

Capítulo 27. El reencuentro
Harry apareció en una solitaria callejuela de Londres, no sabía cual era. Era tarde y no
pasaba gente por la calle en esos momentos, se encontraba muy cansado debido a los
últimos acontecimientos, así que se sentó en un banco de la calle, cercano a donde él se encontraba. En un periódico viejo, que recogió del suelo, comprobó que estaba en la época
correcta.Un minuto más tarde, se escuchó un fuerte silbido, que reconoció rápidamente, se trataba del autobús Noctámbulo, que estaba acercándose. Una vez que llegó, Harry entró en el mismo y se aposentó en una plaza del tercer piso.
-- ¿ A dónde quiere ir.. señor...
-- Divney, dijo Harry. John Divney
-- A Grimmauld Place
Poco tiempo después, y ya en la calle de Grimmauld Place, Harry se dispuso a recorrer todas las casas en busca de alguna que estuviese en venta, al fina la encontró, mucho tiempo después, en el número 110 de la calle. Se trataba de un viejo piso bastante amplio, amueblado, y si bien el decorado del mismo no agradaba mucho a Harry, era ideal para sus propósitos.Cuando el vendedor se marchó del edificio, una vez que Harry hubo efectuado el pago, Harry decidió realizar algunas " mejoras mágicas en el mismo ". Bajó todas las cortinas, para asegurarse de que ningún muggle viese lo que iba a ocurrir en el piso y, empezó a modernizar el mismo hasta que quedó como nuevo. Finalmente, metió todos sus enseres en el armario y salió a dar un paseo por las tranquilas y solitarias calles de Londres.Media hora más tarde, en un pequeño callejón, cercano a la estación de King´s Cross, Harry escuchó a unos muggles gritando histéricos, en un edificio. Cuando se acercó al lugar, preguntó por lo que estaba sucediendo, y uno de los muggles le dijo a Harry que su casa estaba embrujada, ya que unos molestos fantasmas se habían dedicado a asustarle, durante las últimas semanas.
Harry, un poco extrañado, pidió que le dejasen entrar en la casa, mandando a los muggles que le esperasen afuera. Una vez dentro del piso, Harry pudo ver a varios fantasmas correteando por las mesas de la casa, cogiendo objetos, como adornos, sillas... y tirándoles al suelo y dando gritos. En definitiva, a los ojos de Harry, se estaban divirtiendo. Harry pudo reconocer a varios de los fantasmas que allí se encontraban, y eso le extrañó un poco.Entre otros, pudo reconocer a Edgar Cloggs, un fantasma juguetón que Harry conocía de frecuentar el estadio de quidditch de la escuela, ea burlón Peeves, al fantasma del Fraile Gordo, ( el fantasma residente de Hufflepuff, muy alegre y bonachón, que le caía muy bien a Harry ); también estaban en la casa Sir Nick, casi decapitado, quien estaba pidiendo a los otros fantasmas que se calmasen Rudolph Haill, un fantasma muy juerguista, que solía frecuentar las mazmorras de la escuela, y al fantasma de Myrtle la Llorona, que abandonaba en esos momentos la casa, bastante triste. Al resto de fantasmas no les conocía. Harry se acercó al grupo de fantasmas, y sacó su varita mágica:--- ¡ Aleus rauder ! dijo Harry
Un fuerte remolino rodeó a todos los fantasmas, atrapándolos en su interior.--- ¿ Qué ocurre ? preguntó el fantasma del Fraile burlón, que aún no había reparado en Harry-- Venga chicos, se acabó la juerga Hoy, dijo Harry
-- ¡ Vaya ! ¡ Ya llegó el aguafiestas de turno del Ministerio, dijo Peeves !
--- Yo no trabajo en el Ministerio, pero sí, debésis de dejar esta casa a sus dueños, los mugglesHarrydisolvió el remolino que apresaba a los fantasmas, y entonces, uno a uno, fueron abandonando el piso.Peeves le lanzó a Harry un cubo lle´no de agua, que a duras penas esquivó.
-- Sir Nicholas, nos vemos luego
-- Perdona, ¿ te conozco de algo ? le preguntó el fantasma a Harry, mirándole fijamente-- No creo, dijo Harry. Me llamo John Divnedy, soy nuevo en la ciudad. Me dirijo a Hogwarts, en donde estaré los próximos meses
--- No sé de que....
Sir Nicholas siguió mirando a Harry durante unos instantes y luego abandonó el pisoEn ese momento, la puerta del piso se abrió y por ella entró un dememorizador del Ministerio de Magia
-- Ya está todo arreglado, dijo Harry
-- ¿ y tú quien eres ? le preguntó el agente a Harry, viendo su varita mágica
-- ¡ Oh ! Soy John Divney, pronto me incorporaré al Minisaterio de Magia, dijo Harry, a modo de presentación
-- Te doy las gracias en nombre del Ministerio por haber arreglado este pequeño desaguisado, estos fantasmas, jejeje... son muy juerguistas.
-- En fin, agente, ha sido un placer el poder ayudarlos. Nos veremos otro día.
Harry se levantó muy temprano la mañana siguiente, listo para ir a Hogwarts y presentarse ante Albus Dumbledore, el ilustre director de la escuela, así que salió caminando a paso rápido en dirección a la estación de King´s Cross, en donde cogería el expreso que le llevaria a la misma. Harry iba concentrado, pensando en cómo se presentaría a Dumbledore y por ello, no prestaba mucha atención a los transeuntes con los que se iba cruzando.
En una esquina, se chocó con un hombre, bastante joven por lo que Harry pudo apreciar, al cual Harry reconoció de inmediato.
-- Disculpe, dijo el chico
--- No, perdóneme usted a mí, no iba mirando por donde andaba, se disculpó a su vez Harry
El joven vio la varita que Harry tenía colgada de su cinturón
-- Yo también fui a Hogwarts, dijo el joven. Estoy estudiando ahora en un módulo de enseñanza superior en estudios muggles. Mi nombre es Arthur, Arthur Weasley
-- Encantado, dijo Harry. Yo soy John, John Divney
Arthur acompañó a Harry hasta un edificio cercano a la estación de King´s Cross. Se habían caido bien desde el principio.
-- Bueno John, espero volver a verle un día de estos
-- Estaré encantado de volver a verle, dijo Harry. Pensándolo bien.. ¿ Por qué no se viene mañana por la tarde a mi casa a tomar un cefé o algo ? vivo en el 110 de Grimmauld Place
-- Me pasaré por allí John
En ese momento se escuchó un fuerte estampido proveniente de la azotea de una casa cercana. Harry y Arthur corrieron hacia la casa y entarron en el interior de la misma
-- Espérame abajo Arthur, dijo Harry abriendo la puerta que daba acceso a lo alto del edificio.
Cuano Harry alcanzó la azotea, pudo ver a un mago tendido en el suelo y que Harry constató que había muerto. Al lado del cuerpo había una vieja varita mágica
-- Los mortífagos, dijo Harry, arrodillándose al lado del cuerpo.
Harry escuchó a alguien moverse detrás suyo
-- ¡ Arriba las manos ! gritó una voz. ¡ Somos la policía !
Harry se apresuró a coger su varita y rápidamente se aplicó sobre él un conjuro ilusorio que le otorgó la apariencia de un inspector de policía. Luego se dio lentamente la vuelta y miró a los dos agentes que tenía enfrente.
--- Por fin llegan, dijo Harry, sacando un viejo cuaderno de notas que llevaba consgo, el cual mostró a los agentes. El cuaderno s ehabía transformado en una placa de policía. Soy el inspector John Divney, de la 3ª con Kensington.
-- Perdone agente, no queríamos ser maleducados, tan sólo
-- No tiene por qué disculparse, agente...
-- Peebles, dijo el primero de los agentes, Sam Peebles. Él es mi compañero, Matt Parkman
--- Hemos llegado tarde, vi a un hombre vestido de negro deslizarse sobre los tejados sobre esa especie de cable, dijo Harry, señalando un cable que iba de un tejado a otro, similar a los de las películas, el cual, antes no estaba ahí. Era obra de Harry.
-- No nos habíamos fijado en ese cable, dijo Sam Peebles. Llamaré a la centralita
Sam Peebles encendió su Walkie Talkie y lo conectó
-- Atención, Sam Peebles desde King´s Cross, tenemos un 311. El sospechoso ha huido.
--- Vuelvan a la central e informen.
-- Entendido, corto y cierro.
-- Me encantaría volver a verle por aquí Mr John, le dijo Matt a Harry, entregándole una tarjeta.
Seguro que podríamos resolver bastantes crímenes en común si trabajamos los 3 juntos.
Harry se quedó con la tarjeta de visita de Parkman.
-- Si vuelvo a estar por la zona, se lo haré saber, dijo Harry sacando su móvil y apuntando en la agenda el número del agente.
-- Por favor, llámenos, dijo a su vez Sam Peebles.
Poco después, los dos agentes se marcharon y Harry se encontraba hablando del incidente con Arthur, a las afueras del edificio.
Poco después, Harry se despidió de Arthur y se encaminó hacia la estación de King´s Cross para coger el expreso de Hogwarts.
Ron y Hermione se encontraban en la Madriguera, pasando unos días con los padres de Ron. Ambos estaban muy preocupados por Harry.
-- ¿ Tú crees que estará bien ? dijo Ron a Hermione, en voz baja
-- No te preocupes por él querido. Sabe perfectamente defenderse solo
-- ¿ Y si preguntamos a...
-- No sé si será una buena idea, lo interrumpió ella, adivinando lo que iba a decir.
-- Seré discreto, dijo Ron, poniendo una cara de pena que hizo que Hermione se conmoviera
--- Pero ten cuidado, no queremos que se sepa más de lo necesario
-- Lo tendré.
Ron salió del salón y se dirigió a la cocina, en donde se encontraban sus padres, volviendo pcocos minutos después con ellos.
-- ¿ Y bien, qué es eso que querías preguntarme hijo ? le preguntó el señor Weasley a Ron
--- ¿ Por casualidad... te suena de algo el nombre de John Diney ? preguntó Ron
Arthur pareció extrañarse mucho con la pregunta
-- ¿ A qué viene esto Ron ?
-- No tiene importancia, dijo él. Si no te suena, déjalo pasar
-- Pues resulta que sí que me suena ese nombre, dijo Arthur Weasley, adoptando una expresión melancólica. La verdad es que ése nombre no le escuchaba desde hace mucho tiempo, pero sin duda alguna me trae a la mente los mejores momentos de mi vida, a excepción de ti, querida, dijo él, mirando a Molly, la madre de Ron, a quien se le escaparon unas lágrimas de emoción.
-- ¡ Y qué tiempos, querido !
-- Es que John no era una mago corriente. Era una persona maravillosa, dijo Arthur. Fue él quien me apoyó frente al Ministerio para que me admitiesen como becario en mi primer trabajo allí, antes de entrar en la oficina contra el uso incorrecto de objetos muggles, años después. Y no creas que sólo se dedicaba a trabajar en Hogwarts, ayudando a Hagrid. Colaboraba también para la policía muggle e incluso trabajaba en el Ministerio de Magia, en una Sección especial del Departamento de Misterios, dijo Arthur, expresando una sensación de gran admiración y gran alegría al recordar. De hecho, fue él quien lideró el enfrentamiento que hubo contra la oscura organización del Pacto.
--- ¿ Y cómo le conociste ? preguntó nuevamente Ron
-- Pues, es curioso que me lo preguntes. La verdad es que no sabría decirte si fue cuestión de suerte o influyó el destino, y desde luego, esa Biblioteca tenía algo.
-- ¿ Una Biblioteca ? preguntó Ron
--- Creo que deberías comenzar a contarles cómo empezó todo, " las causas que provocaron que te encontraras con él " dijo entonces Molly.
---Tienes razón, querida. Pues la verdad es que todo fue culpa del maldito acróbata, dijo Arthur, de forma enigmática .
--- ¿ Del acróbata ? preguntó Ron, muy extrañado
-- Deja hablar a tu padre cielo, dijo Molly
-- Gracias cariño. Sí, es preciso que lo cuente todo, dijo Arthur, y para ello debo empezar desde el principio. Como dije antes, todo fue culpa del maldito acróbata.
En esa época, y recuerdo que era el año 1974, tu madre y yo, Ron, habíamos salido un par de veces, aún no éxistía nada serio entre nosotros, pero queríamos conocernos mejor, ella tenía unos ojos....
-- Atchúm, atchúm... estornudó Molly, en señal de desaprobación
-- Y aún los sigues teniendo, querida, prosiguió el señor Weasley, riéndose, a la vez que con un pañuelo se limpiaba unas lágrimas del rostro, debido a la emoción que sentía al recordar con nostalgia su juventud.
Continuaré; en esa época yo solía acudir mucho a un antiguo club intelectual de magos, que había en Londres, muy cercano a la estación de King´s Cross. Desde afuera los muggles lo confundían con una vieja Biblioteca destartalada y anticuada y nadie entraba en ella. El último Viernes de cada mes, se celebraba en el Club Burnaby, pues ese era su nombre, la noche del Orador. Al club solían acudir los magos más infuyentes de la Comunidad Mágica, y yo solía acudir, aparte de para disfrutar del ambiente, por ver si podía granjearme la amistad de alguno, que luego me pudiese reportar positivamente, facilitándome así mi futura entrada en el Ministerio.
-- Como sabes, Ron, tu padre no era uno de los alumnos " especiales " que formaban parte del selecto club del profesor Slughorn, y siendo su familia más bien pobre, no lo tuvo muy fácil, dijo Molly, interrumpiendo brevemente a su marido.
--- El caso es que aún no acabo de comprender del todo toda la larga serie de acontecimientos que provocaron que ese mes, yo acabara siendo elegido Orador y todo lo que ello llevó consigo, viendome inmerso en la fatídica guerra entre los miembros del Pacto y los mortífagos de Voldemort.
El Pacto representaba una amenaza para Voldemort, en su afán por ser el líder Oscuro que quería llegar a ser y por ello debía acabar con ellos. Por ello, una noche, mandó asesinar a su líder, la condesa Lucilla Wormilla, mandando a uno de sus mortífagos, y ahí es donde apareció John Divney por primera vez, interponiéndose en sus planes.
Al principio la condesa vio en John a un aliado para acabar con el señor Oscuro, pero una vez que John se dio cuenta de las oscuras intenciones de la condesa, le dio la espalda, y ella nunca se lo perdonó. Ese momento marcó el inicio de la guerra en la que aún Hoy andamos inmersos, concluyó diciendo Arthur, acercando un ejemplar de hace dos días del Profeta, en cuya portada, aparecía la condesa.
-- ¿ Guerra ? preguntaron Hermione y Ron, a la vez, muy preocupados
--- ¿ Pero dónde vivis los dos ? Llevamos en guerra contra los miembrosa del Pacto, varios años. Se cree que se esconden en una lejana región e Rumanía, un lugar custodiado por cientos de miles de vampiros, que están al servicio de la pérfida condesa.
-- ¿ Vampiros ? preguntó Hermione, confusa
--- Ella es su señora por derecho de nacimiento, es descendiente del legendario conde Drácula, el primer vampiro, y el más sanguinario, como debeis de saber. Y si no hubiera sido por Harry, que consiguió acabar con Vóldemort y sus mortífagos en su tiempo, la cosa aún sería peor.
Hermione y Ron, respiraron, un tanto aliviados, al saber que esto último no había cambiado, sin duda alguna, Harry estaría tratando de corregir el error que cometió al salvar a la condesa del mortífago la noche en que volvió al pasado.
-- Padre, ¿ Te hablo John en alguna ocasión de un libro, mediante el cual podía manipular el tiempo a su antojo ?
Arthur Weasley se sumió en un extraño shock al escuchar la pregunta, tenía la mirada ida y parecía ausente, como si estuviese pensando en algo....
-- Padre, ¿ te ocurre algo ? preguntó Ron, muy preocupado al ver a su padre en ese estado
--- No me ocurre nada hijo, pero... ¿ Cómo es que sabéis de la existencia del libro ?
--- Es una larga Historia, dijo Ron
-- Me gustaría conocerla, dijo Arthur
-- No sin que antes acabes de contarnos los incidentes que te llevarona conocer a John Divney
-- En fin, dijo Arthur, ya que tenéis tantas ganas de saberlo, continuaré con ello, pero luego quiero que me contéis cómo sabíais de la existencia del libro.
-- Lo sabrá todo, señor Weasley, dijo Hermione, a su debido tiempo, pero antes cuéntenos todo acerca de la reunión en el Club.
Como os iba diciendo el último viernes de Marzo de 1974, los oradores del club habían sido convocados a escuhar al increíble Mark, un acróbata que trabajaba en un circo Mágico que estaba en aquel momento en la ciudad; estaba previusto que diese un discurso y luego entretuviese a la concurrencia con algunos trucos ingeniosos de magia. El jueves por la tarde, a las cuatro y cinco, sonó el teléfono de mi cuarto, en la residencia mágica para estudiantes en la cual me encontraba en esos momentos con dos amigos, un compañero de mi módulo con quien además compartía el cuarto, llamado Cyrus Hussler, y un chico que trabajaba en el Ministerio de Magia, llamado Peter Petronius. Lo cogí yo.
--- Nunca me cayó bien tu amigo Cyrus, dijo Molly, interrumpiendo al señor Weasley---Perdona, cariño, déjame acabar primero con la Historia y luego hablas tú.
-- ¡ Oh ! Por supuesto, querido. Continúa.
-- Bien. ¿ Por dónde iba ? ¡ Ah sí ! Siempre era yo el que cogía el teléfono. En persona, o mi voz en el contestador. Solíamos estar provistos de numerosas bebidas muggles para pasar el rato, ya sabéis, lo que beben los jóvenes de Hoy en día, algunas cervezas y cosas por el estilo.
-- Jejejej, ya veo que os lo pasábais bien, dijo Ron, sonriendo a su padre.--- Por supuesto hijo, eran buenos tiempos y éramos jóvenes. Había que hacerlo. Continuaré contándoos los que pasó entonces, como si estuviese ocurriendo ahora mismo.¿ Digame ?
--- ¿ Arthur ? soy Wilbur. El acróbata se ha roto el cuello
--- ¿ Qué ?
--- Ya me has oído, respondió Wilbur Robinson con un tono de profundo agravio. ¡ El acróbata se rompió el maldito cuello !
--- ¡ Oh, diablos ! exclamé yo, entonces, bastante asustado en ese momento. Hice una pausa y pregunté, cautelosamente: ¿ Ha muerto, Wilbur ?
--- No, pero en lo que a nosotros respecta es como si hubiera muerto. Está ingresado en el Hospital San Mungo. Acaba de llamarme Billy Twins. Dice que esta tarde, el individuo apareció borracho como una cuba en la función matinal, trató de hacer unas volteretas hacia atrás y aterrizó fuera de la pista central, sobre la nuca. Dice Billy que el ruido se oyó hasta en las graderías, donde estaba sentado él, y que sonó como cuando te metes en un charco que acaba de congelarse.
--- ¡ Uf ! exclamé yo, dando un respingo.
--- No me sorprende. Al fin y al cabo, eso de El Increíble Joe ¿ Pero qué clase de nombre es ése para un mago que pretende ser artista ? Quiero decir que si se llamara El Increíble Randix, vale. O el Increíble Tortellini, ése tampoco estaría mal. Pero ¿ El Increíble Joe ? A mí me parece la consecuencia lógica de un caso de lesión cerebral.--- ¡ Jesús ! ¡ Qué desastre !
--- ¡ Una verdadera cagada ! Eso es lo que es. Nos deja, como sabes, sin orador para mañana por la noche, compañero.
Empecé a desear haberme ido las cuatro en punto de la habitación. Entonces, Wilbur, se hubiera encontrado con Arthur contestador automático, y eso me hubiera concedido a mi, Arthur en persona, un poco más de tiempo para pensar. Sentía que pronto necesitaría tiempo para pensar. Sentía también que Wilbur Robinson no iba a concedérmelo.--- Sí, supongo que es verdad, dije, esperándo sonar filosófico, aunque indefenso. ¡ Qué barbaridad !
--- Desde luego, respondió Wilbur, y entonces lanzó la bomba. Pero sé que tú te sentirás honrado de reemplazarlo. Sería tu gran oportunidad para acceder al Ministerio.--- ¿ Yo ? Wilbur, ¡ debes de estar bromeando ! Ni siquiera puedo dar una voltereta normal, así que mucho menos una voltereta mágica hacia atrás.
--- Pensé que podías hablar de cómo salir adelante en la vida y conseguir el empleo deseado, a pesar de pasar por tantas penurias económicas, en una ciudad grande, como Londres, insistió despiadadamente Wilbur. Si no te va bien, siempre queda el recurso del quidditch. Y en último extremo, podrías contar unos chistes o hacer unos trucos de ilusión para divertir a la gente. Arthur, no soy sólo el presidente del Comité de Oradores, aunque eso ya sería bastante grave. El problema es que desde que Walter se mudó y Carl dejó de venir, soy el Comité de Oradores. Tienes que ayudarme. Necesito un orador para mañana por la noche. En todo el maldito club hay unos cinco tipos en los que siento que puedo confiar y tú eres uno de ellos.--- Pero...
--- También eres el único que todavía no ha ayudado en una situación como ésta, así que eres el elegido, compañero.
--- Peter Petrelli...
--- ... Reemplazó el año pasado al auror griego que iba a mandarnos el Ministerio de Atenas, pero tuvo que atender un ataque de magos oscuros en una localidad cercana a su residencia y no pudo venir. Arthur, es tu turno. No puedes dejarme plantado, hombre. Me lo debes.
-- No me vengas con historias, Wilbur. ¡ Yo tengo que acabar los estudios en este maldito módulo ! exclamé airado. ¡ Y no sería así si estuviese ya en el Ministerio como muchos de mis compañeros que acabaron Hogwarts conmigo ! Porque ¿ sabes una cosa Wilbur ? ¡ El Ministerio sólo enchufa a los ricos y yo estoy harto de tanta injusticia! Como sabrás, a mi precisamente no me sobra el dinero. ¡ Maldito Slughorn !
--- Entiendo que estés enfadado con ellos Arthur, pero nada de eso tiene importancia, replicó Wilbur, que ahora entraba a matar, pisando mis débiles objeciones con pesadas botas claveteadas. Después de cenar estarán borrachos y tú lo sabes perfectamente. El sábado por la mañana no recordarán ni una palabra d elo que dijiste, pero mientras tanto necesito a alguien que se ponga en pie y hable durante media hora, y tú has resultado elegido.
Yo seguí presentando objeciones un rato más, pero Wilbur seguía apoyándose en imperativos, subrayándolos sin piedad: necesito, tengo que, debes...Al final, harto, acabé por ceder
-- ¡ Está bien ! ¡ Está bien, está bien, ya basta !
--- ¡ Eres mi hombre ! exclamó Wilbur. De pronto, el sol y el arco iris habían inundado su voz. Recuerda, no debe durar más de treinta minutos, y quizás otros diez para responder preguntas, si es que alguien hace alguna. Y si quieres, puedes contar algún chiste. Dudo que alguien se ría mucho, pero...
-- Wilbur, ya basta, le corté.
--- ¡ Ah, lo siento, buf ! se disculpó Wilbur, tal vez mareado de alivio.
--- Oye, ¿ por qué no interrumpimos esta conversación ? propuse yo, en ese momento, estirando el brazo en busca de la bolsa de caramelos de Zonko que guardaba en el cajón de la mesilla del cuarto. De pronto, tuve la sensación de que necesitaría bastantes caramelos durante las veintiocho horas siguientes o así. Parece ser que tengo que escribir un discurso.
--- Exacto, dijo Wilbur. Recuerda: cena a las seis, discurso a las siete y media. Y, como suelen decir por ahí, no faltes. ¡ Aloha !
--- Aloha, Wilbur, contesté, y corté el teléfono.
Miré el teléfono. Senti que un nerviosismo al cual acompañaba un temblor repentino se apoderaba de todo mi cuerpo, haciéndome esatremecer; tomé aire lentamente y lo expulsé lentamente, intentando relajarme.
-- Tranquilo Arthur, es sólo un discurso, me dije a mi mismo, intentando calmarme.Luego, engullí el primero de los muchos caramelos que me comería a lo largo de ese día y de los siguientes.
-- Es que te digo que te tienes que cuidar, querido, interrumpió entonces la señora Weasley. Te pasas todo el día comiendo caramelos.
-- Es verdad, padre, corroboró Ron, mirando la incipiente barriga que empezaba a desarrollar su padre.
--- Bueno, lo intentaré, dijo el señor Weasley, dejando sobre la mesa una docena de caramelos, a los que miró con pena.
En lugar de ir esa noche a la bolera con unos amigos muggles, como había planeado, me encerré en el estudio de la habitación de la residencia con varios pergaminos, tres lápices afilados y varias chocolatinas que había comprado en Hogsmeade el día anterior. Desconecté el teléfono y miré el primero de los pergaminos. Al cabo de cinco minutos de contemplación, escribí en la línea superior del pergamino: Manual de cómo salir adelante en la vida en el entorno de una gran ciudad: El orgullo inglés.
Lo leí en voz alta y me gustó cómo sonaba. Bueno, quizás no se trataba exactamente de que me gustara, pero podía vivir con ello, sonaba bien. Lo leí en voz más ata aún y me gustó más. Un poco más. En realidad, no era tan bueno; de hecho, probablemente no fuera mejor que los títulos grandes e impresionantes, pero dejaba a la altura del betún a " Comunismo: apercibimiento o amenaza " . Y Wilbur tenía razón: el sábado por la mañana, la mayor parte de ellos tendrían demasiada resaca como para recordar lo que habían oído el viernes por la noche. Y después de todo, yo nunca había sido un gran compositor de dircursos.
Algo más estimulado, comencé a escribir.
Cuando en 1972, acabé mis estudios en la escuela de Magia de Hogwarts y me trasladé a estudiar en el módulo de estudios muggles en Londres...
--- Desde luego, nunca fue tu punto fuerte el escribir discursos querido, interrumpió la señora Weasley.
--- Eso ya lo había dicho yo caríño, nunca se me dio bien eso. Al que se le da bien es a...--- ¡ Harry ! gritó Hermione, exultante
-- Cuando me diste el discurso por primera vez para que le echase un vistazo, me pareció a simple vista, muy flojo. Pero no creas Ron, que quise desanimar a tu padre, le di consejo
-- Me mandaste a la Bblioteca, a partir de ahí, comenzaron todas mis aventuras y desventuras con John Divney.
-- ¿ Puedes continuar con la historia, padre ? inquirió Ron, muy ansiosoContinuaré ahora con el relato:
… “ Y por eso ahora siento, como en aquella brillante mañana se Septiembre de 1972, que un pequeño estudiante de Magia, no sólo es el nervio de Inglaterra, sino el nervio alegre y chispeante de todo el mundo occidental y porque dentro de mí mismo sé que los estudiantes de Magia de Hoy serán los Magos del Mañana y entre todos, podemos ayudar a mejorar este mundo en el que vivimos, el Mundo mágico ”.Ahí me detuve, apagué el cigarrillo en el cenicero del escritorio del estudio y miré esperanzado a tu madre, Ron, por aquel entonces, Molly Prewett.--- Bueno, ¿ Qué te parece ?Tu madre, Ron, era una joven preciosa, que vivía en la otra punta de la ciudad. Por esa época apenas habíamos salido un par de veces, pero podría decirse que entre nosotros había un feeling especial. La mayoría de los miembros del club conocía a Molly, y, de vez en cuando, ella solía pasarse por el club a hacerme una visita.Tu madre, Ron, era una experta lingüista por aquel entonces, y ahora lo sigue siendo, por supuesto. Ella era capaz de formar miles de frases coherentes a partir de sus notas taquigráficas, y como por aquel entonces, era la única mujer de la zona que dominaba esa habilidad, estaba muy solicitada entre la limitada población empresarial del Londres mágico de aquel entonces. También tenía unas piernas extremadamente bonitas, cosa que no disminuía su eficiencia.Ela trabajaba en una consultoría empresarial muggle los cinco días de la semana, para cuatro hombres y una mujer: dos banqueros, un abogado y dos agentes de bienes raíces. Por las tardes regresaba a su casa y cuando podía, pasaba a máquina lo que había cogido al dictado.
Esa mañana ella vino a visitarme y yo le había preguntado si quería escuhar el discurso.--- Claro, supongo que sí, contestó ella.
Parecía un poco preocupada, como si pensara que pudiera proponerle matrimonio. Cuando le expliqué que Wilbur Robinson me había contratado para reemplazar al acróbata herido y que quería que escuchara mi discurso, se tranquilizó y lo oyó todo, los veintiséis minutos que duraba, con halagadora atención.
--- No tengas miedo de ser honesta, le dije, antes de que pudiera abrir la boca--- Pero si lo digo en serio, Arthur. Está realmente bien. Además, cuando empieces a hablar todos estarán…
--- Sí, lo sé, todos estarán cargados
Al comienzo, esta perspectiva me había tranquilizado, pero ahora me sentía un tanto decepcionado. Escuchándome leer, había pensado que mi discurso era bastante bueno.--- Hay una cosa, dijo ella de forma pensativa
--- ¿ Sí ?
--- Resulta un poco… ya sabes… seco.
--- ¡ Ah ! yo suspiré y me froté los ojos. Me había quedado levantado hasta la una de la mañana, primero escribiendo y después corrigiendo.
--- Pero eso es fácil de arreglar, me aseguró ella. Ve a la Biblioteca y coge un par de libros.Entonces sentí un dolor súbito en la parte baja del vientre y cogí mi bolsa de caramelos. ¿ Investigación para un estúpido discurso en el Club ? ¿ Investigación Bibliotecaria ? Aquello era algo exagerado ¿ no ? Nunca había estado en la Biblioteca pública muggle de Londres y no veía razón alguna para ir ahora. Sin embargo, tu madre, Ron, había escuhado con atención mi discurso y estaba tratando de ayudarme y sería una grosería por mi parte no escuchar al menos lo que tenía que decir.--- ¿ Qué libros ?
--- Ya sabes, Arthur, libros de esos que tienen cosas para animar los discursos. Son como…. Ella buscó un ejemplo. Bueno, ¿ sabes la salsa picante que te dan en los restaurantes chinos si la pides ?
--- Sí…
--- Pues como eso. Tienen chistes. Además, hay un libro que se llama los poemas más populares de Inglaterra. Tal vez encuentres algo ahí para terminar. Algo estimulante.--- ¿ En ese libro hay poemas sobre la importancia de saber cómo salir adelante con escasos medios en el Mundo mágico en el entorno de una gran ciudad como es Londres ? pregunté, dudoso.
--- Cuando recitas poesía, Arthur, la gente se siente estimulada, respondió ella. A nadie le importa de qué hablan, y menos para qué son.
--- ¿ Y de verdad tienen libros con chistes especiales para discursos ?
A mí, aquello me resultaba casi increíble, aunque si me hubieran dicho que en la Biblioteca muggle había libros tan esotéricos como un manual extensísimo sobre la reparación de pequeños motores de gasolina o peinado de pelucas, no me hubiera sorprendido en lo más mínimo.
--- Sí
Entonces, empecé a pensar en la posibilidad de reencotrarme con una Biblioteca después de tantos años de alegre descuido. Un poco de pimienta para el viejo discurso. Recicle los restos, transforme la carne sobrante en una obra maestra. Y, al fin y al cabo, una Biblioteca no era sólo una Biblioteca. Si uno no sabía cómo encontrar lo que buscaba, lo único que tenía que hacer era preguntar al Bibliotecario. Una de sus tareas era responder a las preguntas que se le hacían ¿ no ?--- Desde luego, Arthur, no me explico cómo teniendo tanto interés por todo lo relacionado con lo muggle nunca hayas estado en una Biblioteca muggle. Oye, si quieres puedes dejar el discurso tal como está, dijo ella. Quiero decir, que estarán borrachos. Me miró un momento amablemente, pero con seriedad, y consultó su reloj. --- Te queda una hora para ir con el banquero, ¿ querrías pasarme a máquina el discurso ? Ya había decidido pasar en la Biblioteca la hora del almuerzo.
Poco después de ir a la Biblioteca y salir de ahí, bastante apurado, y nervioso, deprisa y corriendo, pensando en el maldito discurso, me choqué con John Divney.
--- ¿ Has sabido últimamente algo de John, padre ? Preguntó Ron--- Pues la verdad, es que es bastante curioso que lo preguntes, Ron, porque ayer por la mañana se pasó a por el Ministerio a hacerme una vista … y le estuvo preguntando por Harry. Al parecer, tienen prevista una reunión pasado mañana. No sé de qué hablarán durante la misma.
--- ¿ Crees que pueda ser acerca de… empezó a preguntar Ron, mirando a Hermione--- ¡ Seguro ! lo interrumpió ella, adivinando a qué se refería --- ¡ Vamos a ver ! ¡ No pienso seguir contando nada hasta que me digáis qué es lo que está aquí ocurriendo y el por qué de este repentino interés por Joh Divney ! estalló Arthur Weasley, cansado de tanto secretismo.
Ron y Hermione se miraron entre sí, sin saber qué decir ni cómo explicar lo que estaba sucediendo.
--- Señor Weasley … empezó a decir Hermione
--- Padre, es que John Divney es…
---- ¿ Quién es Joh Divney Ron ? preguntó la señora Weasley a Ron, muy irritada--- Él es Harry, dijo finalmente Ron
La señora Weasley se desmayó de la impresión de la noticia
--- ¡ Por el gran Merlín ! dijo el señor Weasley. ¡ Fue él todos estos años ! ¡ Cómo no me di cuenta antes !
--- No te culpes, padre, no tenías forma de saberlo
---- Pero sí lo puede haber sabido, Ron, siempre estuvieron ahí las señales…. En Hogwarts siempre despertó una extraña sensación familiar…. Incluso a sus padres, les resultaba conocido su rostro, nunca supimos de qué. James y Lily siempre estaban hacéndole preguntas buscando algún tipo de relación entre conocidos por si lo habían conocido de algo pero nunca consiguieron sacarle nada y ¡ mira lo que era !… después de todos esos años.
--- ¿ sabes dónde vive John padre ? bueno… Harry
--- Pues la verdad es que no tengo la menor idea, pero sé de alguien que os lo podría decir, la tía de Harry
--- ¿ Petunia ? preguntaron ambos, desconcertados
--- Sí; si bien es cierto que Harry nunca se llevó especialmente bien con sus tíos, la amistad que ellos profesaron por John Divney ayudó a suavizar las cosas entre ellos y actualmente tienen una buena relación. A verdad es que nunca puede explicarme la dedicación que mostraba John por esa gente y ahora… todo está muy claro.--- John siempre apoyó a esa familia, y estuvo cerca de Harry en los momentos difíciles, sobre todo a causa de su primo Dudley, dijo la señora Weasley, ya recuperada del susto.
--- ¿ Y por qué dices que la tía de Harry sabe dónde vive actualmente John ? quiero decir, ¿ Harry ? preguntó Hermione
--- Bueno, eso es muy sencillo, ya que fue él quien le vendió la casa a Petunia a muy bajo precio cuando llegó por primera vez a Little whinning. La verdad, es que nunca entendi bien el motivo de esa extraña venta a tan bajo precio en la que John perdía claramente, pero ahora, y gracias a vosotros, lo entiendo perfectamente. Harry siempre estuvo ahí cerca, protegiendo a su familia.
--- ¿ Consiguió él encontrar el libro ? preguntó Ron, a su padre
--- John estaba convencido de que el famoso libro del tiempo perdido estaba oculto en algún lugar remoto de Rumanía, pero la malvada condesa no le permitió nunca acercarse a comprobarlo.
--- ¿ Y por qué no regresó a nuestro tiempo ?
--- John me habló de que había tenido que tomar una decisión que había sido muy dura para él, pues ello supondría no volver a casa mediante un largo viaje que tenía que realizar pues un reloj muy valioso que tenía se lo había roto la condesa.--- ¡ El vuelatiempos ! gritó Ron, horrorizado
--- Ahora lo comprendo todo, dijo el señor Weasley
--- Bueno, creo que es hora de que nos marchemos, mañana hemos de buscar a John Divney--- Espero que encontréis a Harry, dijo la señora Weasley a su hijo, abrazándole con cariño. Era la despedida.
--- Espero que tengáis suerte, hijo, le deseó asimismo, Arthur a RonPoco después abandonaron la madriguera.
Harry llevaba bastante tiempo en el despacho de Dumbledore, con quien se había reunido poco después de entrar en la escuela y era él quien le estaba mirando fijamente en este momento.
--- Veo que según dices John, puedo comprobarlo, yo te autoricé para llevar a cabo esta misión, desde el futuro. Desde luego, la firma, parece auténtica.... Dumbledore miró a los ojos a Harry, con desconfianza, como si sospechara que ocultaba algo.--- Sí, señor, dijo Harry, arrodillándose y haciendo una reverencia delante de Dumbledore, lo cual, acabó por disuadirle de que Harry albergara malas intenciones. Estaba aguantando las irreprimibles ganas que tenía de abrazarlo después de todos los años que habían pasado desde su muerte, pero no podía descubrirse, su plan no funcionaría y todo por lo que habían estado luchando, no serviría de nada.Todo esto lo estás haciendo por el Mundo mágico, se dijo Harry. Tus amigos, tu familia, en definitiva, todos, confían en ti y no puedes defraudarles, se dijo Harry, tratando de conservar la calma, pero en vano. Un creciente nerviosismo, mezclados con una gran ansiedad le estremecieron el cuerpo de arriba a abajo y Harry empezó a temblar, visiblemente. Dumbledore, le seguía mirando, sin duda alguna, le estaba tratando de leer la mente. Harry, actualmente era todo un experto en Oclumancia y no quiso ponerle las cosas fáciles al anciano director de la escuela, lo cual hizo que este adoptase un gesto serio y meditativo.
--- Bueno, John, creo que entonces está todo bien. Le diré a Hagrid, nuestro guardabosques, que le ayudarás en su tarea durante tu estancia. Por cierto, supongo que querrás alojarte en el Castillo.
--- Oh, no se preocupe por eso, en realidad, ayer compré un piso en Londres, dijo Harry, con gran pesar. No se había esperado que Dumbledore le ofreciera una estancia en la escuela.
--- En fin, John, como tú lo desees.
Dumbledore volvió a mirar fijamente a Harry, esta vez, directamente a los ojos.--- ¿ Pasa algo, señor ?
--- Dices que te apellidas Divney, ¿ no es así ? preguntó Dumbledore--- Sí, así es, señor. De los Divney de Birmingham, mintió Harry--- Ya, entiendo. ¿ No serás por casualidad pariente lejano de los Potter ? preguntó Dumbledore, de forma inquisitiva
--- ¿ Cómo ha dicho, señor ? preguntó Harry, un poco inquieto, al escuchar la pregunta del director. Su tapadera corría peligro. Dumbledore no podía descubrirle.--- Es que tienes un cierto parecido con... unos alumnos de la escuela y me había preguntado si por casualidad érais parientes lejanos...
--- No, señor, la verdad es que no conozco a ningún Potter.--- Olvídalo, dijo Dumbledore, sonriendo. Serán cosas mías, de la vejez. Puedes retirarte John.
--- Muchas gracias, señor.
Al salir del despacho, algo más tranquilo tras " haber superado su primera prueba de fuego " se dirigió a los jardines de la escuela, para presentarse formalmente a Hagrid y relajarse un poco.
--- Bueno, John, creo que con esta última carga de ramas secas, ya hemos acabado por ahora, de despejar esta zona del Bosque.
-- Es que la verdad, es que ha sido espectacular la tormenta de esta noche Hagrid.-- Sí, la verdad es que no recuerdo ninguna similar en los últimos años. Por cierto, John.... Hagrid se quedó mirando a Harry mijamente a los ojos, lo cual hizo que se pusiera nervioso.
--- ¿ Sí, Hagrid ?
--- Es que tienes mucho pasrecido con.... es igual, no tiene mucha importancia--- No, dime lo que sea, Hagrid
--- ¿ Conoces tú a la familia Potter John ?
Harry se estremeció, ante la pregunta. Era la segunda vez que su posición se ponía en peligro. Haciendo acopio de fuerzas, trató de parecer sereno, lo que a duras penas consiguió.-- Pues la verdad es que no, Hagrid. Ya me lo preguntó Dumbledore el día que llegué.Por suerte para Harry, Hagrid no percibió nada raro en su expresión. Él deseaba con todas sus fuerzas contar todo lo que sabía, necesitaba hacerlo, ¡ advertir a todos de lo que iba a ocurrir !
-- Supongo que entonces tampoco te sonará de nada el apellido Evans.--- No soy de por aquí, Hagrid, no les conozco
--- Ya veo. Y sin embargo, y por lo que hemos visto y nos has mostrado, nos conoces a todos muy bien. Si yo te di eso es que confiaba en ti
--- Bueno, realmente me lo darás, algún día
--- Ya me entiendes, John. Lo que quiero decir es... ¿ por qué no nos cuentas algo jugoso del futuro... ? por ejemplo... ¿ qué hago yo ?
--- No debo desvelaros nada Hagrid. No os conviene saberlo.
-- Supongo que por lo menos, he de consolarme sabiendo que tendré muchos amigos en el futuro
-- Eso sí te lo puedo decir, querido Hagrid, a ti te quiere mucho la gente en la escuela, en mi tiempo. Se podría decir que eres insustituible, dijo Harry, sonriendo a su amigo. En ese momento, un grupo muy numeroso de alumnos se aproximó a ellos. Harry no pudo evitar que unas lágrimas de emoción contenida se asomaran a su rostro al ver a quienes comandaban el grupo y a los Harry pudo distinguir de inmediato: Los Merodeadores--- ¡ Oh No ! Ya están estos 4 otra vez armando lío, dijo Hagrid. ¿ Te ocurre algo John ? le preguntó a Harry al ver su rostro, lloroso.
-- No es nada Hagrid, creo que se me ha metido una ramita en los ojos.-- Los cuatro chicos se acercaron a ellos.
--- ¡ Hola Hagrid ! saludó el joven Sirius Black. Supongo que tú eres el nuevo, dijo entonces, dirigiéndose a Harry.
--- Soy John Divney y sí, soy el nuevo
El padrino de Harry era tal y como lo recordaba Harry, un poco más joven, eso sí, pero tenía los mismos rasgos que él recordaba. Su padre, James, que estaba a escasos metros de él, era como siempre se lo había imaginado. Una sensación indescriptible de emoción le inundó por dentro, machacándole; era insoportable. Sin embargo, se obligó a ser mismo a ser fuerte y contenerse. No estaba aquí por eso. Harry se fijó que los chicos le estaban mirando fijamente.
-- Chicos, ¿ no os recuerda algo a mi padre ? preguntó James en voz alta--- A mí se me parece bastante a... empezó a decir Remus Lupin
--- No creo que me parezca a nadie que conozcáis, se apresuró a cortar Harry. Soy nuevo por aquí.
--- Hummm... es posible, acabó por ceder James. De todas formas, me recuerdas a alguien John, aunque no sabría decir a quien...
--- Oye chicos, ¿ Dónde está el idiota ese de Quejicus ? preguntó entonces Sirius.--- Creo que éstará otra vez por esas sucias mazmorras suyas, jejej. Son iguales de asquerosas que él, dijo entonces James.
--- Propongo que mañana le gastemos una broma en Hogsmeade con mi moto, dijo Sirius. Tenemos salida.
-- Creo que es una buena idea, dijo Peter Pettigrew, apoyando a Sirius
Todos miraron de una forma indiferente a Meter
--- Sí, por qué no, dijo James.
--- Yo no sé si podré ir con vosotros chicos, dijo Remus Lupin. Hoy es día L.L.--- Ya estáis otra vez con esos códigos raros, se quejó Meter
-- Bueno, siempre lo podemos dejar para otros día, dijo James. Aunque tengo ganas de dar un escamiento a esa asquerosa bola grasienta de pelo.
--- Bueno, Hagrid, nos vamos. Adios John. Ha sido un placer, dijo Remus, despidiéndose de ellos por los cuatro.
--- Que os vaya bien, chicos, dijo Harry, y no hagáis muchas trastadas.--- Jajaja. No sé yo si eso será posible, John. Espero que nos volvamos a ver otro día, dijo James. Me has caido bien.
En esos momentos, en un cuarto lúgubre y oscuro, y no precisamente en las mazmorras, un joven moreno, de pelo grasiento estaba fabricando en secreto unas pociones en su cuarto, en un laboratorio mágico que había montado en el cuarto. Estaba solo en esos momentos, ya que sus compañeros de cuarto, habían salido. De vez en cuando, echaba uno o dos vistazos a las páginas de su libro de elaboración de pociones avanzadas. A veces, algo contrariado, realizaba alguna corrreción al texto del libro, apuntando en los márgenes la manera que él consideraba correcta de realizar el siguiente paso de la poción. Cuando se disponía a remover el frasco que con tenía la poción que estaba elaborando, una voz le interrumpió:---Severus... dijo una chica.
Snape se giró bruscamente. Se trataba de Bellatrix, una joven de Slytherin, que iba a 6º Curso.
--- ¿Qué haces aquí ? - bramó Snape. ¡No puedes entrar en mi cuarto sin mi permiso! La muchacha, lejos de amedrentarse, le dirigió una mirada de desdén. Acto seguido, abandonó la habitación con paso altivo.
Snape se quedó mirando la puerta un rato. Bellatrix... Últimamente se le acercaba mucho, sabía que quería algo, así como sabía que no se lo iba a dar. No olvidaba las miradas de suficiencia que le dirigía la chica. El joven sabía que no caía bien a nadie del colegio, ni siquiera a sus compañeros Slytherin, que le miraban y hacían comentarios sin preocuparse de que él los oyera. Él los trataba con completa indiferencia. Sin embargo, había un muchacho en Howgarts al que odiaba con todas sus fuerzas. James Potter. ¡ Ese arrogante de Potter !. Un día le haría pagar todas las humillaciones que él y sus amigotes le estaban haciendo pasar.
Snape negó con la cabeza. Pensar en Potter le ponía de muy mal humor. Pero ahora no tenía más remedio que verle la cara. Le tocaba clase de Defensa contra las Artes Oscuras con los Griffyndor. Con aire de resignación se dirigió al aula. Por el camino, no pudo evitar oír una conversación entre dos chicas.
--- Ese idiota de Potter, siempre presumiendo, dijo una chica de brillantes ojos verdes. ---- Pero es tan mono... contestó su amiga.
--- Es un arrogante. Jamás saldría con él, zanjó la primera, algo alterada. Lily Evans... Snape sabía que la muchacha odiaba a Potter. Lástima, podrían haberse llevado bien... pero era una detestable sangre sucia. Y sin embargo... No, eso sólo eran tonterías. Lily giró bruscamente y golpeó a Snape. La bolsa de éste cayó y se le rompieron varios botes de tinta, que se vertió sobre los libros del muchacho. --- ¡Oh! Lo siento muchísimo Severus, dijo la chica, avergonzada. La muchacha comenzó a recoger las cosas de Snape, pero éste la apartó bruscamente. -- ¡Apártate sangre sucia! ¡No toques mis cosas!
Lily le miró con gesto ofendido. Era la primera vez que la llamaban sangre sucia. No supo que decir, de modo que agachó la cabeza y se quedó mirando al suelo. -- ¿Qué pasa aquí? dijo el atractivo Sirius Black.
A su lado iba James Potter, y detrás de ellos estaban Remus Lupin y Peter Pettigrew. El cuarteto perfecto, pensó Snape.
- ¡Vaya! exclamó James con sorna. Parece que Quejicus tiene problemas. --- ¿ Te falta tinta, Snape ? preguntó burlonamente Sirius
Los cuatro chicos comenzaron a reírse cn grandes carcajadas.--- ¡ Dejadle tranquilo ! intercedió Lily
--- Así que te tiene que ayudar mi preciosa pelirrojilla, dijo James--- ¡ Yo no necesito ayuda de ninguna asquerosa sangre sucia ! gritó Snape, apartando a Lily de un empujón.
Varios estudiantes que pasaban por allí se rieron. Snape le dirigió una mirada cargada de odio. James la captó y decidió darle un escarmiento.
---- ¡Wingardium Leviosa!
James pronunció el hechizo y acto seguido un bote de tinta se elevaba peligrosamente sobre la cabeza de Snape.
--- ¿Quién quiere que la tinta caiga sobre Snape? preguntó James entre risas. Snape sacó su varita con cuidado y dirigió un hechizo hacia James. --- ¡Expelliarmus!
La varita de James salió disparada por los aires y éste cayó sobre una armadura, que se desarmó y el escudo le golpeó fuertemente en la cabeza.
Sirius empuñó su varita y se dispuso a lanzar un hechizo, pero Snape también le desarmó. --- ¿Qué pasa Potter? dijo Snape, casi en un susurro. No eres nadie sin tus amigos... James se incorporó, un poco aturdido aún por el golpe, y recogió su varita. Cuando se dispuso a soltar un hechizo contra Snape, llegó el profesor de Defensa contra las Artes Oscuras.
-- ¿Se puede saber que estáis haciendo? inquirió. Sabéis que está prohibido hacer magia en los pasillos. Potter, Black, veinte puntos menos para Gryffindor.
James y Sirius se miraron.
-- Pero profesor, no es justo, comenzó Sirius. Quejicus empezó todo...
-- ¡Black! Cinco puntos menos para Gryffindor, exclamó el profesor. Y no vuelvas a faltar al respeto a ningún alumno.
Sirius iba a protestar, pero Remus le dio un golpe.
--- ¡Vamos! ¡Todos a clase! ordenó el profesor.
Snape les dirigió una sonrisa de suficiencia a los cuatro amigos, especialmente a James. Éste le miró con furia contenida.
--- Esto no ha terminado, le amenazó. Ya nos veremos Quejicus...
Había vencido a Potter. Había conseguido que quitaran 25 puntos a los Gryffindor. Había ridiculizado a James delante de Lily. Snape, simplemente sonrió.
James, Sirius, Remus y Peter, se alejaron de Snape, camino al aula donde tendría la clase de Defensa contra las artes Oscuras.
--- James ¿ Crees que debemos usar el libro contra él ? preguntó en voz baja Sirius.
--- Humm... no creo que sea una buena idea, no sabemos muy bien cómo funciona, pero creo que estaría bien verle colgado de algún árbol para echarnos unas risas, ¿ no creeis ? además Remus, tú tienes esta semana tu peuqeño problema peludo, jeje igul le podrías da r un pequeño sustito, jejeje
--- No creo que sea una buena idea James, aunque apoyo lo del árbol--- Que sí, si además, con el sauce en la entrada no correrá ningun peligro, Remus--- No se yo, James....
En ese momento, Harry, ya libre de sus obligaciones del día con Hagrid, se disponía a ir al Ministerio a tomar posesión de su puesto en el Departamento de Misterios.En uno de los cuartos del número 12 de Grimmauld Place:--- ¿ Crees que debemos decírselo, Ron ?
--- No creo que sea una buena idea cariño. Si la impresión que se va a llevar va a ser de por sí grande, si se lo decimos el impacto será doble.--- ¿ Qué tenéis que decirme ? se escuchó una voz por detrás de Ron y Hermione. Era Harry, que había entrado en ese momento en la cocina y había escuhado las últimas palabras de Ron.
--- No... no tiene importancia Harry, dijo Hermione, tratando sin mucho acierto de mantenerse en calma.
--- Es una tontería, dijo Ron con un temblequeo bastante significativo en la voz--- Venga chicos, no iréis a andar con secretos a estas alturas, ¿ verdad ?--- Es que... no sé si deberías saberlo, Harry, dijo Hermione
---- Sea lo que sea, sabré encajarlo, dijo Harry, quien se estaba inquietando ante el misterioso secretismo de sus dos amigos
--- Verás, Harry es que ese John...
--- Hoy, hemos estado en el Ministerio por la mañana y Tonks nos dijo que los del Departamento de aurores te van a preparar una fiesta sorpresa por tus años en el Ministerio, improvisó rápidamente Ron, interrumpiendo a Hermione antes de que pudiera hablar de la verdadera personalidad de John Divney.
Harry se quedó durante unos segundos pensativo; finalmente se echó a reír profusamente.--- ¿ Y para esto tanto secretismo ? Chicos, realmente me habíais preocupado.--- Ya te lo dije. Era una tontería el ocultárselo, le dijo Ron a Hermione, para seguir con la farsa y que Harry no sospechase nada. Hermione, por su parte, le dirigió una mirada de inquietud a Ron.
--- Sí, supongo, querido
En ese momento, Ginny entró en el cuarto, sonriente y besó tiernamente a Harry.--- Ya está la comida lista, campeones. Podéis ir pasando a la cocina.
Unas horas más tarde, ese mismo día, Harry se dirigía a la reunión que tenía prevista con un tal John Divney, un mago al cual hacía muchos años que no veía, y al cual, recordaba vagamente cuando era pequeño, cuando solía ir a la casa de sus tíos en Privet Drive.
Según sabía Harry, John se había medio apartado hacía varios años del Mundo mágico y vivía en América, utilizando sus dotes mágicas para ayudar a los muggles a esclarecer crímenes y asesinatos, algo loable, según había estimado Harry. Así pues, Harry salió de su casa después de despedirse de sus amigos y de dar un beso a su queridísima esposa, buscó un callejón desierto y se desapareció. Su destino era Virginia, un estado de los EE.UU. y más concretamente, la Oficina del FBI en Quantico, pues allí era donde trabajaba John Divney actualmente y allí era donde le había citado. Las razones Harry no las conocía, pero acudió igualmente. La voz de John cuando le había llamado mediante el teléfono muggle denotaba nerviosismo y mucha preocupación.
Cuando, minutos más tarde, llegó a las oficinas, un agente que se encontraba en recepción en esos momentos, le dijo que en ese momento se encontraba en su despecho reunido, pues estaban trabajando en un caso de asesinato. Harry insistió en hablar con John. El agente le dijo a Harry que esperase unos minutos. Poco tiempo después, cogió un teléfono y marcó unos números.
--- Señor Divney, un tal Harry Potter le anda buscando.
--- Es la persona a la que estaba esperando, Paul. Hazlo pasar a mi despacho.--- De acuerdo, señor.
Harry entró a un inmenso despacho, el cual se encontraba decorado con varios cuadros, que a Harry le gustaron bastante, unos espejos ovalados colgados de la pared, una mesa de escritorio y 4 sillones en un rincón.
--- Tome asiento, señor. Ahora mismo viene.
--- Muchas gracias, agente...
--- Kellerman, Paul Kellerman.
Harry se quedó a solas en el despacho. Los minutos fueron pasando y la impaciencia y el nerviosismo se fueron apoderando poco a poco de su cuerpo. Cinco minutos más tarde, la puerta se abrió.
Unos días antes de la reunión:
--- El lugar es seguro, señor, sea donde sea que haya huido ese psicópata, ya no está aquí.
--- ¡ Maldición ! ¡ Tiene que haber algo ! ¡ A ese asesino, por lo que sabemos hasta ahora, le gustan los mejores asientos, le gusta verlo todo. ¡ Registrad el edificio de arriba a abajo, que no quede una esquina sin barrer ! ¡ Marlow, ¿ Qué había detrás de esa puerta ? ! ¡ Chambers ! ¿ Dónde estaban situadas todas las cámaras ? ¡ No pareís hasta encontrar algo ! ¡ Lo que sea con tal de obtener al menos una única pista que srva de algo !
El oficial al mando de la patrulla de asalto estaba desesperado, con esta última ya era la tercera víctima de ese psicópata, lo cual confirmaba sus peores temores: " Se encontraban nuevamente con un asesino en serie " . El último caso había sido un violador de jóvenes 3 años antes en el Soho. No lograron atrapar nunca al asesino. La culpa y el deseo de revancha le invadían, no podía hacer más que seguir buscando hasta que lograsen atraparlo y para ello no dudaría en ningún momento en utilizar todos los medios que estaban o que podrían estar a su alcance para intentarlo.
Algo cansado, se apoyó en su viejo bastón de madera, con el que golpeó 3 veces el suelo, para tentar un lugar firme y seguro; luego, procedió a tomar aire, levantó su bastón y señaló los dos extremos del inmenso pasillo en el que se encontraban y se acercó a su segundo oficial de a bordo en la investigación.
--- Tranquilícese, señor. Le atraparemos.
--- ¿ Y qué le hace estar tan seguro de ello, Borges ?
--- Siempre lo hacemos, señor, al final siempre los atrapamos.
--- Ojalá yo fuera tan optimista como usted al respecto, chico
--- ¡ Olvídese de eso, séñor, escapó !
--- ¡ Pero está por ahí! ! Suelto ! ¿ Quién sabe si volverá nuevamente a matar ?
--- Eso nadie puede saberlo, señor, pero centrémonos por ahora en el caso, ¿ de acuerdo ? Si ese desgraciado vuleve a aparecer, le juro que le atraparemos, ¡ Oh, Sí, será nuestro !
John bajó nuevamente el bastón, se alejó un poco del joven agente Borges, y sacó lentamente su nuevo móvil que le habían regalado sus compañeros en el cuerpo unos días antes, por su próxima jubilación. Dentro de 2 años, tendría derecho a un puesto de oficina. Se lo había ganado justamente, con mucho trabajo, tan sólo podía considerar una pequeña muesca en su ya dilatada carrera.... o quizás dos, pero esa era una larga historia...
John marcó unos números en su móvil y esperó...
--- ¿ Estás ahí Mood ?
--- Señor, hemos acabado de revisar todo, hay algo que debería de ver
--- Ahora estoy con usted, agente Marlow
--- Por supuesto, señor
--- ¿ Estás seguro de que esto es lo que debemos de hacer, John ?
--- Sí, y ahora más que nunca. Los seguidores de Milo no pararán hasta que consigan el libro y ! yo sé donde está ! Es tan sólo cuestión de meses que descubran alguna pista que les lleve hasta allí y ya sabes lo que ella les hará, Mood
--- Pero piensa un momento en las consecuencias, tú sabes cómo funciona, está en su poder y mientras eso no cambie, no habrá ningún peligro.
--- Debo de acabar lo que empecé Mood y te digo que este es el momento
--- ¿ Pero qué hay de lo que él te dirá cuando se lo expliques todo ? No podrá entenderlo, tu familia, ¡ Por Merlín ! ¿ Cuánto tiempo hace que dejaste atrás esa vida por el bien de todo el Mundo Mágico ?
John bajó nuevamente el bastón, se alejó un poco del joven agente Borges, y sacó lentamente su nuevo móvil que le habían regalado sus compañeros en el cuerpo unos días antes, por su próxima jubilación. Dentro de 2 años, tendría derecho a un puesto de oficina. Se lo había ganado justamente, con mucho trabajo, tan sólo podía considerar una pequeña muesca en su ya dilatada carrera.... o quizás dos, pero esa era una larga historia...
John marcó unos números en su móvil y esperó...
--- ¿ Estás ahí Mood ?
--- Señor, hemnos acabado de revisar todo, hay algo que debería de ver
--- Ahora estoy con usted, agente Marlow
--- Por supuesto, señor
--- ¿ Estás seguro de que esto es lo que debemos de hacer, John ?
--- Sí, y ahora más que nunca. Los seguidores de Milo no pararán hasta que consigan el libro y ! yo sé donde está ! Es tan sólo cuestión de meses que descubran alguna pista que les lleve hasta allí y ya sabes lo que ella les hará, Mood. ¡ Será una carnicería ! Y yo debo de estar ahí para protegerlos, para protegeros a todos, ¡ para salvar al Mundo ! Lo sabes Mood.
--- Pero piensa un momento en las consecuencias, tú sabes cómo funciona, está en su poder y mientras eso no cambie, no habrá ningún peligro.
--- Debo de acabar lo que empecé Mood y te digo que este es el momento
--- ¿ Pero qué hay de lo que él te dirá cuando se lo expliques todo ? No podrá entenderlo, tu familia, ¡ Por Merlín ! ¿ Cuánto tiempo hace que dejaste atrás esa vida por el bien de todo el Mundo Mágico ? Igual soy demasiado anciano para poder darte consejos John, pero ¿ cuantas veces me has dicho durante los últimos treinta años, desde que me confesaste todo por primera vez, que no habría marcha atrás John ? ¡ Dímelo !
--- Lo sé Mood, pero igual que estaba convencido de ello antes, esto lo cambia todo. Yo empecé esto, Mood y yo debo pararlo antes de que mueran más inocentes. ¡ Fue culpa mía desde el principio Mood ! Divney no pudo evitar que una gruesa lágrima mezcla de un profundo dolor, odio y desesperación le cruzase por el rostro.
John bajó nuevamente el bastón, se alejó un poco del joven agente Borges, y sacó lentamente su nuevo móvil que le habían regalado sus compañeros en el cuerpo unos días antes, por su próxima jubilación. Dentro de 2 años, tendría derecho a un puesto de oficina. Se lo había ganado justamente, con mucho trabajo, tan sólo podía considerar una pequeña muesca en su ya dilatada carrera.... o quizás dos, pero esa era una larga historia...
John marcó unos números en su móvil y esperó...
--- ¿ Estás ahí Mood ?
--- Señor, hemnos acabado de revisar todo, hay algo que debería de ver
--- Ahora estoy con usted, agente Marlow
--- Por supuesto, señor
--- ¿ Estás seguro de que esto es lo que debemos de hacer, John ?
--- Sí, y ahora más que nunca. Los seguidores de Milo no pararán hasta que consigan el libro y ! yo sé donde está ! Es tan sólo cuestión de meses que descubran alguna pista que les lleve hasta allí y ya sabes lo que ella les hará, Mood. ¡ Será una carnicería ! Y yo debo de estar ahí para protegerlos, para protegeros a todos, ¡ para salvar al Mundo ! Lo sabes Mood.
--- Pero piensa un momento en las consecuencias, tú sabes cómo funciona, está en su poder y mientras eso no cambie, no habrá ningún peligro.
--- Debo de acabar lo que empecé Mood y te digo que este es el momento
--- ¿ Pero qué hay de lo que él te dirá cuando se lo expliques todo ? No podrá entenderlo, tu familia, ¡ Por Merlín ! ¿ Cuánto tiempo hace que dejaste atrás esa vida por el bien de todo el Mundo Mágico ? Igual soy demasiado anciano para poder darte consejos John, pero ¿ cuantas veces me has dicho durante los últimos treinta años, desde que me confesaste todo por primera vez, que no habría marcha atrás John ? ¡ Dímelo !
--- Lo sé Mood, pero igual que estaba convencido de ello antes, esto lo cambia todo. Yo empecé esto, Mood y yo debo pararlo antes de que mueran más inocentes. ¡ Fue culpa mía desde el principio Mood ! Divney no pudo evitar que una gruesa lágrima mezcla de un profundo dolor, odio y desesperación le cruzase por el rostro.
--- ¡ Deja ya de autoculparte, Harry ! ¡ Eso no cambiará las cosas ! ¡ No tenías forma de saberlo ! En realidad, si lo piensas bien, ¡ Nunca pudiste hacer nada para evitarlo !
--- Pero yo podía haberlo impedido si... ¡ Yo podría ... !
--- No te engañes, Harry, por favor, deja ya te autoinculparte por algo de lo que no eres el responsable. ¿ O acaso había alguna forma de haber sabido que era ella la líder del Pacto ? ¡ Ellos te habían encerrado ! ¡ Bajo ninguna forma habrían dejado que escaparas de Azkabán ! Por Merlín, ¡ Sñi hasta tenían a casi todo Hogwarts bajo su control y nadie se dio siquiera cuenta de ello !
--- ¡ Podía haberle preguntado a Hermione o a Ron, Mood ! ¡ Ellos me habrían ayudado !
--- ¡ Dejalo ya, John ! Una cosa antes de dejarte, por cierto, ¿ Cuando tienes pensado decírselo ?
--- Tengo pensado contárselo en 3 días, antes de partir hacia...
--- De acuerdo, Harry. Buena suerte. Con respecto a lo otro, sigue en pie lo que hablamos hace 3 meses ?
--- Todo sigue en pie
--- Está bien, como tú digas, Harry
Supongo que tan sólo me queda desearte mucha suerte por el bien de todos.
--- Te lo agradezco, Mood.
--- Nos vemos amigo.
--- Señor...
--- Perdone Traveler, era urgente. Y bien, ¿ Qué es lo que tenemos ?
--- Pues es casi el mismo retorcido y mortal escenario de siempre hasta ahora. Una siniestra sala llena de trampas mortales, alguien torturado y al final del túnel, la libertad.
--- ¿ Cómo se llamaba la víctima ? ¿ Habéis encontrado alguna conexión con alguna de las otras dos víctimas ?
--- Pues la verdad es que no, señor. Se trataba de una mujer joven, sudamericana, sus padres eran eslovacos, pero el resto de la familia es Guineana, ¿ Quiere que contactemos ya con sus padres para darles la desafortunada noticia ?
--- Aún no, es demasiado pronto. Quiero analizarlo todo unas pocas horas más. ¿ Han llegado ya esos forenses ?
-- ¿ Usted cree que es necesario ? Quiero decir, la causa de la muerte es obvia, la podrecilla murió abrasada. No pudo pasar a través de todas estas barreras de alambres afilados sin evitar incendiarse con las pequeñas fogatas que el asesino había dispuesto. El líquido incendiario que impregnaba su cuerpo acabó por prender y... fue su final. ¿ Cómo ha dicho que se llamaba ? ¿ sabemos todo acerca de ella ? Hijos secretos, amantes, novios, prometidos, amigos, familiares...
¡ Quiero saber si tenía planes para abandonar el país en los próximos días ! ¡ Compañeros de trabajo... Todo !
--- Me temo que eso va a ser imposible señor
--- ¿ Y eso por qué, Will ?
El joven agente del FBI Will Traveler le extendió una foto de la víctima, encontrada en la exploración de la escena del crímen.
--- Hemos encontrado esto, señor. Y esto.
Will Traveler sostenía sobre la palma de su mano izquierda una pequeña grabadora de voz.
--- Por fin, ya tenemos nuestra tercera cinta. ¿ Esta de la foto era ella ?
--- Así es, señor
--- Vaya, con lo que tenemos aquí, toda una angelita, desde luego. Svetlana Slodovska, 36 años, ladrona de guante blanco, hace 4 años fue arrestada por narcotráfico y venta ilegal de armas en Suiza. Un antiguo novio suyo se autoinculpó de ello y quedó libre, sin cargos... ahora me acuerdo de ese caso. Yo estuve implicado en la investigación. Sé que era culpable. En fin... sus pobres padres no sabían nada de esto. Les destrozará el corazón el saberlo.
El pobre infeliz de su novio aún anda esperando que le suelten, pero no creo que ella tuviera ganas de confesar y menos ahora. Una pena.
Traveler, con respecto a esa grabadora...
--- Tiene que escucharla, señor. Es como las que encontramos junto a las otras dos víctimas. Y eso no es lo más preocupante, señor.
-- ¿ Pero es que aún hay más ?
--- Creo que el asesino está obsesionado con usted, por eso aparecieron esas letras doradas pintadas en las otros dos escenarios del crímen. Las letras J y la D, aparecían grabadas a fuego sobre el cuerpo de las víctimas. Sin embargo, no hay signos aparentes de lucha o tortura.
Harry volvió a sentirse sumamente preocupado. Sabía que el asesino le había marcado desde el primer día como objetivo, señalándole a él, como cabeza en jefe de la investigación del FBI. Le mandaba pistas, mensajes, en realidad, parecía que querían descubrirle. No tenía mucho sentido.. y luego, sobre las víctimas aparecían marcadas a fuego vivo sus iniciales, aunque no había ningún signo de lucha o violencia.
---- Es imposible..... no tiene sentido. A menos que.... sí, se dijo Harry a sí mismo. ¡ El Pacto ! El Pacto tenía que estar detrás de todo esto. Supongo que la condesa quiere utilizar su libro, jejej.
--- Señor...
--- Más tarde, Chambers
Todo el grueso de agentes se acercó a Harry, a su señal
--- ¡ Escúchenme todos ! He lidiado con esta gente antes, estos terroristas rumanos no se saldrán con la suya. Les atraparemos; a todos ellos.
--- Perdone que le pregunte señor, ¿ pero en qué se basa para decir eso ?
--- Digamos que tengo una corazonada. Escuchen, ¡ Ellos me conocen, todos lo sabéis ! Pero yo os digo aquí que os prometo que no volverán a salirse con la suya, ¡ Nunca más volverán a matar a nadie si antes podemos evitarlo.
--- Señor
--- ¿ Sí, Marlow ?
--- ¿ Y qué hay del libro ese que están buscando ?
--- ¿ Libro ? Harry se estremeció bruscamente, visiblemente asustado. ¿ Cómo es que nadie me ha avisado antes de que andaban buscando el libro ?
--- ¿ De qué libro se trata, señor ? Perdone, no hemos podido hacerlo ya que lo hemos descubierto ahora. Pintaron en el techo una silueta de una bolsa muy grande, en cuyo interior había un libro y dentro del libro, en vez de haber páginas, había un reloj inmenso cuyas dos únicas agujas eran las palabras latinas: " tempus fugit " . Junto a la bolsa, hemos podido encontrar los restos de otra pintura, más pequeña, un pequeño ojo, como medio desgarrado, muy siniestro. Pero eso no es todo, junto al cuerpo, hemos podido identificar los restos de un pequeño bastón muy similar al suyo. ¿ Qué quiere decir todo esto, señor ?
--- ¡ No puede ser ! gritó Harry, muy alarmado al oír aquello. ¡ La víctima era una bruja ! ¡ Déjenme ver el ojo, caballeros, por favor !
--- Ahí lo tiene, señor
En cuanto lo vio, Harry se quedó muy pensativo y muy preocupado. Sin duda alguna, el ojo era el inconfundible símbolo del los seguidopres de Rambaldi. Sin duda alguna, el Pacto habría lanzado la maldición imperius al asesino, por órdenes de la pérfida condesa, Lucilla y le habrían ordenado asesinar a magos elegidos al azar para presionarle a explicar a Lucilla el funcionamiento del libro.
--- Podría... No, podríamos... No. Es demasiado poderoso. ¿ Han descubierto algo más ? porque más sorpresas serían demasiadas para un sólo día.
--- No creo que tenga relevancia alguna en el caso, señor. Había una pequeña pieza de puzzle al lado de la puerta, la cual, tenía la llave puesta.
--- Espere... ha dicho, una pieza de un puzzle ?
--- Sí, señor, ¿ Qué ocurre ?
--- ¡ Marlow ! ¡ Nakamura ! ¡ Hoskins ! ¡ Kellerman ! todos a mi oficina. El resto, investiguen la cinta, por si podemos sacar algo en claro de ella.
--- Pero señor...
--- ¡ Es una orden Traveler !
--- Lo que usted ordene, jefe.
Tres días después, en la Oficina Central del FBI en Quantico, Virginia:
-- Como todos ustedes saben, caballeros, les he reunido aquí para tratar un asunto de vital importancia: " La reaparición del Pacto " . Los distintos gremios y asociaciones que conforman los diversos grupos de los seguidores de Rambaldi averiguarán en muy poco tiempo su paradero, y como pueden comprender, eso es algo que no estamos dispuestos a permitir si queremos evitar un nuevo reflujo de la guerra. Hasta ahora, hemos podido disfrutar de esta tregua temporal que nos concedió la condesa quedándose el libro para sí.
--- Pero los últimos acontecimientos nos han demostrado que la condesa desea utilizar el libro.
--- Así es, agente Nakamura. Por eso os he mandado llamar a mi despacho a vosotros, miembros secretos del AMI infiltrados en esta agencia muggle del gobierno, en concreto, su división mágica.
--- ¿ John, usted cual cree que debería ser el siguiente paso ? le preguntó Kellerman a Harry, el cual parecía ausente. ¿ Señor... ?
Harry no podía creer cómo había sido tan ingenuo durante los últimos años con respecto a la condesa. Su convicción de que la deuda mágica que ella tenía con él por haberle salvado la vida podía hacerla cambia,r le había obcecado. No podía discernir con claridad todos los detalles, apenas dormía y la cita que tenía con su yo actual, de la cual aún no estaba del todo convencido, era esa misma tarde.
--- Ella me engañó desde el primer momento, me convenció de que encontrar el libro era su única prioridad para derrotar a Voldemort, " La profecía del Oráculo " uno de sus cómplices, me acabó por convencer de que era lo lógico, pero no lo supe sino muchos años después, que todo había sido un truco, un burdo montaje en el que fui su vil peón todo el tiempo, ya que ¡ ella tan sólo anhelaba el dichoso libro ! Si tan sólo la hubiera....
--- Señor, no fue culpa suya y no piense eso. ¿ Es que querría haberse convertido en un asesino igual que ellos ? ¿ Qué hay de su familia ? ¡ Sus hijos, señor !.... le increpó Hoskins, interrumpiendo a Harry.
---- Hace mucho tiempo que renuncié a eso, todos lo sabéis. Fue por el bien de todos. El chico sabrá salir adelante sin mí, lo sé. Por cierto ¿ Aún no ha llegado verdad ?
--- Saldré al vestíbulo, señor, dijo Kellerman
--- Avíseme en cuanto llegue. Yo acabaré con esto pronto
--- Lo haré, señor.
--- Bueno, prosiguió Harry, dirigiéndose ahora a los 3 agentes del AMI que aún estaban con él en el despacho.
Harry levantó su bastón, que al instante tomó su verdadero aspecto, su varita mágica, la cual levantó en el aire unos momentos y pronunció una palabras mágicas.--- Regis gistus, crimen portus, ¡ mugglelatum vitae !
Un panel tridimensional y muy luminoso en forma de libro se materializó ante ellos. Harry empezó a pasar hojas del libro, ayudándose con la varita, hasta que al final encontró una.
--- ¿ Qué busca, señor ?
--- Hasta el momento no sabíamos nada que pudiera relacionar a las víctimas entre sí, una ladrona, un doctor casado, con una hija y que sin embargo tenía una amante y un narcotraficante de drogas, buscado en todo el país. Pero fue el puzzle lo que me dio la idea. Estos actos me recordaron a un viejo caso de mi juventud, que escuché en la casa de mis tíos muggles por la televisión. La gente lo llamó " el asesino del puzzle ".--- Ya había oído hablar de ese caso, señor, pero ese hombre debe de llevar muerto décadas. Tenía un cáncer. Nunca le cogieron, dijo la agente Marlow--- Y en realidad no era un asesino. Secuestraba a gente que según él, despreciaba la vida que tenían y, por venganza, ya que él se estaba muriendo, sometía a sus víctimas a una macabra serie de pruebas diversas por medio de trampas mortales en las que, muchas veces, las víctimas se veían forzadas a matarse entre sí, para luchar por sobrevivir.
Señores, puedo anunciarles, por lo tanto, y ante las pruebas encontradas hasta ahora, que nos encontramos ante el típico caso de un imitador. Las cintas encontradas junto a los cuerpos, así lo confirman.
--- Eso nos da una ventaja, señor, los imitadores siempre cometen algún error y...
---- Cuando eso ocurra, le atraparemos, completó Harry.
La puerta del despacho de Juntas se abrió en ese momento, era Kellerman
--- Señor, ha llegado el joven. Y otra cosa, se ha notificado la desaparición de un ex presidiario, que se encontraba temporalmente en libertad condicional, Scott Thomas. La policía muggle cree que se ha fugado, pero sinceramente, señor, ante la luz de los hechos yo podría afirmarle sin temor alguno a equivocarme, que tenemos a una nueva victima potencial del puzzle.
--- Pues creo que tienes razón. Paul. ¡ Haz pasar al chico a mi despacho, enseguida me reuniré con él !
--- Como diga, señor
Unos minutos más tarde, y tras arreglar unos flecos más de la investigación, John Divney salió de la Sala y se dirigió a su despacho, en donde se encontraba su yo joven, Harry Potter. Llevaba muchos años esperando este encuentro, así, que, un poco nervisoso, se detuvo unos instantes enfrente de la puerta, tomó aire y lentamente, abrió la puerta del mismo.
--- Harry se llevó un susto de muerte al ver entrar por la puerta a su viva imagen, con unos cuantos años más. Rápidamente sacó su varita mágica, para atacar al que consideraba miembro del Pacto, pero John, más sabio y diestro con la magia, movió levemente los dedos y la varita de Harry voló hacia él, dejándole desarmado.
--- Si quieres matarme, ¡ hazlo ya, rugió Harry !
--- No seas tonto, Harry, ¡ Mira mi varita ! John le lanzó las dos varitas a Harry, las cuales cogió al vuelo.
El joven Harry las examinó durante unos momentos, luego, las arrojó al suelo, horrorizado.
--- ¡ No ! ¡ Esto no puede ser ! Tú... No, ¡ Yo ! ¿ Qué está pasando ?
--- Lo sabes, Harry. Tú eres yo, o, como prefieras verlo, yo soy tú. Tuve que retroceder en el tiempo hace 41 años por el bien de todo el Mundo mágico, por tu bien, por el mío.
--- ¿ Qué ? ¿ Cómo pudiste hacerlo ? Es decir, ¿ Por qué lo hice ? ¿ Por qué no salvaste a nuestros padres ?
--- No se puede cambiar el curso del tiempo y de la Historia Harry, en el fondo, lo sabes. Créeme, lo sé.
--- ¿ Pero qué hay de tu familia, tus amigos ? ¡ Ginny ! ¡ Los pequeños Lily y Percy !
--- Ron y Hermione lo sabían todo. Supongo que no te han podido contar nada por respeto hacia ti, por respeto hacia mí. Era algo arriesgado que debía de hacerse y Ginny..... John suspiró de dolor.... una lágrima le cruzó el rostro. En fin, supongo que yo sé que tú sabrás cuidarla bien. Es tu vida ahora, yo debía sacrificarme por el bien de todos, es decir, tú. Somos nosotros quienes tomamos nuestras propias decisiones, lo importante ahora es que evites que ella se apodere del libro.
--- Lucilla. Ella lo tiene, lo presiento.
--- En efecto. Ella quiere obligarme a enseñarle cómo se usa.
--- Pero yo no sé aún cómo usarlo.
--- No te preocupes, yo te enseñaré a hacerlo. Tenemos tiempo antes de que se cumpla el tiempo marcado por las profecías del Oráculo. Si no lo conseguimos..... en fin, no quiero ni pensarlo, podría ser el fin del Mundo Mágico, tal y como lo conocemos ahora. Podría ser el fin de la Magia. De todas formas, supongo que guardas el libro en un lugar seguro ¿ No ?
--- Está a buen recaudo, sí.
--- Perfecto. Muy pronto comenzaré a explicarte todo, empezando por lo básico. Tenemos que darnos prisa con tu aprendizaje, pues si no vamos nosotros allí, ella vendrá a buscarlo.
--- ¿ Vendrá ? Eso sería horrible.
--- Por eso debemos de evitarlo, cuando sepas cómo usarlo, estoy seguro de que sabrás cómo hacerlo. Debo advertirte, no obstante que no será fácil el hacerlo. Yo mismo estuve a punto de desistir de ello, pues su manejo no depende únicamente del conocimiento de la magia en sí, sino del amor que albergan nuestros corazones. Por este motivo, la condesa se siente incapaz de utilizarlo y aún menos sus fieles siervos los vampiros, los cuales son puros desechos de maldad. Por eso me necesita, ya que fue el mismo Merlín quien nos confió el libro en persona, no lo olvides.
Una cosa debo de advertirte, no conviene jugar con el tiempo usando el libro por puro capricho, es extremadamente peligroso.
--- Lo tendré en cuenta, Harry
--- Llámame John, después de todo este tiempo, ya me he acostumbrado a ello.
Unas horas más tarde, en los lóbregos y oscuros sótanos de un viejo almacén en Times Square:
Un hombre joven se encuentra tendido en el medio de lo que parece ser un inmenso recinto lleno de numerosos túneles, salas y galerías subterráneas. El joven se encuentra inconsciente, sin sentido. Lleva varias horas así. El día anterior se encontraba disfrutando de unos días de libertad condicional junto a su familia, en el viejo Manhattan Sur.
En la sala en la que se encuentra hay numerosas bombonas llenas de agua, de las cuales hay varias también en los distintos pasillos y túneles. El joven se despierta de su letargo, al cabo de unas pocas horas. Se encuentra desconcertado. Ante él hay una pequeña televisión con un reproductor de vídeo en formato DVD incorporado. Un Dvd reposa en el interior de una vieja caja de embalar juguetes que está a su lado. Al lado del Dvd hay una pequeña grabadora de voz, en cuyo interior hay una pequeña cinta. En el techo, justo encima suyo, parece vislumbrarse una pequeña cámara de vídeo.
--- Pero... ¿ Qué diablos es esto ? pregunta, bastante asustado, en voz alta.
Nadie responde a su llamada. Confuso, decide ver el contenido del Dvd.
Un grotesco personaje aparece en el vídeo, le está sonriendo. Al parecer es una grabación realizada por la persona que le ha metido en esta situación, su secuestrador.
--- Bienvenido Scott. Espero que se te haya pasado la resaca, pues necesitas estar fresco para lo que se te avecina si aún estimas en algo tu vida.
Durante los últimos años has vagado sin rumbo por la vida, pasando de cárcel en cárcel sin importarte nada en absoluto lo que hacías con tu vida, ni tu familia, ni tus amigos, ni siquiera tus estudios. Finalmente ha llegado la hora de que demuestres si algo de esto te importa. Observa bien el lugar en donde te encuentras. Esas bombonas de agua empezarán a vaciarse cada una a un flujo constante de 2 litros cada media hora, por lo que calculo que todo el lugar quedará completamente inundado en unas 3 horas aproximadamente. Espero que consigas salir al exterior. Tan sólo tienes que ir recorriendo los distintos pasillos y galerías hasta encontrar la salida. En la grabadora están las pistas que te servirán de ayuda para seguir avanzando por los distintos túneles. A lo largo del camino te esperan diversas pruebas que debes ir superando.
Así que Scott, ha llegado el momento de que demuestres que has olvidado esta pequeña etapa delictiva y deseas continuar con tu vida. Tan sólo te deseo suerte.
Date prisa si quieres conseguirlo. ¡ Que comience el juego !
El vídeo acababa con esas últimas palabras. Un ruido ensordecedor recorrió todo el edificio, las bombonas de agua habían empezado a soltar el agua y la sala comenzó a inundarse.
---- ¡ No !
Un escalofrío recorrió de arriba a abajo todo el cuerpo de Scott. Una idea cruzó su mente " supervivencia " ; las fatídicas palabras del vídeo no le dejaban tranquilo: ¡ Date prisa ! Desesperado, agarró la pequeña grabadora y comenzó a correr a lo largo de los pasillos en busca de la salida.
Harry apareció en una solitaria callejuela de Londres, no sabía cual era. Era tarde y no
pasaba gente por la calle en esos momentos, se encontraba muy cansado debido a los
últimos acontecimientos, así que se sentó en un banco de la calle, cercano a donde él se encontraba. En un periódico viejo, que recogió del suelo, comprobó que estaba en la época
correcta.Un minuto más tarde, se escuchó un fuerte silbido, que reconoció rápidamente, se trataba del autobús Noctámbulo, que estaba acercándose. Una vez que llegó, Harry entró en el mismo y se aposentó en una plaza del tercer piso.
-- ¿ A dónde quiere ir.. señor...
-- Divney, dijo Harry. John Divney
-- A Grimmauld Place
Poco tiempo después, y ya en la calle de Grimmauld Place, Harry se dispuso a recorrer todas las casas en busca de alguna que estuviese en venta, al fina la encontró, mucho tiempo después, en el número 110 de la calle. Se trataba de un viejo piso bastante amplio, amueblado, y si bien el decorado del mismo no agradaba mucho a Harry, era ideal para sus propósitos.Cuando el vendedor se marchó del edificio, una vez que Harry hubo efectuado el pago, Harry decidió realizar algunas " mejoras mágicas en el mismo ". Bajó todas las cortinas, para asegurarse de que ningún muggle viese lo que iba a ocurrir en el piso y, empezó a modernizar el mismo hasta que quedó como nuevo. Finalmente, metió todos sus enseres en el armario y salió a dar un paseo por las tranquilas y solitarias calles de Londres.Media hora más tarde, en un pequeño callejón, cercano a la estación de King´s Cross, Harry escuchó a unos muggles gritando histéricos, en un edificio. Cuando se acercó al lugar, preguntó por lo que estaba sucediendo, y uno de los muggles le dijo a Harry que su casa estaba embrujada, ya que unos molestos fantasmas se habían dedicado a asustarle, durante las últimas semanas.
Harry, un poco extrañado, pidió que le dejasen entrar en la casa, mandando a los muggles que le esperasen afuera. Una vez dentro del piso, Harry pudo ver a varios fantasmas correteando por las mesas de la casa, cogiendo objetos, como adornos, sillas... y tirándoles al suelo y dando gritos. En definitiva, a los ojos de Harry, se estaban divirtiendo. Harry pudo reconocer a varios de los fantasmas que allí se encontraban, y eso le extrañó un poco.Entre otros, pudo reconocer a Edgar Cloggs, un fantasma juguetón que Harry conocía de frecuentar el estadio de quidditch de la escuela, ea burlón Peeves, al fantasma del Fraile Gordo, ( el fantasma residente de Hufflepuff, muy alegre y bonachón, que le caía muy bien a Harry ); también estaban en la casa Sir Nick, casi decapitado, quien estaba pidiendo a los otros fantasmas que se calmasen Rudolph Haill, un fantasma muy juerguista, que solía frecuentar las mazmorras de la escuela, y al fantasma de Myrtle la Llorona, que abandonaba en esos momentos la casa, bastante triste. Al resto de fantasmas no les conocía. Harry se acercó al grupo de fantasmas, y sacó su varita mágica:--- ¡ Aleus rauder ! dijo Harry
Un fuerte remolino rodeó a todos los fantasmas, atrapándolos en su interior.--- ¿ Qué ocurre ? preguntó el fantasma del Fraile burlón, que aún no había reparado en Harry-- Venga chicos, se acabó la juerga Hoy, dijo Harry
-- ¡ Vaya ! ¡ Ya llegó el aguafiestas de turno del Ministerio, dijo Peeves !
--- Yo no trabajo en el Ministerio, pero sí, debésis de dejar esta casa a sus dueños, los mugglesHarrydisolvió el remolino que apresaba a los fantasmas, y entonces, uno a uno, fueron abandonando el piso.Peeves le lanzó a Harry un cubo lle´no de agua, que a duras penas esquivó.
-- Sir Nicholas, nos vemos luego
-- Perdona, ¿ te conozco de algo ? le preguntó el fantasma a Harry, mirándole fijamente-- No creo, dijo Harry. Me llamo John Divnedy, soy nuevo en la ciudad. Me dirijo a Hogwarts, en donde estaré los próximos meses
--- No sé de que....
Sir Nicholas siguió mirando a Harry durante unos instantes y luego abandonó el pisoEn ese momento, la puerta del piso se abrió y por ella entró un dememorizador del Ministerio de Magia
-- Ya está todo arreglado, dijo Harry
-- ¿ y tú quien eres ? le preguntó el agente a Harry, viendo su varita mágica
-- ¡ Oh ! Soy John Divney, pronto me incorporaré al Minisaterio de Magia, dijo Harry, a modo de presentación
-- Te doy las gracias en nombre del Ministerio por haber arreglado este pequeño desaguisado, estos fantasmas, jejeje... son muy juerguistas.
-- En fin, agente, ha sido un placer el poder ayudarlos. Nos veremos otro día.
Harry se levantó muy temprano la mañana siguiente, listo para ir a Hogwarts y presentarse ante Albus Dumbledore, el ilustre director de la escuela, así que salió caminando a paso rápido en dirección a la estación de King´s Cross, en donde cogería el expreso que le llevaria a la misma. Harry iba concentrado, pensando en cómo se presentaría a Dumbledore y por ello, no prestaba mucha atención a los transeuntes con los que se iba cruzando.
En una esquina, se chocó con un hombre, bastante joven por lo que Harry pudo apreciar, al cual Harry reconoció de inmediato.
-- Disculpe, dijo el chico
--- No, perdóneme usted a mí, no iba mirando por donde andaba, se disculpó a su vez Harry
El joven vio la varita que Harry tenía colgada de su cinturón
-- Yo también fui a Hogwarts, dijo el joven. Estoy estudiando ahora en un módulo de enseñanza superior en estudios muggles. Mi nombre es Arthur, Arthur Weasley
-- Encantado, dijo Harry. Yo soy John, John Divney
Arthur acompañó a Harry hasta un edificio cercano a la estación de King´s Cross. Se habían caido bien desde el principio.
-- Bueno John, espero volver a verle un día de estos
-- Estaré encantado de volver a verle, dijo Harry. Pensándolo bien.. ¿ Por qué no se viene mañana por la tarde a mi casa a tomar un cefé o algo ? vivo en el 110 de Grimmauld Place
-- Me pasaré por allí John
En ese momento se escuchó un fuerte estampido proveniente de la azotea de una casa cercana. Harry y Arthur corrieron hacia la casa y entarron en el interior de la misma
-- Espérame abajo Arthur, dijo Harry abriendo la puerta que daba acceso a lo alto del edificio.
Cuano Harry alcanzó la azotea, pudo ver a un mago tendido en el suelo y que Harry constató que había muerto. Al lado del cuerpo había una vieja varita mágica
-- Los mortífagos, dijo Harry, arrodillándose al lado del cuerpo.
Harry escuchó a alguien moverse detrás suyo
-- ¡ Arriba las manos ! gritó una voz. ¡ Somos la policía !
Harry se apresuró a coger su varita y rápidamente se aplicó sobre él un conjuro ilusorio que le otorgó la apariencia de un inspector de policía. Luego se dio lentamente la vuelta y miró a los dos agentes que tenía enfrente.
--- Por fin llegan, dijo Harry, sacando un viejo cuaderno de notas que llevaba consgo, el cual mostró a los agentes. El cuaderno s ehabía transformado en una placa de policía. Soy el inspector John Divney, de la 3ª con Kensington.
-- Perdone agente, no queríamos ser maleducados, tan sólo
-- No tiene por qué disculparse, agente...
-- Peebles, dijo el primero de los agentes, Sam Peebles. Él es mi compañero, Matt Parkman
--- Hemos llegado tarde, vi a un hombre vestido de negro deslizarse sobre los tejados sobre esa especie de cable, dijo Harry, señalando un cable que iba de un tejado a otro, similar a los de las películas, el cual, antes no estaba ahí. Era obra de Harry.
-- No nos habíamos fijado en ese cable, dijo Sam Peebles. Llamaré a la centralita
Sam Peebles encendió su Walkie Talkie y lo conectó
-- Atención, Sam Peebles desde King´s Cross, tenemos un 311. El sospechoso ha huido.
--- Vuelvan a la central e informen.
-- Entendido, corto y cierro.
-- Me encantaría volver a verle por aquí Mr John, le dijo Matt a Harry, entregándole una tarjeta.
Seguro que podríamos resolver bastantes crímenes en común si trabajamos los 3 juntos.
Harry se quedó con la tarjeta de visita de Parkman.
-- Si vuelvo a estar por la zona, se lo haré saber, dijo Harry sacando su móvil y apuntando en la agenda el número del agente.
-- Por favor, llámenos, dijo a su vez Sam Peebles.
Poco después, los dos agentes se marcharon y Harry se encontraba hablando del incidente con Arthur, a las afueras del edificio.
Poco después, Harry se despidió de Arthur y se encaminó hacia la estación de King´s Cross para coger el expreso de Hogwarts.
Ron y Hermione se encontraban en la Madriguera, pasando unos días con los padres de Ron. Ambos estaban muy preocupados por Harry.
-- ¿ Tú crees que estará bien ? dijo Ron a Hermione, en voz baja
-- No te preocupes por él querido. Sabe perfectamente defenderse solo
-- ¿ Y si preguntamos a...
-- No sé si será una buena idea, lo interrumpió ella, adivinando lo que iba a decir.
-- Seré discreto, dijo Ron, poniendo una cara de pena que hizo que Hermione se conmoviera
--- Pero ten cuidado, no queremos que se sepa más de lo necesario
-- Lo tendré.
Ron salió del salón y se dirigió a la cocina, en donde se encontraban sus padres, volviendo pcocos minutos después con ellos.
-- ¿ Y bien, qué es eso que querías preguntarme hijo ? le preguntó el señor Weasley a Ron
--- ¿ Por casualidad... te suena de algo el nombre de John Diney ? preguntó Ron
Arthur pareció extrañarse mucho con la pregunta
-- ¿ A qué viene esto Ron ?
-- No tiene importancia, dijo él. Si no te suena, déjalo pasar
-- Pues resulta que sí que me suena ese nombre, dijo Arthur Weasley, adoptando una expresión melancólica. La verdad es que ése nombre no le escuchaba desde hace mucho tiempo, pero sin duda alguna me trae a la mente los mejores momentos de mi vida, a excepción de ti, querida, dijo él, mirando a Molly, la madre de Ron, a quien se le escaparon unas lágrimas de emoción.
-- ¡ Y qué tiempos, querido !
-- Es que John no era una mago corriente. Era una persona maravillosa, dijo Arthur. Fue él quien me apoyó frente al Ministerio para que me admitiesen como becario en mi primer trabajo allí, antes de entrar en la oficina contra el uso incorrecto de objetos muggles, años después. Y no creas que sólo se dedicaba a trabajar en Hogwarts, ayudando a Hagrid. Colaboraba también para la policía muggle e incluso trabajaba en el Ministerio de Magia, en una Sección especial del Departamento de Misterios, dijo Arthur, expresando una sensación de gran admiración y gran alegría al recordar. De hecho, fue él quien lideró el enfrentamiento que hubo contra la oscura organización del Pacto.
--- ¿ Y cómo le conociste ? preguntó nuevamente Ron
-- Pues, es curioso que me lo preguntes. La verdad es que no sabría decirte si fue cuestión de suerte o influyó el destino, y desde luego, esa Biblioteca tenía algo.
-- ¿ Una Biblioteca ? preguntó Ron
--- Creo que deberías comenzar a contarles cómo empezó todo, " las causas que provocaron que te encontraras con él " dijo entonces Molly.
---Tienes razón, querida. Pues la verdad es que todo fue culpa del maldito acróbata, dijo Arthur, de forma enigmática .
--- ¿ Del acróbata ? preguntó Ron, muy extrañado
-- Deja hablar a tu padre cielo, dijo Molly
-- Gracias cariño. Sí, es preciso que lo cuente todo, dijo Arthur, y para ello debo empezar desde el principio. Como dije antes, todo fue culpa del maldito acróbata.
En esa época, y recuerdo que era el año 1974, tu madre y yo, Ron, habíamos salido un par de veces, aún no éxistía nada serio entre nosotros, pero queríamos conocernos mejor, ella tenía unos ojos....
-- Atchúm, atchúm... estornudó Molly, en señal de desaprobación
-- Y aún los sigues teniendo, querida, prosiguió el señor Weasley, riéndose, a la vez que con un pañuelo se limpiaba unas lágrimas del rostro, debido a la emoción que sentía al recordar con nostalgia su juventud.
Continuaré; en esa época yo solía acudir mucho a un antiguo club intelectual de magos, que había en Londres, muy cercano a la estación de King´s Cross. Desde afuera los muggles lo confundían con una vieja Biblioteca destartalada y anticuada y nadie entraba en ella. El último Viernes de cada mes, se celebraba en el Club Burnaby, pues ese era su nombre, la noche del Orador. Al club solían acudir los magos más infuyentes de la Comunidad Mágica, y yo solía acudir, aparte de para disfrutar del ambiente, por ver si podía granjearme la amistad de alguno, que luego me pudiese reportar positivamente, facilitándome así mi futura entrada en el Ministerio.
-- Como sabes, Ron, tu padre no era uno de los alumnos " especiales " que formaban parte del selecto club del profesor Slughorn, y siendo su familia más bien pobre, no lo tuvo muy fácil, dijo Molly, interrumpiendo brevemente a su marido.
--- El caso es que aún no acabo de comprender del todo toda la larga serie de acontecimientos que provocaron que ese mes, yo acabara siendo elegido Orador y todo lo que ello llevó consigo, viendome inmerso en la fatídica guerra entre los miembros del Pacto y los mortífagos de Voldemort.
El Pacto representaba una amenaza para Voldemort, en su afán por ser el líder Oscuro que quería llegar a ser y por ello debía acabar con ellos. Por ello, una noche, mandó asesinar a su líder, la condesa Lucilla Wormilla, mandando a uno de sus mortífagos, y ahí es donde apareció John Divney por primera vez, interponiéndose en sus planes.
Al principio la condesa vio en John a un aliado para acabar con el señor Oscuro, pero una vez que John se dio cuenta de las oscuras intenciones de la condesa, le dio la espalda, y ella nunca se lo perdonó. Ese momento marcó el inicio de la guerra en la que aún Hoy andamos inmersos, concluyó diciendo Arthur, acercando un ejemplar de hace dos días del Profeta, en cuya portada, aparecía la condesa.
-- ¿ Guerra ? preguntaron Hermione y Ron, a la vez, muy preocupados
--- ¿ Pero dónde vivis los dos ? Llevamos en guerra contra los miembrosa del Pacto, varios años. Se cree que se esconden en una lejana región e Rumanía, un lugar custodiado por cientos de miles de vampiros, que están al servicio de la pérfida condesa.
-- ¿ Vampiros ? preguntó Hermione, confusa
--- Ella es su señora por derecho de nacimiento, es descendiente del legendario conde Drácula, el primer vampiro, y el más sanguinario, como debeis de saber. Y si no hubiera sido por Harry, que consiguió acabar con Vóldemort y sus mortífagos en su tiempo, la cosa aún sería peor.
Hermione y Ron, respiraron, un tanto aliviados, al saber que esto último no había cambiado, sin duda alguna, Harry estaría tratando de corregir el error que cometió al salvar a la condesa del mortífago la noche en que volvió al pasado.
-- Padre, ¿ Te hablo John en alguna ocasión de un libro, mediante el cual podía manipular el tiempo a su antojo ?
Arthur Weasley se sumió en un extraño shock al escuchar la pregunta, tenía la mirada ida y parecía ausente, como si estuviese pensando en algo....
-- Padre, ¿ te ocurre algo ? preguntó Ron, muy preocupado al ver a su padre en ese estado
--- No me ocurre nada hijo, pero... ¿ Cómo es que sabéis de la existencia del libro ?
--- Es una larga Historia, dijo Ron
-- Me gustaría conocerla, dijo Arthur
-- No sin que antes acabes de contarnos los incidentes que te llevarona conocer a John Divney
-- En fin, dijo Arthur, ya que tenéis tantas ganas de saberlo, continuaré con ello, pero luego quiero que me contéis cómo sabíais de la existencia del libro.
-- Lo sabrá todo, señor Weasley, dijo Hermione, a su debido tiempo, pero antes cuéntenos todo acerca de la reunión en el Club.
Como os iba diciendo el último viernes de Marzo de 1974, los oradores del club habían sido convocados a escuhar al increíble Mark, un acróbata que trabajaba en un circo Mágico que estaba en aquel momento en la ciudad; estaba previusto que diese un discurso y luego entretuviese a la concurrencia con algunos trucos ingeniosos de magia. El jueves por la tarde, a las cuatro y cinco, sonó el teléfono de mi cuarto, en la residencia mágica para estudiantes en la cual me encontraba en esos momentos con dos amigos, un compañero de mi módulo con quien además compartía el cuarto, llamado Cyrus Hussler, y un chico que trabajaba en el Ministerio de Magia, llamado Peter Petronius. Lo cogí yo.
--- Nunca me cayó bien tu amigo Cyrus, dijo Molly, interrumpiendo al señor Weasley---Perdona, cariño, déjame acabar primero con la Historia y luego hablas tú.
-- ¡ Oh ! Por supuesto, querido. Continúa.
-- Bien. ¿ Por dónde iba ? ¡ Ah sí ! Siempre era yo el que cogía el teléfono. En persona, o mi voz en el contestador. Solíamos estar provistos de numerosas bebidas muggles para pasar el rato, ya sabéis, lo que beben los jóvenes de Hoy en día, algunas cervezas y cosas por el estilo.
-- Jejejej, ya veo que os lo pasábais bien, dijo Ron, sonriendo a su padre.--- Por supuesto hijo, eran buenos tiempos y éramos jóvenes. Había que hacerlo. Continuaré contándoos los que pasó entonces, como si estuviese ocurriendo ahora mismo.¿ Digame ?
--- ¿ Arthur ? soy Wilbur. El acróbata se ha roto el cuello
--- ¿ Qué ?
--- Ya me has oído, respondió Wilbur Robinson con un tono de profundo agravio. ¡ El acróbata se rompió el maldito cuello !
--- ¡ Oh, diablos ! exclamé yo, entonces, bastante asustado en ese momento. Hice una pausa y pregunté, cautelosamente: ¿ Ha muerto, Wilbur ?
--- No, pero en lo que a nosotros respecta es como si hubiera muerto. Está ingresado en el Hospital San Mungo. Acaba de llamarme Billy Twins. Dice que esta tarde, el individuo apareció borracho como una cuba en la función matinal, trató de hacer unas volteretas hacia atrás y aterrizó fuera de la pista central, sobre la nuca. Dice Billy que el ruido se oyó hasta en las graderías, donde estaba sentado él, y que sonó como cuando te metes en un charco que acaba de congelarse.
--- ¡ Uf ! exclamé yo, dando un respingo.
--- No me sorprende. Al fin y al cabo, eso de El Increíble Joe ¿ Pero qué clase de nombre es ése para un mago que pretende ser artista ? Quiero decir que si se llamara El Increíble Randix, vale. O el Increíble Tortellini, ése tampoco estaría mal. Pero ¿ El Increíble Joe ? A mí me parece la consecuencia lógica de un caso de lesión cerebral.--- ¡ Jesús ! ¡ Qué desastre !
--- ¡ Una verdadera cagada ! Eso es lo que es. Nos deja, como sabes, sin orador para mañana por la noche, compañero.
Empecé a desear haberme ido las cuatro en punto de la habitación. Entonces, Wilbur, se hubiera encontrado con Arthur contestador automático, y eso me hubiera concedido a mi, Arthur en persona, un poco más de tiempo para pensar. Sentía que pronto necesitaría tiempo para pensar. Sentía también que Wilbur Robinson no iba a concedérmelo.--- Sí, supongo que es verdad, dije, esperándo sonar filosófico, aunque indefenso. ¡ Qué barbaridad !
--- Desde luego, respondió Wilbur, y entonces lanzó la bomba. Pero sé que tú te sentirás honrado de reemplazarlo. Sería tu gran oportunidad para acceder al Ministerio.--- ¿ Yo ? Wilbur, ¡ debes de estar bromeando ! Ni siquiera puedo dar una voltereta normal, así que mucho menos una voltereta mágica hacia atrás.
--- Pensé que podías hablar de cómo salir adelante en la vida y conseguir el empleo deseado, a pesar de pasar por tantas penurias económicas, en una ciudad grande, como Londres, insistió despiadadamente Wilbur. Si no te va bien, siempre queda el recurso del quidditch. Y en último extremo, podrías contar unos chistes o hacer unos trucos de ilusión para divertir a la gente. Arthur, no soy sólo el presidente del Comité de Oradores, aunque eso ya sería bastante grave. El problema es que desde que Walter se mudó y Carl dejó de venir, soy el Comité de Oradores. Tienes que ayudarme. Necesito un orador para mañana por la noche. En todo el maldito club hay unos cinco tipos en los que siento que puedo confiar y tú eres uno de ellos.--- Pero...
--- También eres el único que todavía no ha ayudado en una situación como ésta, así que eres el elegido, compañero.
--- Peter Petrelli...
--- ... Reemplazó el año pasado al auror griego que iba a mandarnos el Ministerio de Atenas, pero tuvo que atender un ataque de magos oscuros en una localidad cercana a su residencia y no pudo venir. Arthur, es tu turno. No puedes dejarme plantado, hombre. Me lo debes.
-- No me vengas con historias, Wilbur. ¡ Yo tengo que acabar los estudios en este maldito módulo ! exclamé airado. ¡ Y no sería así si estuviese ya en el Ministerio como muchos de mis compañeros que acabaron Hogwarts conmigo ! Porque ¿ sabes una cosa Wilbur ? ¡ El Ministerio sólo enchufa a los ricos y yo estoy harto de tanta injusticia! Como sabrás, a mi precisamente no me sobra el dinero. ¡ Maldito Slughorn !
--- Entiendo que estés enfadado con ellos Arthur, pero nada de eso tiene importancia, replicó Wilbur, que ahora entraba a matar, pisando mis débiles objeciones con pesadas botas claveteadas. Después de cenar estarán borrachos y tú lo sabes perfectamente. El sábado por la mañana no recordarán ni una palabra d elo que dijiste, pero mientras tanto necesito a alguien que se ponga en pie y hable durante media hora, y tú has resultado elegido.
Yo seguí presentando objeciones un rato más, pero Wilbur seguía apoyándose en imperativos, subrayándolos sin piedad: necesito, tengo que, debes...Al final, harto, acabé por ceder
-- ¡ Está bien ! ¡ Está bien, está bien, ya basta !
--- ¡ Eres mi hombre ! exclamó Wilbur. De pronto, el sol y el arco iris habían inundado su voz. Recuerda, no debe durar más de treinta minutos, y quizás otros diez para responder preguntas, si es que alguien hace alguna. Y si quieres, puedes contar algún chiste. Dudo que alguien se ría mucho, pero...
-- Wilbur, ya basta, le corté.
--- ¡ Ah, lo siento, buf ! se disculpó Wilbur, tal vez mareado de alivio.
--- Oye, ¿ por qué no interrumpimos esta conversación ? propuse yo, en ese momento, estirando el brazo en busca de la bolsa de caramelos de Zonko que guardaba en el cajón de la mesilla del cuarto. De pronto, tuve la sensación de que necesitaría bastantes caramelos durante las veintiocho horas siguientes o así. Parece ser que tengo que escribir un discurso.
--- Exacto, dijo Wilbur. Recuerda: cena a las seis, discurso a las siete y media. Y, como suelen decir por ahí, no faltes. ¡ Aloha !
--- Aloha, Wilbur, contesté, y corté el teléfono.
Miré el teléfono. Senti que un nerviosismo al cual acompañaba un temblor repentino se apoderaba de todo mi cuerpo, haciéndome esatremecer; tomé aire lentamente y lo expulsé lentamente, intentando relajarme.
-- Tranquilo Arthur, es sólo un discurso, me dije a mi mismo, intentando calmarme.Luego, engullí el primero de los muchos caramelos que me comería a lo largo de ese día y de los siguientes.
-- Es que te digo que te tienes que cuidar, querido, interrumpió entonces la señora Weasley. Te pasas todo el día comiendo caramelos.
-- Es verdad, padre, corroboró Ron, mirando la incipiente barriga que empezaba a desarrollar su padre.
--- Bueno, lo intentaré, dijo el señor Weasley, dejando sobre la mesa una docena de caramelos, a los que miró con pena.
En lugar de ir esa noche a la bolera con unos amigos muggles, como había planeado, me encerré en el estudio de la habitación de la residencia con varios pergaminos, tres lápices afilados y varias chocolatinas que había comprado en Hogsmeade el día anterior. Desconecté el teléfono y miré el primero de los pergaminos. Al cabo de cinco minutos de contemplación, escribí en la línea superior del pergamino: Manual de cómo salir adelante en la vida en el entorno de una gran ciudad: El orgullo inglés.
Lo leí en voz alta y me gustó cómo sonaba. Bueno, quizás no se trataba exactamente de que me gustara, pero podía vivir con ello, sonaba bien. Lo leí en voz más ata aún y me gustó más. Un poco más. En realidad, no era tan bueno; de hecho, probablemente no fuera mejor que los títulos grandes e impresionantes, pero dejaba a la altura del betún a " Comunismo: apercibimiento o amenaza " . Y Wilbur tenía razón: el sábado por la mañana, la mayor parte de ellos tendrían demasiada resaca como para recordar lo que habían oído el viernes por la noche. Y después de todo, yo nunca había sido un gran compositor de dircursos.
Algo más estimulado, comencé a escribir.
Cuando en 1972, acabé mis estudios en la escuela de Magia de Hogwarts y me trasladé a estudiar en el módulo de estudios muggles en Londres...
--- Desde luego, nunca fue tu punto fuerte el escribir discursos querido, interrumpió la señora Weasley.
--- Eso ya lo había dicho yo caríño, nunca se me dio bien eso. Al que se le da bien es a...--- ¡ Harry ! gritó Hermione, exultante
-- Cuando me diste el discurso por primera vez para que le echase un vistazo, me pareció a simple vista, muy flojo. Pero no creas Ron, que quise desanimar a tu padre, le di consejo
-- Me mandaste a la Bblioteca, a partir de ahí, comenzaron todas mis aventuras y desventuras con John Divney.
-- ¿ Puedes continuar con la historia, padre ? inquirió Ron, muy ansiosoContinuaré ahora con el relato:
… “ Y por eso ahora siento, como en aquella brillante mañana se Septiembre de 1972, que un pequeño estudiante de Magia, no sólo es el nervio de Inglaterra, sino el nervio alegre y chispeante de todo el mundo occidental y porque dentro de mí mismo sé que los estudiantes de Magia de Hoy serán los Magos del Mañana y entre todos, podemos ayudar a mejorar este mundo en el que vivimos, el Mundo mágico ”.Ahí me detuve, apagué el cigarrillo en el cenicero del escritorio del estudio y miré esperanzado a tu madre, Ron, por aquel entonces, Molly Prewett.--- Bueno, ¿ Qué te parece ?Tu madre, Ron, era una joven preciosa, que vivía en la otra punta de la ciudad. Por esa época apenas habíamos salido un par de veces, pero podría decirse que entre nosotros había un feeling especial. La mayoría de los miembros del club conocía a Molly, y, de vez en cuando, ella solía pasarse por el club a hacerme una visita.Tu madre, Ron, era una experta lingüista por aquel entonces, y ahora lo sigue siendo, por supuesto. Ella era capaz de formar miles de frases coherentes a partir de sus notas taquigráficas, y como por aquel entonces, era la única mujer de la zona que dominaba esa habilidad, estaba muy solicitada entre la limitada población empresarial del Londres mágico de aquel entonces. También tenía unas piernas extremadamente bonitas, cosa que no disminuía su eficiencia.Ela trabajaba en una consultoría empresarial muggle los cinco días de la semana, para cuatro hombres y una mujer: dos banqueros, un abogado y dos agentes de bienes raíces. Por las tardes regresaba a su casa y cuando podía, pasaba a máquina lo que había cogido al dictado.
Esa mañana ella vino a visitarme y yo le había preguntado si quería escuhar el discurso.--- Claro, supongo que sí, contestó ella.
Parecía un poco preocupada, como si pensara que pudiera proponerle matrimonio. Cuando le expliqué que Wilbur Robinson me había contratado para reemplazar al acróbata herido y que quería que escuchara mi discurso, se tranquilizó y lo oyó todo, los veintiséis minutos que duraba, con halagadora atención.
--- No tengas miedo de ser honesta, le dije, antes de que pudiera abrir la boca--- Pero si lo digo en serio, Arthur. Está realmente bien. Además, cuando empieces a hablar todos estarán…
--- Sí, lo sé, todos estarán cargados
Al comienzo, esta perspectiva me había tranquilizado, pero ahora me sentía un tanto decepcionado. Escuchándome leer, había pensado que mi discurso era bastante bueno.--- Hay una cosa, dijo ella de forma pensativa
--- ¿ Sí ?
--- Resulta un poco… ya sabes… seco.
--- ¡ Ah ! yo suspiré y me froté los ojos. Me había quedado levantado hasta la una de la mañana, primero escribiendo y después corrigiendo.
--- Pero eso es fácil de arreglar, me aseguró ella. Ve a la Biblioteca y coge un par de libros.Entonces sentí un dolor súbito en la parte baja del vientre y cogí mi bolsa de caramelos. ¿ Investigación para un estúpido discurso en el Club ? ¿ Investigación Bibliotecaria ? Aquello era algo exagerado ¿ no ? Nunca había estado en la Biblioteca pública muggle de Londres y no veía razón alguna para ir ahora. Sin embargo, tu madre, Ron, había escuhado con atención mi discurso y estaba tratando de ayudarme y sería una grosería por mi parte no escuchar al menos lo que tenía que decir.--- ¿ Qué libros ?
--- Ya sabes, Arthur, libros de esos que tienen cosas para animar los discursos. Son como…. Ella buscó un ejemplo. Bueno, ¿ sabes la salsa picante que te dan en los restaurantes chinos si la pides ?
--- Sí…
--- Pues como eso. Tienen chistes. Además, hay un libro que se llama los poemas más populares de Inglaterra. Tal vez encuentres algo ahí para terminar. Algo estimulante.--- ¿ En ese libro hay poemas sobre la importancia de saber cómo salir adelante con escasos medios en el Mundo mágico en el entorno de una gran ciudad como es Londres ? pregunté, dudoso.
--- Cuando recitas poesía, Arthur, la gente se siente estimulada, respondió ella. A nadie le importa de qué hablan, y menos para qué son.
--- ¿ Y de verdad tienen libros con chistes especiales para discursos ?
A mí, aquello me resultaba casi increíble, aunque si me hubieran dicho que en la Biblioteca muggle había libros tan esotéricos como un manual extensísimo sobre la reparación de pequeños motores de gasolina o peinado de pelucas, no me hubiera sorprendido en lo más mínimo.
--- Sí
Entonces, empecé a pensar en la posibilidad de reencotrarme con una Biblioteca después de tantos años de alegre descuido. Un poco de pimienta para el viejo discurso. Recicle los restos, transforme la carne sobrante en una obra maestra. Y, al fin y al cabo, una Biblioteca no era sólo una Biblioteca. Si uno no sabía cómo encontrar lo que buscaba, lo único que tenía que hacer era preguntar al Bibliotecario. Una de sus tareas era responder a las preguntas que se le hacían ¿ no ?--- Desde luego, Arthur, no me explico cómo teniendo tanto interés por todo lo relacionado con lo muggle nunca hayas estado en una Biblioteca muggle. Oye, si quieres puedes dejar el discurso tal como está, dijo ella. Quiero decir, que estarán borrachos. Me miró un momento amablemente, pero con seriedad, y consultó su reloj. --- Te queda una hora para ir con el banquero, ¿ querrías pasarme a máquina el discurso ? Ya había decidido pasar en la Biblioteca la hora del almuerzo.
Poco después de ir a la Biblioteca y salir de ahí, bastante apurado, y nervioso, deprisa y corriendo, pensando en el maldito discurso, me choqué con John Divney.
--- ¿ Has sabido últimamente algo de John, padre ? Preguntó Ron--- Pues la verdad, es que es bastante curioso que lo preguntes, Ron, porque ayer por la mañana se pasó a por el Ministerio a hacerme una vista … y le estuvo preguntando por Harry. Al parecer, tienen prevista una reunión pasado mañana. No sé de qué hablarán durante la misma.
--- ¿ Crees que pueda ser acerca de… empezó a preguntar Ron, mirando a Hermione--- ¡ Seguro ! lo interrumpió ella, adivinando a qué se refería --- ¡ Vamos a ver ! ¡ No pienso seguir contando nada hasta que me digáis qué es lo que está aquí ocurriendo y el por qué de este repentino interés por Joh Divney ! estalló Arthur Weasley, cansado de tanto secretismo.
Ron y Hermione se miraron entre sí, sin saber qué decir ni cómo explicar lo que estaba sucediendo.
--- Señor Weasley … empezó a decir Hermione
--- Padre, es que John Divney es…
---- ¿ Quién es Joh Divney Ron ? preguntó la señora Weasley a Ron, muy irritada--- Él es Harry, dijo finalmente Ron
La señora Weasley se desmayó de la impresión de la noticia
--- ¡ Por el gran Merlín ! dijo el señor Weasley. ¡ Fue él todos estos años ! ¡ Cómo no me di cuenta antes !
--- No te culpes, padre, no tenías forma de saberlo
---- Pero sí lo puede haber sabido, Ron, siempre estuvieron ahí las señales…. En Hogwarts siempre despertó una extraña sensación familiar…. Incluso a sus padres, les resultaba conocido su rostro, nunca supimos de qué. James y Lily siempre estaban hacéndole preguntas buscando algún tipo de relación entre conocidos por si lo habían conocido de algo pero nunca consiguieron sacarle nada y ¡ mira lo que era !… después de todos esos años.
--- ¿ sabes dónde vive John padre ? bueno… Harry
--- Pues la verdad es que no tengo la menor idea, pero sé de alguien que os lo podría decir, la tía de Harry
--- ¿ Petunia ? preguntaron ambos, desconcertados
--- Sí; si bien es cierto que Harry nunca se llevó especialmente bien con sus tíos, la amistad que ellos profesaron por John Divney ayudó a suavizar las cosas entre ellos y actualmente tienen una buena relación. A verdad es que nunca puede explicarme la dedicación que mostraba John por esa gente y ahora… todo está muy claro.--- John siempre apoyó a esa familia, y estuvo cerca de Harry en los momentos difíciles, sobre todo a causa de su primo Dudley, dijo la señora Weasley, ya recuperada del susto.
--- ¿ Y por qué dices que la tía de Harry sabe dónde vive actualmente John ? quiero decir, ¿ Harry ? preguntó Hermione
--- Bueno, eso es muy sencillo, ya que fue él quien le vendió la casa a Petunia a muy bajo precio cuando llegó por primera vez a Little whinning. La verdad, es que nunca entendi bien el motivo de esa extraña venta a tan bajo precio en la que John perdía claramente, pero ahora, y gracias a vosotros, lo entiendo perfectamente. Harry siempre estuvo ahí cerca, protegiendo a su familia.
--- ¿ Consiguió él encontrar el libro ? preguntó Ron, a su padre
--- John estaba convencido de que el famoso libro del tiempo perdido estaba oculto en algún lugar remoto de Rumanía, pero la malvada condesa no le permitió nunca acercarse a comprobarlo.
--- ¿ Y por qué no regresó a nuestro tiempo ?
--- John me habló de que había tenido que tomar una decisión que había sido muy dura para él, pues ello supondría no volver a casa mediante un largo viaje que tenía que realizar pues un reloj muy valioso que tenía se lo había roto la condesa.--- ¡ El vuelatiempos ! gritó Ron, horrorizado
--- Ahora lo comprendo todo, dijo el señor Weasley
--- Bueno, creo que es hora de que nos marchemos, mañana hemos de buscar a John Divney--- Espero que encontréis a Harry, dijo la señora Weasley a su hijo, abrazándole con cariño. Era la despedida.
--- Espero que tengáis suerte, hijo, le deseó asimismo, Arthur a RonPoco después abandonaron la madriguera.
Harry llevaba bastante tiempo en el despacho de Dumbledore, con quien se había reunido poco después de entrar en la escuela y era él quien le estaba mirando fijamente en este momento.
--- Veo que según dices John, puedo comprobarlo, yo te autoricé para llevar a cabo esta misión, desde el futuro. Desde luego, la firma, parece auténtica.... Dumbledore miró a los ojos a Harry, con desconfianza, como si sospechara que ocultaba algo.--- Sí, señor, dijo Harry, arrodillándose y haciendo una reverencia delante de Dumbledore, lo cual, acabó por disuadirle de que Harry albergara malas intenciones. Estaba aguantando las irreprimibles ganas que tenía de abrazarlo después de todos los años que habían pasado desde su muerte, pero no podía descubrirse, su plan no funcionaría y todo por lo que habían estado luchando, no serviría de nada.Todo esto lo estás haciendo por el Mundo mágico, se dijo Harry. Tus amigos, tu familia, en definitiva, todos, confían en ti y no puedes defraudarles, se dijo Harry, tratando de conservar la calma, pero en vano. Un creciente nerviosismo, mezclados con una gran ansiedad le estremecieron el cuerpo de arriba a abajo y Harry empezó a temblar, visiblemente. Dumbledore, le seguía mirando, sin duda alguna, le estaba tratando de leer la mente. Harry, actualmente era todo un experto en Oclumancia y no quiso ponerle las cosas fáciles al anciano director de la escuela, lo cual hizo que este adoptase un gesto serio y meditativo.
--- Bueno, John, creo que entonces está todo bien. Le diré a Hagrid, nuestro guardabosques, que le ayudarás en su tarea durante tu estancia. Por cierto, supongo que querrás alojarte en el Castillo.
--- Oh, no se preocupe por eso, en realidad, ayer compré un piso en Londres, dijo Harry, con gran pesar. No se había esperado que Dumbledore le ofreciera una estancia en la escuela.
--- En fin, John, como tú lo desees.
Dumbledore volvió a mirar fijamente a Harry, esta vez, directamente a los ojos.--- ¿ Pasa algo, señor ?
--- Dices que te apellidas Divney, ¿ no es así ? preguntó Dumbledore--- Sí, así es, señor. De los Divney de Birmingham, mintió Harry--- Ya, entiendo. ¿ No serás por casualidad pariente lejano de los Potter ? preguntó Dumbledore, de forma inquisitiva
--- ¿ Cómo ha dicho, señor ? preguntó Harry, un poco inquieto, al escuchar la pregunta del director. Su tapadera corría peligro. Dumbledore no podía descubrirle.--- Es que tienes un cierto parecido con... unos alumnos de la escuela y me había preguntado si por casualidad érais parientes lejanos...
--- No, señor, la verdad es que no conozco a ningún Potter.--- Olvídalo, dijo Dumbledore, sonriendo. Serán cosas mías, de la vejez. Puedes retirarte John.
--- Muchas gracias, señor.
Al salir del despacho, algo más tranquilo tras " haber superado su primera prueba de fuego " se dirigió a los jardines de la escuela, para presentarse formalmente a Hagrid y relajarse un poco.
--- Bueno, John, creo que con esta última carga de ramas secas, ya hemos acabado por ahora, de despejar esta zona del Bosque.
-- Es que la verdad, es que ha sido espectacular la tormenta de esta noche Hagrid.-- Sí, la verdad es que no recuerdo ninguna similar en los últimos años. Por cierto, John.... Hagrid se quedó mirando a Harry mijamente a los ojos, lo cual hizo que se pusiera nervioso.
--- ¿ Sí, Hagrid ?
--- Es que tienes mucho pasrecido con.... es igual, no tiene mucha importancia--- No, dime lo que sea, Hagrid
--- ¿ Conoces tú a la familia Potter John ?
Harry se estremeció, ante la pregunta. Era la segunda vez que su posición se ponía en peligro. Haciendo acopio de fuerzas, trató de parecer sereno, lo que a duras penas consiguió.-- Pues la verdad es que no, Hagrid. Ya me lo preguntó Dumbledore el día que llegué.Por suerte para Harry, Hagrid no percibió nada raro en su expresión. Él deseaba con todas sus fuerzas contar todo lo que sabía, necesitaba hacerlo, ¡ advertir a todos de lo que iba a ocurrir !
-- Supongo que entonces tampoco te sonará de nada el apellido Evans.--- No soy de por aquí, Hagrid, no les conozco
--- Ya veo. Y sin embargo, y por lo que hemos visto y nos has mostrado, nos conoces a todos muy bien. Si yo te di eso es que confiaba en ti
--- Bueno, realmente me lo darás, algún día
--- Ya me entiendes, John. Lo que quiero decir es... ¿ por qué no nos cuentas algo jugoso del futuro... ? por ejemplo... ¿ qué hago yo ?
--- No debo desvelaros nada Hagrid. No os conviene saberlo.
-- Supongo que por lo menos, he de consolarme sabiendo que tendré muchos amigos en el futuro
-- Eso sí te lo puedo decir, querido Hagrid, a ti te quiere mucho la gente en la escuela, en mi tiempo. Se podría decir que eres insustituible, dijo Harry, sonriendo a su amigo. En ese momento, un grupo muy numeroso de alumnos se aproximó a ellos. Harry no pudo evitar que unas lágrimas de emoción contenida se asomaran a su rostro al ver a quienes comandaban el grupo y a los Harry pudo distinguir de inmediato: Los Merodeadores--- ¡ Oh No ! Ya están estos 4 otra vez armando lío, dijo Hagrid. ¿ Te ocurre algo John ? le preguntó a Harry al ver su rostro, lloroso.
-- No es nada Hagrid, creo que se me ha metido una ramita en los ojos.-- Los cuatro chicos se acercaron a ellos.
--- ¡ Hola Hagrid ! saludó el joven Sirius Black. Supongo que tú eres el nuevo, dijo entonces, dirigiéndose a Harry.
--- Soy John Divney y sí, soy el nuevo
El padrino de Harry era tal y como lo recordaba Harry, un poco más joven, eso sí, pero tenía los mismos rasgos que él recordaba. Su padre, James, que estaba a escasos metros de él, era como siempre se lo había imaginado. Una sensación indescriptible de emoción le inundó por dentro, machacándole; era insoportable. Sin embargo, se obligó a ser mismo a ser fuerte y contenerse. No estaba aquí por eso. Harry se fijó que los chicos le estaban mirando fijamente.
-- Chicos, ¿ no os recuerda algo a mi padre ? preguntó James en voz alta--- A mí se me parece bastante a... empezó a decir Remus Lupin
--- No creo que me parezca a nadie que conozcáis, se apresuró a cortar Harry. Soy nuevo por aquí.
--- Hummm... es posible, acabó por ceder James. De todas formas, me recuerdas a alguien John, aunque no sabría decir a quien...
--- Oye chicos, ¿ Dónde está el idiota ese de Quejicus ? preguntó entonces Sirius.--- Creo que éstará otra vez por esas sucias mazmorras suyas, jejej. Son iguales de asquerosas que él, dijo entonces James.
--- Propongo que mañana le gastemos una broma en Hogsmeade con mi moto, dijo Sirius. Tenemos salida.
-- Creo que es una buena idea, dijo Peter Pettigrew, apoyando a Sirius
Todos miraron de una forma indiferente a Meter
--- Sí, por qué no, dijo James.
--- Yo no sé si podré ir con vosotros chicos, dijo Remus Lupin. Hoy es día L.L.--- Ya estáis otra vez con esos códigos raros, se quejó Meter
-- Bueno, siempre lo podemos dejar para otros día, dijo James. Aunque tengo ganas de dar un escamiento a esa asquerosa bola grasienta de pelo.
--- Bueno, Hagrid, nos vamos. Adios John. Ha sido un placer, dijo Remus, despidiéndose de ellos por los cuatro.
--- Que os vaya bien, chicos, dijo Harry, y no hagáis muchas trastadas.--- Jajaja. No sé yo si eso será posible, John. Espero que nos volvamos a ver otro día, dijo James. Me has caido bien.
En esos momentos, en un cuarto lúgubre y oscuro, y no precisamente en las mazmorras, un joven moreno, de pelo grasiento estaba fabricando en secreto unas pociones en su cuarto, en un laboratorio mágico que había montado en el cuarto. Estaba solo en esos momentos, ya que sus compañeros de cuarto, habían salido. De vez en cuando, echaba uno o dos vistazos a las páginas de su libro de elaboración de pociones avanzadas. A veces, algo contrariado, realizaba alguna corrreción al texto del libro, apuntando en los márgenes la manera que él consideraba correcta de realizar el siguiente paso de la poción. Cuando se disponía a remover el frasco que con tenía la poción que estaba elaborando, una voz le interrumpió:---Severus... dijo una chica.
Snape se giró bruscamente. Se trataba de Bellatrix, una joven de Slytherin, que iba a 6º Curso.
--- ¿Qué haces aquí ? - bramó Snape. ¡No puedes entrar en mi cuarto sin mi permiso! La muchacha, lejos de amedrentarse, le dirigió una mirada de desdén. Acto seguido, abandonó la habitación con paso altivo.
Snape se quedó mirando la puerta un rato. Bellatrix... Últimamente se le acercaba mucho, sabía que quería algo, así como sabía que no se lo iba a dar. No olvidaba las miradas de suficiencia que le dirigía la chica. El joven sabía que no caía bien a nadie del colegio, ni siquiera a sus compañeros Slytherin, que le miraban y hacían comentarios sin preocuparse de que él los oyera. Él los trataba con completa indiferencia. Sin embargo, había un muchacho en Howgarts al que odiaba con todas sus fuerzas. James Potter. ¡ Ese arrogante de Potter !. Un día le haría pagar todas las humillaciones que él y sus amigotes le estaban haciendo pasar.
Snape negó con la cabeza. Pensar en Potter le ponía de muy mal humor. Pero ahora no tenía más remedio que verle la cara. Le tocaba clase de Defensa contra las Artes Oscuras con los Griffyndor. Con aire de resignación se dirigió al aula. Por el camino, no pudo evitar oír una conversación entre dos chicas.
--- Ese idiota de Potter, siempre presumiendo, dijo una chica de brillantes ojos verdes. ---- Pero es tan mono... contestó su amiga.
--- Es un arrogante. Jamás saldría con él, zanjó la primera, algo alterada. Lily Evans... Snape sabía que la muchacha odiaba a Potter. Lástima, podrían haberse llevado bien... pero era una detestable sangre sucia. Y sin embargo... No, eso sólo eran tonterías. Lily giró bruscamente y golpeó a Snape. La bolsa de éste cayó y se le rompieron varios botes de tinta, que se vertió sobre los libros del muchacho. --- ¡Oh! Lo siento muchísimo Severus, dijo la chica, avergonzada. La muchacha comenzó a recoger las cosas de Snape, pero éste la apartó bruscamente. -- ¡Apártate sangre sucia! ¡No toques mis cosas!
Lily le miró con gesto ofendido. Era la primera vez que la llamaban sangre sucia. No supo que decir, de modo que agachó la cabeza y se quedó mirando al suelo. -- ¿Qué pasa aquí? dijo el atractivo Sirius Black.
A su lado iba James Potter, y detrás de ellos estaban Remus Lupin y Peter Pettigrew. El cuarteto perfecto, pensó Snape.
- ¡Vaya! exclamó James con sorna. Parece que Quejicus tiene problemas. --- ¿ Te falta tinta, Snape ? preguntó burlonamente Sirius
Los cuatro chicos comenzaron a reírse cn grandes carcajadas.--- ¡ Dejadle tranquilo ! intercedió Lily
--- Así que te tiene que ayudar mi preciosa pelirrojilla, dijo James--- ¡ Yo no necesito ayuda de ninguna asquerosa sangre sucia ! gritó Snape, apartando a Lily de un empujón.
Varios estudiantes que pasaban por allí se rieron. Snape le dirigió una mirada cargada de odio. James la captó y decidió darle un escarmiento.
---- ¡Wingardium Leviosa!
James pronunció el hechizo y acto seguido un bote de tinta se elevaba peligrosamente sobre la cabeza de Snape.
--- ¿Quién quiere que la tinta caiga sobre Snape? preguntó James entre risas. Snape sacó su varita con cuidado y dirigió un hechizo hacia James. --- ¡Expelliarmus!
La varita de James salió disparada por los aires y éste cayó sobre una armadura, que se desarmó y el escudo le golpeó fuertemente en la cabeza.
Sirius empuñó su varita y se dispuso a lanzar un hechizo, pero Snape también le desarmó. --- ¿Qué pasa Potter? dijo Snape, casi en un susurro. No eres nadie sin tus amigos... James se incorporó, un poco aturdido aún por el golpe, y recogió su varita. Cuando se dispuso a soltar un hechizo contra Snape, llegó el profesor de Defensa contra las Artes Oscuras.
-- ¿Se puede saber que estáis haciendo? inquirió. Sabéis que está prohibido hacer magia en los pasillos. Potter, Black, veinte puntos menos para Gryffindor.
James y Sirius se miraron.
-- Pero profesor, no es justo, comenzó Sirius. Quejicus empezó todo...
-- ¡Black! Cinco puntos menos para Gryffindor, exclamó el profesor. Y no vuelvas a faltar al respeto a ningún alumno.
Sirius iba a protestar, pero Remus le dio un golpe.
--- ¡Vamos! ¡Todos a clase! ordenó el profesor.
Snape les dirigió una sonrisa de suficiencia a los cuatro amigos, especialmente a James. Éste le miró con furia contenida.
--- Esto no ha terminado, le amenazó. Ya nos veremos Quejicus...
Había vencido a Potter. Había conseguido que quitaran 25 puntos a los Gryffindor. Había ridiculizado a James delante de Lily. Snape, simplemente sonrió.
James, Sirius, Remus y Peter, se alejaron de Snape, camino al aula donde tendría la clase de Defensa contra las artes Oscuras.
--- James ¿ Crees que debemos usar el libro contra él ? preguntó en voz baja Sirius.
--- Humm... no creo que sea una buena idea, no sabemos muy bien cómo funciona, pero creo que estaría bien verle colgado de algún árbol para echarnos unas risas, ¿ no creeis ? además Remus, tú tienes esta semana tu peuqeño problema peludo, jeje igul le podrías da r un pequeño sustito, jejeje
--- No creo que sea una buena idea James, aunque apoyo lo del árbol--- Que sí, si además, con el sauce en la entrada no correrá ningun peligro, Remus--- No se yo, James....
En ese momento, Harry, ya libre de sus obligaciones del día con Hagrid, se disponía a ir al Ministerio a tomar posesión de su puesto en el Departamento de Misterios.En uno de los cuartos del número 12 de Grimmauld Place:--- ¿ Crees que debemos decírselo, Ron ?
--- No creo que sea una buena idea cariño. Si la impresión que se va a llevar va a ser de por sí grande, si se lo decimos el impacto será doble.--- ¿ Qué tenéis que decirme ? se escuchó una voz por detrás de Ron y Hermione. Era Harry, que había entrado en ese momento en la cocina y había escuhado las últimas palabras de Ron.
--- No... no tiene importancia Harry, dijo Hermione, tratando sin mucho acierto de mantenerse en calma.
--- Es una tontería, dijo Ron con un temblequeo bastante significativo en la voz--- Venga chicos, no iréis a andar con secretos a estas alturas, ¿ verdad ?--- Es que... no sé si deberías saberlo, Harry, dijo Hermione
---- Sea lo que sea, sabré encajarlo, dijo Harry, quien se estaba inquietando ante el misterioso secretismo de sus dos amigos
--- Verás, Harry es que ese John...
--- Hoy, hemos estado en el Ministerio por la mañana y Tonks nos dijo que los del Departamento de aurores te van a preparar una fiesta sorpresa por tus años en el Ministerio, improvisó rápidamente Ron, interrumpiendo a Hermione antes de que pudiera hablar de la verdadera personalidad de John Divney.
Harry se quedó durante unos segundos pensativo; finalmente se echó a reír profusamente.--- ¿ Y para esto tanto secretismo ? Chicos, realmente me habíais preocupado.--- Ya te lo dije. Era una tontería el ocultárselo, le dijo Ron a Hermione, para seguir con la farsa y que Harry no sospechase nada. Hermione, por su parte, le dirigió una mirada de inquietud a Ron.
--- Sí, supongo, querido
En ese momento, Ginny entró en el cuarto, sonriente y besó tiernamente a Harry.--- Ya está la comida lista, campeones. Podéis ir pasando a la cocina.
Unas horas más tarde, ese mismo día, Harry se dirigía a la reunión que tenía prevista con un tal John Divney, un mago al cual hacía muchos años que no veía, y al cual, recordaba vagamente cuando era pequeño, cuando solía ir a la casa de sus tíos en Privet Drive.
Según sabía Harry, John se había medio apartado hacía varios años del Mundo mágico y vivía en América, utilizando sus dotes mágicas para ayudar a los muggles a esclarecer crímenes y asesinatos, algo loable, según había estimado Harry. Así pues, Harry salió de su casa después de despedirse de sus amigos y de dar un beso a su queridísima esposa, buscó un callejón desierto y se desapareció. Su destino era Virginia, un estado de los EE.UU. y más concretamente, la Oficina del FBI en Quantico, pues allí era donde trabajaba John Divney actualmente y allí era donde le había citado. Las razones Harry no las conocía, pero acudió igualmente. La voz de John cuando le había llamado mediante el teléfono muggle denotaba nerviosismo y mucha preocupación.
Cuando, minutos más tarde, llegó a las oficinas, un agente que se encontraba en recepción en esos momentos, le dijo que en ese momento se encontraba en su despecho reunido, pues estaban trabajando en un caso de asesinato. Harry insistió en hablar con John. El agente le dijo a Harry que esperase unos minutos. Poco tiempo después, cogió un teléfono y marcó unos números.
--- Señor Divney, un tal Harry Potter le anda buscando.
--- Es la persona a la que estaba esperando, Paul. Hazlo pasar a mi despacho.--- De acuerdo, señor.
Harry entró a un inmenso despacho, el cual se encontraba decorado con varios cuadros, que a Harry le gustaron bastante, unos espejos ovalados colgados de la pared, una mesa de escritorio y 4 sillones en un rincón.
--- Tome asiento, señor. Ahora mismo viene.
--- Muchas gracias, agente...
--- Kellerman, Paul Kellerman.
Harry se quedó a solas en el despacho. Los minutos fueron pasando y la impaciencia y el nerviosismo se fueron apoderando poco a poco de su cuerpo. Cinco minutos más tarde, la puerta se abrió.
Unos días antes de la reunión:
--- El lugar es seguro, señor, sea donde sea que haya huido ese psicópata, ya no está aquí.
--- ¡ Maldición ! ¡ Tiene que haber algo ! ¡ A ese asesino, por lo que sabemos hasta ahora, le gustan los mejores asientos, le gusta verlo todo. ¡ Registrad el edificio de arriba a abajo, que no quede una esquina sin barrer ! ¡ Marlow, ¿ Qué había detrás de esa puerta ? ! ¡ Chambers ! ¿ Dónde estaban situadas todas las cámaras ? ¡ No pareís hasta encontrar algo ! ¡ Lo que sea con tal de obtener al menos una única pista que srva de algo !
El oficial al mando de la patrulla de asalto estaba desesperado, con esta última ya era la tercera víctima de ese psicópata, lo cual confirmaba sus peores temores: " Se encontraban nuevamente con un asesino en serie " . El último caso había sido un violador de jóvenes 3 años antes en el Soho. No lograron atrapar nunca al asesino. La culpa y el deseo de revancha le invadían, no podía hacer más que seguir buscando hasta que lograsen atraparlo y para ello no dudaría en ningún momento en utilizar todos los medios que estaban o que podrían estar a su alcance para intentarlo.
Algo cansado, se apoyó en su viejo bastón de madera, con el que golpeó 3 veces el suelo, para tentar un lugar firme y seguro; luego, procedió a tomar aire, levantó su bastón y señaló los dos extremos del inmenso pasillo en el que se encontraban y se acercó a su segundo oficial de a bordo en la investigación.
--- Tranquilícese, señor. Le atraparemos.
--- ¿ Y qué le hace estar tan seguro de ello, Borges ?
--- Siempre lo hacemos, señor, al final siempre los atrapamos.
--- Ojalá yo fuera tan optimista como usted al respecto, chico
--- ¡ Olvídese de eso, séñor, escapó !
--- ¡ Pero está por ahí! ! Suelto ! ¿ Quién sabe si volverá nuevamente a matar ?
--- Eso nadie puede saberlo, señor, pero centrémonos por ahora en el caso, ¿ de acuerdo ? Si ese desgraciado vuleve a aparecer, le juro que le atraparemos, ¡ Oh, Sí, será nuestro !
John bajó nuevamente el bastón, se alejó un poco del joven agente Borges, y sacó lentamente su nuevo móvil que le habían regalado sus compañeros en el cuerpo unos días antes, por su próxima jubilación. Dentro de 2 años, tendría derecho a un puesto de oficina. Se lo había ganado justamente, con mucho trabajo, tan sólo podía considerar una pequeña muesca en su ya dilatada carrera.... o quizás dos, pero esa era una larga historia...
John marcó unos números en su móvil y esperó...
--- ¿ Estás ahí Mood ?
--- Señor, hemos acabado de revisar todo, hay algo que debería de ver
--- Ahora estoy con usted, agente Marlow
--- Por supuesto, señor
--- ¿ Estás seguro de que esto es lo que debemos de hacer, John ?
--- Sí, y ahora más que nunca. Los seguidores de Milo no pararán hasta que consigan el libro y ! yo sé donde está ! Es tan sólo cuestión de meses que descubran alguna pista que les lleve hasta allí y ya sabes lo que ella les hará, Mood
--- Pero piensa un momento en las consecuencias, tú sabes cómo funciona, está en su poder y mientras eso no cambie, no habrá ningún peligro.
--- Debo de acabar lo que empecé Mood y te digo que este es el momento
--- ¿ Pero qué hay de lo que él te dirá cuando se lo expliques todo ? No podrá entenderlo, tu familia, ¡ Por Merlín ! ¿ Cuánto tiempo hace que dejaste atrás esa vida por el bien de todo el Mundo Mágico ?
John bajó nuevamente el bastón, se alejó un poco del joven agente Borges, y sacó lentamente su nuevo móvil que le habían regalado sus compañeros en el cuerpo unos días antes, por su próxima jubilación. Dentro de 2 años, tendría derecho a un puesto de oficina. Se lo había ganado justamente, con mucho trabajo, tan sólo podía considerar una pequeña muesca en su ya dilatada carrera.... o quizás dos, pero esa era una larga historia...
John marcó unos números en su móvil y esperó...
--- ¿ Estás ahí Mood ?
--- Señor, hemnos acabado de revisar todo, hay algo que debería de ver
--- Ahora estoy con usted, agente Marlow
--- Por supuesto, señor
--- ¿ Estás seguro de que esto es lo que debemos de hacer, John ?
--- Sí, y ahora más que nunca. Los seguidores de Milo no pararán hasta que consigan el libro y ! yo sé donde está ! Es tan sólo cuestión de meses que descubran alguna pista que les lleve hasta allí y ya sabes lo que ella les hará, Mood. ¡ Será una carnicería ! Y yo debo de estar ahí para protegerlos, para protegeros a todos, ¡ para salvar al Mundo ! Lo sabes Mood.
--- Pero piensa un momento en las consecuencias, tú sabes cómo funciona, está en su poder y mientras eso no cambie, no habrá ningún peligro.
--- Debo de acabar lo que empecé Mood y te digo que este es el momento
--- ¿ Pero qué hay de lo que él te dirá cuando se lo expliques todo ? No podrá entenderlo, tu familia, ¡ Por Merlín ! ¿ Cuánto tiempo hace que dejaste atrás esa vida por el bien de todo el Mundo Mágico ? Igual soy demasiado anciano para poder darte consejos John, pero ¿ cuantas veces me has dicho durante los últimos treinta años, desde que me confesaste todo por primera vez, que no habría marcha atrás John ? ¡ Dímelo !
--- Lo sé Mood, pero igual que estaba convencido de ello antes, esto lo cambia todo. Yo empecé esto, Mood y yo debo pararlo antes de que mueran más inocentes. ¡ Fue culpa mía desde el principio Mood ! Divney no pudo evitar que una gruesa lágrima mezcla de un profundo dolor, odio y desesperación le cruzase por el rostro.
John bajó nuevamente el bastón, se alejó un poco del joven agente Borges, y sacó lentamente su nuevo móvil que le habían regalado sus compañeros en el cuerpo unos días antes, por su próxima jubilación. Dentro de 2 años, tendría derecho a un puesto de oficina. Se lo había ganado justamente, con mucho trabajo, tan sólo podía considerar una pequeña muesca en su ya dilatada carrera.... o quizás dos, pero esa era una larga historia...
John marcó unos números en su móvil y esperó...
--- ¿ Estás ahí Mood ?
--- Señor, hemnos acabado de revisar todo, hay algo que debería de ver
--- Ahora estoy con usted, agente Marlow
--- Por supuesto, señor
--- ¿ Estás seguro de que esto es lo que debemos de hacer, John ?
--- Sí, y ahora más que nunca. Los seguidores de Milo no pararán hasta que consigan el libro y ! yo sé donde está ! Es tan sólo cuestión de meses que descubran alguna pista que les lleve hasta allí y ya sabes lo que ella les hará, Mood. ¡ Será una carnicería ! Y yo debo de estar ahí para protegerlos, para protegeros a todos, ¡ para salvar al Mundo ! Lo sabes Mood.
--- Pero piensa un momento en las consecuencias, tú sabes cómo funciona, está en su poder y mientras eso no cambie, no habrá ningún peligro.
--- Debo de acabar lo que empecé Mood y te digo que este es el momento
--- ¿ Pero qué hay de lo que él te dirá cuando se lo expliques todo ? No podrá entenderlo, tu familia, ¡ Por Merlín ! ¿ Cuánto tiempo hace que dejaste atrás esa vida por el bien de todo el Mundo Mágico ? Igual soy demasiado anciano para poder darte consejos John, pero ¿ cuantas veces me has dicho durante los últimos treinta años, desde que me confesaste todo por primera vez, que no habría marcha atrás John ? ¡ Dímelo !
--- Lo sé Mood, pero igual que estaba convencido de ello antes, esto lo cambia todo. Yo empecé esto, Mood y yo debo pararlo antes de que mueran más inocentes. ¡ Fue culpa mía desde el principio Mood ! Divney no pudo evitar que una gruesa lágrima mezcla de un profundo dolor, odio y desesperación le cruzase por el rostro.
--- ¡ Deja ya de autoculparte, Harry ! ¡ Eso no cambiará las cosas ! ¡ No tenías forma de saberlo ! En realidad, si lo piensas bien, ¡ Nunca pudiste hacer nada para evitarlo !
--- Pero yo podía haberlo impedido si... ¡ Yo podría ... !
--- No te engañes, Harry, por favor, deja ya te autoinculparte por algo de lo que no eres el responsable. ¿ O acaso había alguna forma de haber sabido que era ella la líder del Pacto ? ¡ Ellos te habían encerrado ! ¡ Bajo ninguna forma habrían dejado que escaparas de Azkabán ! Por Merlín, ¡ Sñi hasta tenían a casi todo Hogwarts bajo su control y nadie se dio siquiera cuenta de ello !
--- ¡ Podía haberle preguntado a Hermione o a Ron, Mood ! ¡ Ellos me habrían ayudado !
--- ¡ Dejalo ya, John ! Una cosa antes de dejarte, por cierto, ¿ Cuando tienes pensado decírselo ?
--- Tengo pensado contárselo en 3 días, antes de partir hacia...
--- De acuerdo, Harry. Buena suerte. Con respecto a lo otro, sigue en pie lo que hablamos hace 3 meses ?
--- Todo sigue en pie
--- Está bien, como tú digas, Harry
Supongo que tan sólo me queda desearte mucha suerte por el bien de todos.
--- Te lo agradezco, Mood.
--- Nos vemos amigo.
--- Señor...
--- Perdone Traveler, era urgente. Y bien, ¿ Qué es lo que tenemos ?
--- Pues es casi el mismo retorcido y mortal escenario de siempre hasta ahora. Una siniestra sala llena de trampas mortales, alguien torturado y al final del túnel, la libertad.
--- ¿ Cómo se llamaba la víctima ? ¿ Habéis encontrado alguna conexión con alguna de las otras dos víctimas ?
--- Pues la verdad es que no, señor. Se trataba de una mujer joven, sudamericana, sus padres eran eslovacos, pero el resto de la familia es Guineana, ¿ Quiere que contactemos ya con sus padres para darles la desafortunada noticia ?
--- Aún no, es demasiado pronto. Quiero analizarlo todo unas pocas horas más. ¿ Han llegado ya esos forenses ?
-- ¿ Usted cree que es necesario ? Quiero decir, la causa de la muerte es obvia, la podrecilla murió abrasada. No pudo pasar a través de todas estas barreras de alambres afilados sin evitar incendiarse con las pequeñas fogatas que el asesino había dispuesto. El líquido incendiario que impregnaba su cuerpo acabó por prender y... fue su final. ¿ Cómo ha dicho que se llamaba ? ¿ sabemos todo acerca de ella ? Hijos secretos, amantes, novios, prometidos, amigos, familiares...
¡ Quiero saber si tenía planes para abandonar el país en los próximos días ! ¡ Compañeros de trabajo... Todo !
--- Me temo que eso va a ser imposible señor
--- ¿ Y eso por qué, Will ?
El joven agente del FBI Will Traveler le extendió una foto de la víctima, encontrada en la exploración de la escena del crímen.
--- Hemos encontrado esto, señor. Y esto.
Will Traveler sostenía sobre la palma de su mano izquierda una pequeña grabadora de voz.
--- Por fin, ya tenemos nuestra tercera cinta. ¿ Esta de la foto era ella ?
--- Así es, señor
--- Vaya, con lo que tenemos aquí, toda una angelita, desde luego. Svetlana Slodovska, 36 años, ladrona de guante blanco, hace 4 años fue arrestada por narcotráfico y venta ilegal de armas en Suiza. Un antiguo novio suyo se autoinculpó de ello y quedó libre, sin cargos... ahora me acuerdo de ese caso. Yo estuve implicado en la investigación. Sé que era culpable. En fin... sus pobres padres no sabían nada de esto. Les destrozará el corazón el saberlo.
El pobre infeliz de su novio aún anda esperando que le suelten, pero no creo que ella tuviera ganas de confesar y menos ahora. Una pena.
Traveler, con respecto a esa grabadora...
--- Tiene que escucharla, señor. Es como las que encontramos junto a las otras dos víctimas. Y eso no es lo más preocupante, señor.
-- ¿ Pero es que aún hay más ?
--- Creo que el asesino está obsesionado con usted, por eso aparecieron esas letras doradas pintadas en las otros dos escenarios del crímen. Las letras J y la D, aparecían grabadas a fuego sobre el cuerpo de las víctimas. Sin embargo, no hay signos aparentes de lucha o tortura.
Harry volvió a sentirse sumamente preocupado. Sabía que el asesino le había marcado desde el primer día como objetivo, señalándole a él, como cabeza en jefe de la investigación del FBI. Le mandaba pistas, mensajes, en realidad, parecía que querían descubrirle. No tenía mucho sentido.. y luego, sobre las víctimas aparecían marcadas a fuego vivo sus iniciales, aunque no había ningún signo de lucha o violencia.
---- Es imposible..... no tiene sentido. A menos que.... sí, se dijo Harry a sí mismo. ¡ El Pacto ! El Pacto tenía que estar detrás de todo esto. Supongo que la condesa quiere utilizar su libro, jejej.
--- Señor...
--- Más tarde, Chambers
Todo el grueso de agentes se acercó a Harry, a su señal
--- ¡ Escúchenme todos ! He lidiado con esta gente antes, estos terroristas rumanos no se saldrán con la suya. Les atraparemos; a todos ellos.
--- Perdone que le pregunte señor, ¿ pero en qué se basa para decir eso ?
--- Digamos que tengo una corazonada. Escuchen, ¡ Ellos me conocen, todos lo sabéis ! Pero yo os digo aquí que os prometo que no volverán a salirse con la suya, ¡ Nunca más volverán a matar a nadie si antes podemos evitarlo.
--- Señor
--- ¿ Sí, Marlow ?
--- ¿ Y qué hay del libro ese que están buscando ?
--- ¿ Libro ? Harry se estremeció bruscamente, visiblemente asustado. ¿ Cómo es que nadie me ha avisado antes de que andaban buscando el libro ?
--- ¿ De qué libro se trata, señor ? Perdone, no hemos podido hacerlo ya que lo hemos descubierto ahora. Pintaron en el techo una silueta de una bolsa muy grande, en cuyo interior había un libro y dentro del libro, en vez de haber páginas, había un reloj inmenso cuyas dos únicas agujas eran las palabras latinas: " tempus fugit " . Junto a la bolsa, hemos podido encontrar los restos de otra pintura, más pequeña, un pequeño ojo, como medio desgarrado, muy siniestro. Pero eso no es todo, junto al cuerpo, hemos podido identificar los restos de un pequeño bastón muy similar al suyo. ¿ Qué quiere decir todo esto, señor ?
--- ¡ No puede ser ! gritó Harry, muy alarmado al oír aquello. ¡ La víctima era una bruja ! ¡ Déjenme ver el ojo, caballeros, por favor !
--- Ahí lo tiene, señor
En cuanto lo vio, Harry se quedó muy pensativo y muy preocupado. Sin duda alguna, el ojo era el inconfundible símbolo del los seguidopres de Rambaldi. Sin duda alguna, el Pacto habría lanzado la maldición imperius al asesino, por órdenes de la pérfida condesa, Lucilla y le habrían ordenado asesinar a magos elegidos al azar para presionarle a explicar a Lucilla el funcionamiento del libro.
--- Podría... No, podríamos... No. Es demasiado poderoso. ¿ Han descubierto algo más ? porque más sorpresas serían demasiadas para un sólo día.
--- No creo que tenga relevancia alguna en el caso, señor. Había una pequeña pieza de puzzle al lado de la puerta, la cual, tenía la llave puesta.
--- Espere... ha dicho, una pieza de un puzzle ?
--- Sí, señor, ¿ Qué ocurre ?
--- ¡ Marlow ! ¡ Nakamura ! ¡ Hoskins ! ¡ Kellerman ! todos a mi oficina. El resto, investiguen la cinta, por si podemos sacar algo en claro de ella.
--- Pero señor...
--- ¡ Es una orden Traveler !
--- Lo que usted ordene, jefe.
Tres días después, en la Oficina Central del FBI en Quantico, Virginia:
-- Como todos ustedes saben, caballeros, les he reunido aquí para tratar un asunto de vital importancia: " La reaparición del Pacto " . Los distintos gremios y asociaciones que conforman los diversos grupos de los seguidores de Rambaldi averiguarán en muy poco tiempo su paradero, y como pueden comprender, eso es algo que no estamos dispuestos a permitir si queremos evitar un nuevo reflujo de la guerra. Hasta ahora, hemos podido disfrutar de esta tregua temporal que nos concedió la condesa quedándose el libro para sí.
--- Pero los últimos acontecimientos nos han demostrado que la condesa desea utilizar el libro.
--- Así es, agente Nakamura. Por eso os he mandado llamar a mi despacho a vosotros, miembros secretos del AMI infiltrados en esta agencia muggle del gobierno, en concreto, su división mágica.
--- ¿ John, usted cual cree que debería ser el siguiente paso ? le preguntó Kellerman a Harry, el cual parecía ausente. ¿ Señor... ?
Harry no podía creer cómo había sido tan ingenuo durante los últimos años con respecto a la condesa. Su convicción de que la deuda mágica que ella tenía con él por haberle salvado la vida podía hacerla cambia,r le había obcecado. No podía discernir con claridad todos los detalles, apenas dormía y la cita que tenía con su yo actual, de la cual aún no estaba del todo convencido, era esa misma tarde.
--- Ella me engañó desde el primer momento, me convenció de que encontrar el libro era su única prioridad para derrotar a Voldemort, " La profecía del Oráculo " uno de sus cómplices, me acabó por convencer de que era lo lógico, pero no lo supe sino muchos años después, que todo había sido un truco, un burdo montaje en el que fui su vil peón todo el tiempo, ya que ¡ ella tan sólo anhelaba el dichoso libro ! Si tan sólo la hubiera....
--- Señor, no fue culpa suya y no piense eso. ¿ Es que querría haberse convertido en un asesino igual que ellos ? ¿ Qué hay de su familia ? ¡ Sus hijos, señor !.... le increpó Hoskins, interrumpiendo a Harry.
---- Hace mucho tiempo que renuncié a eso, todos lo sabéis. Fue por el bien de todos. El chico sabrá salir adelante sin mí, lo sé. Por cierto ¿ Aún no ha llegado verdad ?
--- Saldré al vestíbulo, señor, dijo Kellerman
--- Avíseme en cuanto llegue. Yo acabaré con esto pronto
--- Lo haré, señor.
--- Bueno, prosiguió Harry, dirigiéndose ahora a los 3 agentes del AMI que aún estaban con él en el despacho.
Harry levantó su bastón, que al instante tomó su verdadero aspecto, su varita mágica, la cual levantó en el aire unos momentos y pronunció una palabras mágicas.--- Regis gistus, crimen portus, ¡ mugglelatum vitae !
Un panel tridimensional y muy luminoso en forma de libro se materializó ante ellos. Harry empezó a pasar hojas del libro, ayudándose con la varita, hasta que al final encontró una.
--- ¿ Qué busca, señor ?
--- Hasta el momento no sabíamos nada que pudiera relacionar a las víctimas entre sí, una ladrona, un doctor casado, con una hija y que sin embargo tenía una amante y un narcotraficante de drogas, buscado en todo el país. Pero fue el puzzle lo que me dio la idea. Estos actos me recordaron a un viejo caso de mi juventud, que escuché en la casa de mis tíos muggles por la televisión. La gente lo llamó " el asesino del puzzle ".--- Ya había oído hablar de ese caso, señor, pero ese hombre debe de llevar muerto décadas. Tenía un cáncer. Nunca le cogieron, dijo la agente Marlow--- Y en realidad no era un asesino. Secuestraba a gente que según él, despreciaba la vida que tenían y, por venganza, ya que él se estaba muriendo, sometía a sus víctimas a una macabra serie de pruebas diversas por medio de trampas mortales en las que, muchas veces, las víctimas se veían forzadas a matarse entre sí, para luchar por sobrevivir.
Señores, puedo anunciarles, por lo tanto, y ante las pruebas encontradas hasta ahora, que nos encontramos ante el típico caso de un imitador. Las cintas encontradas junto a los cuerpos, así lo confirman.
--- Eso nos da una ventaja, señor, los imitadores siempre cometen algún error y...
---- Cuando eso ocurra, le atraparemos, completó Harry.
La puerta del despacho de Juntas se abrió en ese momento, era Kellerman
--- Señor, ha llegado el joven. Y otra cosa, se ha notificado la desaparición de un ex presidiario, que se encontraba temporalmente en libertad condicional, Scott Thomas. La policía muggle cree que se ha fugado, pero sinceramente, señor, ante la luz de los hechos yo podría afirmarle sin temor alguno a equivocarme, que tenemos a una nueva victima potencial del puzzle.
--- Pues creo que tienes razón. Paul. ¡ Haz pasar al chico a mi despacho, enseguida me reuniré con él !
--- Como diga, señor
Unos minutos más tarde, y tras arreglar unos flecos más de la investigación, John Divney salió de la Sala y se dirigió a su despacho, en donde se encontraba su yo joven, Harry Potter. Llevaba muchos años esperando este encuentro, así, que, un poco nervisoso, se detuvo unos instantes enfrente de la puerta, tomó aire y lentamente, abrió la puerta del mismo.
--- Harry se llevó un susto de muerte al ver entrar por la puerta a su viva imagen, con unos cuantos años más. Rápidamente sacó su varita mágica, para atacar al que consideraba miembro del Pacto, pero John, más sabio y diestro con la magia, movió levemente los dedos y la varita de Harry voló hacia él, dejándole desarmado.
--- Si quieres matarme, ¡ hazlo ya, rugió Harry !
--- No seas tonto, Harry, ¡ Mira mi varita ! John le lanzó las dos varitas a Harry, las cuales cogió al vuelo.
El joven Harry las examinó durante unos momentos, luego, las arrojó al suelo, horrorizado.
--- ¡ No ! ¡ Esto no puede ser ! Tú... No, ¡ Yo ! ¿ Qué está pasando ?
--- Lo sabes, Harry. Tú eres yo, o, como prefieras verlo, yo soy tú. Tuve que retroceder en el tiempo hace 41 años por el bien de todo el Mundo mágico, por tu bien, por el mío.
--- ¿ Qué ? ¿ Cómo pudiste hacerlo ? Es decir, ¿ Por qué lo hice ? ¿ Por qué no salvaste a nuestros padres ?
--- No se puede cambiar el curso del tiempo y de la Historia Harry, en el fondo, lo sabes. Créeme, lo sé.
--- ¿ Pero qué hay de tu familia, tus amigos ? ¡ Ginny ! ¡ Los pequeños Lily y Percy !
--- Ron y Hermione lo sabían todo. Supongo que no te han podido contar nada por respeto hacia ti, por respeto hacia mí. Era algo arriesgado que debía de hacerse y Ginny..... John suspiró de dolor.... una lágrima le cruzó el rostro. En fin, supongo que yo sé que tú sabrás cuidarla bien. Es tu vida ahora, yo debía sacrificarme por el bien de todos, es decir, tú. Somos nosotros quienes tomamos nuestras propias decisiones, lo importante ahora es que evites que ella se apodere del libro.
--- Lucilla. Ella lo tiene, lo presiento.
--- En efecto. Ella quiere obligarme a enseñarle cómo se usa.
--- Pero yo no sé aún cómo usarlo.
--- No te preocupes, yo te enseñaré a hacerlo. Tenemos tiempo antes de que se cumpla el tiempo marcado por las profecías del Oráculo. Si no lo conseguimos..... en fin, no quiero ni pensarlo, podría ser el fin del Mundo Mágico, tal y como lo conocemos ahora. Podría ser el fin de la Magia. De todas formas, supongo que guardas el libro en un lugar seguro ¿ No ?
--- Está a buen recaudo, sí.
--- Perfecto. Muy pronto comenzaré a explicarte todo, empezando por lo básico. Tenemos que darnos prisa con tu aprendizaje, pues si no vamos nosotros allí, ella vendrá a buscarlo.
--- ¿ Vendrá ? Eso sería horrible.
--- Por eso debemos de evitarlo, cuando sepas cómo usarlo, estoy seguro de que sabrás cómo hacerlo. Debo advertirte, no obstante que no será fácil el hacerlo. Yo mismo estuve a punto de desistir de ello, pues su manejo no depende únicamente del conocimiento de la magia en sí, sino del amor que albergan nuestros corazones. Por este motivo, la condesa se siente incapaz de utilizarlo y aún menos sus fieles siervos los vampiros, los cuales son puros desechos de maldad. Por eso me necesita, ya que fue el mismo Merlín quien nos confió el libro en persona, no lo olvides.
Una cosa debo de advertirte, no conviene jugar con el tiempo usando el libro por puro capricho, es extremadamente peligroso.
--- Lo tendré en cuenta, Harry
--- Llámame John, después de todo este tiempo, ya me he acostumbrado a ello.
Unas horas más tarde, en los lóbregos y oscuros sótanos de un viejo almacén en Times Square:
Un hombre joven se encuentra tendido en el medio de lo que parece ser un inmenso recinto lleno de numerosos túneles, salas y galerías subterráneas. El joven se encuentra inconsciente, sin sentido. Lleva varias horas así. El día anterior se encontraba disfrutando de unos días de libertad condicional junto a su familia, en el viejo Manhattan Sur.
En la sala en la que se encuentra hay numerosas bombonas llenas de agua, de las cuales hay varias también en los distintos pasillos y túneles. El joven se despierta de su letargo, al cabo de unas pocas horas. Se encuentra desconcertado. Ante él hay una pequeña televisión con un reproductor de vídeo en formato DVD incorporado. Un Dvd reposa en el interior de una vieja caja de embalar juguetes que está a su lado. Al lado del Dvd hay una pequeña grabadora de voz, en cuyo interior hay una pequeña cinta. En el techo, justo encima suyo, parece vislumbrarse una pequeña cámara de vídeo.
--- Pero... ¿ Qué diablos es esto ? pregunta, bastante asustado, en voz alta.
Nadie responde a su llamada. Confuso, decide ver el contenido del Dvd.
Un grotesco personaje aparece en el vídeo, le está sonriendo. Al parecer es una grabación realizada por la persona que le ha metido en esta situación, su secuestrador.
--- Bienvenido Scott. Espero que se te haya pasado la resaca, pues necesitas estar fresco para lo que se te avecina si aún estimas en algo tu vida.
Durante los últimos años has vagado sin rumbo por la vida, pasando de cárcel en cárcel sin importarte nada en absoluto lo que hacías con tu vida, ni tu familia, ni tus amigos, ni siquiera tus estudios. Finalmente ha llegado la hora de que demuestres si algo de esto te importa. Observa bien el lugar en donde te encuentras. Esas bombonas de agua empezarán a vaciarse cada una a un flujo constante de 2 litros cada media hora, por lo que calculo que todo el lugar quedará completamente inundado en unas 3 horas aproximadamente. Espero que consigas salir al exterior. Tan sólo tienes que ir recorriendo los distintos pasillos y galerías hasta encontrar la salida. En la grabadora están las pistas que te servirán de ayuda para seguir avanzando por los distintos túneles. A lo largo del camino te esperan diversas pruebas que debes ir superando.
Así que Scott, ha llegado el momento de que demuestres que has olvidado esta pequeña etapa delictiva y deseas continuar con tu vida. Tan sólo te deseo suerte.
Date prisa si quieres conseguirlo. ¡ Que comience el juego !
El vídeo acababa con esas últimas palabras. Un ruido ensordecedor recorrió todo el edificio, las bombonas de agua habían empezado a soltar el agua y la sala comenzó a inundarse.
---- ¡ No !
Un escalofrío recorrió de arriba a abajo todo el cuerpo de Scott. Una idea cruzó su mente " supervivencia " ; las fatídicas palabras del vídeo no le dejaban tranquilo: ¡ Date prisa ! Desesperado, agarró la pequeña grabadora y comenzó a correr a lo largo de los pasillos en busca de la salida.
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