no creo que le guste esperar

--- ¿ Pero, te está esperando ?

--- No, pero es igual, de todas formas querría hablar con ella lo antes posible

--- Por supuesto Harry, ahora mismo te abro las puertas

--- Ya hablaremos en otro momento Hagrid, me encantaría continuar con la conversación ahora pero…

--- No te preocupes, lo entiendo. Buena suerte Harry.

Harry se despidió de su amigo y se dirigió hacia el interior del castillo. Una vez dentro del mismo, en el cual aparentemente no había nadie en esos momentos aparte de Peeves, el poltergeist del castillo, el cual se divertía en esos momentos portando un cubo de agua y lanzándolo contra las paredes.
--- Parece que hay cosas que nunca cambian se dijo a sí mismo Harry suspirando.

Harry se encaminó hacia el despacho de la directora con un paso lento; a mitad del pasillo que conducía a la gárgola de entrada al mismo se encontró con Filch, el viejo conserje.

--- Hombre, señor Potter , cuanto tiempo sin verle por aquí.
--- Jejeje, se rió Harry. Nunca le había caído bien el conserje, pero en ese momento necesitaba que le dijese dónde se encontraba en esos momentos la directora así que con voz amable preguntó: ¿ Perdone Filch, sabe dónde se encuentra la directora ahora ?

--- Pues, déjame que piense… el conserje pareció pensar durante unos segundos la respuesta y luego dijo: Sí, se encuentra en las Lechucerías en estos momentos, está comunicándose con el Ministerio

Harry se despidió del conserje y se dirigió hacia arriba camino de las Lechucerías para hablar con la directora. Al llegar se la encontró mandando un mensaje a través de uno de los dispensadores automáticos de correo que habían sido instalados en la Escuela en los tiempos de la Gran Guerra para evitar que las lechuzas fueran interceptadas y de este modo, también los mensajes. Los habían diseñado Ron y Hermione y habían sido un invento extraordinario; ambos compartían los derechos de la patente. En la actualidad se habían impuesto en todo el Mundo Mágico como un medio seguro de mandar mensajes y en la Escuela había varios por toda la lechucería, estando de esta forma ésta dividida en dos zonas una donde estaban las lechuzas y otra donde estaban los dispensadores de correo.

--- Buenos días, señora directora, saludó Harry
La directora Mc. Gonagall se volvió hacia Harry un tanto sorprendida por ver que alguien estaba allí, le miró y le saludó cortésmente:

--- Hombre, señor Potter ¿ a qué se debe el placer de tenerle por aquí ?
--- Pues, la verdad es que quería hablar con usted acerca del puesto que hay vacante como profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras.
--- Parece que las noticias vuelan hoy en día dijo ella
--- Harry se sonrió, sí eso parece dijo él

--- Bueno, Harry, como ya sabes según decía antiguamente el Director Dumbledore, Hogwarts siempre será tu Hogar y yo, como actual directora del colegio lo mantengo, así que, por mi parte estás aceptado Harry, le sonrió ella

--- Muchas gracias directora, no se arrepentirá dijo Harry agradecido.

Instantes después, y aún sin creerse del todo lo fácil ( o era una forma de decirlo ) que había sido convencer a la directora para que lo aceptara en el puesto bajó y fue a hablar con su amigo Hagrid a su cabaña; estuvo aproximadamente hasta la hora de la comida hablando animadamente con él y luego se despidió hasta el comienzo de las clases.
Ese mismo día , y ya en su casa en el Valle de Godric, unas horas antes de la cena llegó una carta de Ron, el cual estaba por entonces en Grecia en una misión secreta, pues una secta de magos tenebrosos surgida hace muy poco tiempo estaba reuniendo seguidores por la zona y habían ido a investigarél y otros aurores del Ministerio de Magia:

--- ¡ Hola Harry ! Me he enterado de que ibas a dar clases en Hogwarts este año, será estupendo; creo que te merecía ese descanso. Aquí todo nos va bien, de momento sabemos que la secta la componen unas 300 personas entre magos y brujas, pero todavía no sabemos nada acerca de sus planes o dón de se reúnen, os mantendremos en contacto a ti y a Ginny.
Por cierto, este año es el primero de nuestros hijos en Hogwarts, Harry por mi parte y Lily, tu hija, en el colegio. ¿ Te acuerdas de cuando empezamos nosotros dos ? Qué inolvidables tiempos aquellos… ah, se me olvidaba, ponte en contacto con Hermione, sé que vas a ir tú con tu hija al Callejón Dragón a comprarle las cosas para la escuela, dile que te acompañe, seguro que le apetecerá hacerlo. Bueno, Harry, esto es todo. Se despide de ti tu amigo Ron. Dale recuerdos a Ginny, mi hermana.

Harry acabó de leer la carta de Ron y se la pasó a su mujer, Ginny, quien se puso a leerla. Esa misma noche Harry intentaba tranquilizar a Ginny mientras le decía suavemente al oído:

--- Estate tranquila, yo compraré los libros de Lily para la escuela, la túnica, iremos a por la varita… lo tengo además todo en la lista.

Ginny le había hecho una lista para que Harry no se olvidara de todo lo que le tenía que comprar a Lily para su primer año en Hogwarts. Ginny, ya más tranquila por las palabras de su marido, se durmió enseguida y Harry hizo lo propio un poco después, no sin darle antes a Hedwig, su vieja lechuza, algunas golosinas lechuciles. Hedwig era ya muy vieja y necesitaba mucha atención por parte de Harry; de hecho, Harry aún no se explicaba cómo seguía viva a su edad.

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