TRABAJO 5º : Los ángeles llorones de Salem
Poco después, los 4 Merodeadores llegaron a las inmediaciones del Castillo. Cuando entraron por la puerta del vestíbulo se encontraron con Harry, quien los estaba esperando.
--- Con vosotros quería hablar, pillastres, dijo sonriendose
--- Señor Divney, ya le dijimos que… empezó a decir Lupin
--- Déjese de historias Remus. Lo sé todo, hasta lo de su… y en este punto Harry bajó mucho la voz para que tan sólo ellos 4 le escuchasen, su pequeño problema peludo.
Los chicos pusieron una cara de asombro.
--- ¿ Cómo es posible ? ¿ Nos vio la otra noche ? Te lo digo yo James, nos vio la noche del árbol, musitó nerviosamente Sirius
--- No puede ser, decía James. Alli no había nadie. Lo comprobamos 3 veces de forma minuciosa
Colagusano se retorcía en una esquina sin atreverse a hablar. Harry lo miró con desprecio.
--- Oh sí, dijo Harry. También sé lo de vuestra famosa hazaña del árbol. Supongo que al señor Snape no le haría ninguna gracia.
--- Vaya… ¿ acaso le va a decir algo al director ? Con nuestro historial nos expulsarían de la escuela. Podríamos… Sirius
--- Podría darle muchos galeones a cambio de su silencio, dijo Sirius. ¿ Mi familia tiene mucho dinero, sabe ?
--- No va a ser necesario chicos. No diré nada. Tan sólo quiero el libro.
-- Pero… ¿ por qué tiene tanto interés en ese libro ?
--- Jejjee, o sea que ahora si hay libro ¿ no ? Mirad, tan sólo es por vuestro propio bien, creedme.
--- Está bien. Lo escondimos en una cueva del bosque. Nadie la conoce, ni siquiera Hagrid, de momento. Está bien. En cuanto acabe unas tareas que tengo pendientes vendré a pedíroslo.
Harry se disponía a partir nuevamente cuando decidió que debería de hacerle una visita a la condesa. Quizás necesitase su vuelatiempos para esta misión. Se dirigía hacia las puertas del Castillo cuando oyó unos ruidos detrás suyo: eran los merodeadores, que le habían seguido.
--- Perdone, señor Divney
Harry se volvió
--- ¿ Qué queréis muchachos ?
Harry se fijó en que le estaban mirando fijamente el rostro y miró a otra parte de forma disimulada.
--- Me resultas conocido, dijo James, pero no sé de qué. ¿ No conocerás por casualidad a mis padres o algo así ?
--- Te puedo asegurar que no. La verdad es que llevo muy poco tiempo por aquí.
Los chicos se quedaron sin saber qué decir. Y en ese momento, unas gomas muy largas con forma de tubos aparecidas de la nada, envolvieron a James fuertemente, atrapándolo y tiraron de él hacia atrás. Harry miró el punto de origen. Se trataba de un hechizo de sujeción que aparentemente había lanzado una chica que se encontraba sentada en unos setos muy lejanos en los jardines.
--- ¡Oh no, es ella ! gritó James. Ayudadme chicos.
Harry aprovechó la situación para escabullirse discretamente hacia las puerta exteriores de la escuela en donde se desapareció. Media hora después, y ya con el vuelatiempos, recogido en el Castillo de la condesa, se desapareció por última vez para aparecerse en Salem, en una callejuela desierta. Era de noche, y Harry buscó refugio en una pequeña posadaen donde poder pasar la noche antes de comenzar su nueva tarea la mañana siguiente. Antes de dormirse, Harry se puso a pensar acerca de la leyenda negra que pesaba sobre la ciudad.
Salem, es una pequeña ciudad de Massachussets en la colonias británicas de Nueva Inglaterra. Nos encontramos en el año 1692 y sombríos nubarrones emocionales se cernían sobre la población.Los impuestos reales volvían a subir, los indios al parecer, se aprestaban para un nuevo ataque a los colonos de esas comarcas, el invierno se presentaba particularmente crudo, los malhechores eran una constante amenaza para los comerciantes y una epidemia de viruela había comenzado a extenderse por todo el territorio que hoy conocemos como los Estados Unidos de América.
Aquellos pocos ciudadanos, formados con un férreo carácter religioso comenzaron a adjudicarle un poder maligno a sus problemas y desdichas.Los temerosos colonos comenzaron a consultar a los ministros dela Iglesia, quienes a su vez, actuaban en el orden religioso como en el político convirtiendo en jurídicos toda consideración que les fuese útil para mantener sus supremacía.Esta situación convirtió paulatinamente a Salem en una auténtica Teocracia que hábilmente utilizaban las jerarquías para mantener un sometimiento de la comunidad.Analizada así la situación, podemos ya comprender como las personas piadosas de Salem, atemorizadas por la difícil situación llegaron a condenar a aquellos que mostraban poco fervor religioso.
En poco tiempo los llegaron a considerar una auténtica amenaza para la comunidad de Salem.Poco a poco grupos de hombres y mujeres se reunían para comentar apasionadamente esta situación. Uno de estos grupos, integrado exclusivamente por mujeres y jovencitas, comenzaron a reunirse en la casa del reverendo Samuel Parris. En esas reuniones escuchaban fascinadas los relatos de una vieja esclava, llamada Tituba, sobre ritos y la práctica de hechizos y brujerías.
Entre las concurrentes estaba la hija del pastor, Elizabeth Parris, de nueve años de edad, y su prima Abigail Williams, de once. Se apasionaban tanto por lo narrado por la vieja esclava que llegaron a sufrir espasmos y ataques de histeria (hoy esto está profundamente estudiado por la Parapsicología como “motivación del inconsciente “).
Como comprenderá el inteligente lector, esta conducta provocó el estado de alarma y fue el gatillo disparador que desencadenaría los posteriores y lamentables acontecimientos.Por citar solo algunos ejemplos, diré que Elizabeth llegó a arrojar la Biblia contra el suelo y su prima Abigail,” gritó, saltó y escandalizó “interrumpiendo las oraciones en el salón.También sucedió lo mismo con otras jovencitas lo que alarmó aún más a los habitantes de Salem. La palabra “brujería“, comenzó a ser rápidamente nombrada por todos los colonos.
El miedo cundió rápidamente entre los habitantes. El diagnóstico del doctor Griggs fue decisivo al afirmar: “Una de las muchachas examinadas, presentaba evidentes síntomas de desequilibrios producidos por elementos extraños, entre los cuales se podría nombrar el embrujamiento “.
El clima se volvió insoportable. Terminadas las dudas, las muchachas de Salem eran víctimas de la posesión diabólica.
En los testimonios de los juicios se puede leer: “Es evidente que las chicas deseaban endemoniarnos; a juzgar por su conducta, se habrían sentido felices de podernos azotar”La Sra. Mary Sibbley llegó a preparar un “pastel de brujas “, para que las jóvenes confesasen.Estos sucesos que hoy podríamos interpretar, en una lectura rápida, como tonterías banales, nos dan el contexto social donde se mezclaban la inseguridad y el temor, creando un clima de tensión insostenible.Las chicas atemorizadas por los interrogatorios comenzaron a acusar a otras personas como los causantes de aquellas brujerías.Estas acusaciones, provenientes de un grupo de jovencitas, cuyas edades oscilaban entre doce y veinte años, fueron consideradas “ formales “ y originaron una serie de dramáticos procesos que culminaron con el castigo más inhumanos producto de la superstición y la ignorancia.Las acusaciones por brujería se acumulaban y las personas de la población que contaban con el menor aprecio fueron las primeras víctimas: Tituba, la esclava negra, Sarah Good, una pordiosera que acostumbraba a fumar en pipa y Sarah Osborne, una paralítica. También acusadas por las muchachas, Sarah Bibber, Elizabeth Hubbard y Ann Putnam fueron “ torturadas, agredidas, ensartadas, quemadas, deshechas y atormentadas “.Estos hechos desembocaron en una situación totalmente fuera de control, que ni los mismos magistrados cautivos de la situación, podían controlar.
El ambiente de terror era tan grande que cualquier acusación de las adolescentes era una condena a muerte.La histeria colectiva crecía y algunos adultos comenzaron a sumarse en las acusacionesJohn Proctor y su esposa fueron acusados por su propia criada de practicar brujería; una vez detenidos el comisario expropió sus posesiones.
Se apropió de sus bienes, provisiones y ganado, llegando incluso a derramar el caldo de una olla para poder apropiársela .El tribunal legó la custodia de los cinco hijos del matrimonio Proctor a la criada que los denunció.El propio comisario, John Williard, terminó por comprender la situación y se sintió aterrorizado, pero fue incapaz de controlar, toda esa situación incontrolable. El comisario trató de huir, pero fue detenido, acusado por las jovencitas, juzgado rápidamente y ahorcado.Durante este período treinta y una personas (seis hombres y veinticinco mujeres), fueron condenadas a muerte. De ellas, diecinueve fueron ahorcados.De las restantes, dos fallecieron en la prisión; una fue torturada hasta morir, otra fue detenida indefinidamente en presidio, y otros lograron seguir con vida confesando su trato con el diablo.
Todos los acusados debieron pagar los gastos de su detención y los gastos del presidio aún si luego eran absueltos. Si eran ejecutados debían los familiares más próximos pagarle al verdugo.Diez años más tarde, el juez Samuel Sewall dictó sentencia por presión de los descendientes de Salem admitiendo la culpabilidad de aquel tribunal, para quien suplicó el perdón de los hombres.En 1702, doce ministros anglicanos del condado de Essex reclamaron la reivindicación de los ciudadanos acusados que aún vivían.En 1711, un Tribunal General revocó las condenas de veintidós de los treinta y un condenado en 1692.La rehabilitación para aquellos que alguien no tuviera quien reclamara por ellos debió aguardar un siglo y medio.En 1857, un tribunal de Massachussets, revocó la sentencia de aquellos infelices a quienes no había alcanzado ningún decreto anterior.
Condenados en el año 1692Madget Bishop …. ahorcada el 10 de junioMary Bradbury ….condenada el 6 de setiembre; fugada de prisiónRev.Geoge Burroughs…. Ahorcado el 19 de agostoMarta Carrier …. ahorcada el 19 de agostoSarah Cloyse …. condenada el 6 de setiembre, posteriormente indultadaHilles Cory ….. condenado a cadena perpetua el 19 de setiembreMarta Cory …. ahorcada el 22 de setiembreRebecca Eames …. condenada el 17 de setiembre; posteriormente indultadaMary Esty …. ahorcada el 22 de setiembreAbigail Faulkner …. alegó embarazo y no fue ejecutadaAnn Foster ….muerta en prisiónSarah Good ….ahorcada el 19 de julioDorcas Hoar …condenada el 6 de setiembre; posteriormente indultadaAbigail Hobbs ….condenada el 6 de setiembre; posteriormente indultadaElizabeth How … ahorcada el 19 de julioGeorge Jacobs … ahorcado el 19 de agostoMary Lacy…. condenada el 6 de setiembre, posteriormente indultadaSusana Martín ….ahorcada el 19 de julioRebeca Nurse …. ahorcada el 19 de julioSarah Osborne …muerta en prisiónAlice Parker…..ahorcada el 22 de setiembreMary Parker …. ahorcada el 22 de setiembreElizabeth Proctor ….alegó embarazo y suspendió su condenaAnn Pudeator …ahorcada el 22 de setiembreWillmot Reed …ahorcada el 22 de setiembreMargaret Scott …ahorcada el 22 de setiembreTituba …detenida en prisión y posteriormente vendida como esclavaSamuel Wardwell ….ahorcado el 22 de setiembreSarah Wilds …..ahorcada el 19 de julioJohn Williard …..ahorcado el 19 de agosto .
Se cerraba sí una página negra de singulares repercusiones humanas.
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