

Capítulo 20. Redadas en la ciudad santa
Harry y sus amigos estaban paseando en esos momentos por los jardines de Hogwarts. Lily se había vuelto a unir como en los días anteriores al grupo de seguidoras de Omar, el mago de la Conferencia, parecía como ida cuando Alberto, Harry, Saúl, Ramón y Luis Ángel se despidieron de ella. Estaban cerca de la cabaña de Hagrid, quien se encontraba en ese momento dando de comer a Fang. Al llegar a su altura Hagrid los vio.
--- ¡ Hola chicos ! los saludó él
--- Hola Hagrid. ¿ Cómo es que no estás tú también con Jasmine ? todos los profesores están encantados con ella.
--- Es que tiene su punto de vista sobre los dragones no me gusta nada, dijo él sonriendo. Todos los profesores se pasan casi 3 horas al día hablando con ella. Yo no la aguanto, es pesadísima.
--- Sí, últimamente estamos todos muy pendientes de los de la Conferencia. Nosotros mismos, por ejemplo, estamos encantadísimos con Yafar, nos cuenta siempre unas Historias fabulosas de luchas contra Orcos, gigantes, esfinges y todo tipo de criaturas monstruosas que son alucinantes.
--- No lo dudo muchachos, cada uno aporta algo a la escuela y hay un gran revuelo por su presencia aquí. Lily está enamoradísima de Omar como ya os habréis dado cuenta
--- Y no es sólo ella, dijo Saúl, casi todas las chicas de la escuela lo están, parecen zombies
--- La verdad es que no sé qué es lo que ven en él, dijo Ramón quejumbroso. No es más que un joven mago enclenque
--- Y además es rubio, apuntilló Alberto
--- ¡ Ah ! ¡ Es horrible ! corroboró a su vez Harry
-- Es más, chicos, yo creo que su número de admiradoras crece día a día, dijo Hagrid
--- Las tiene como embrujadas
--- ¿ Qué tal os lo estáis pasando chicos ? oyeron preguntar a su lado. Era Yafar
---- Muy bien
--- ¿ Por qué no os venis conmigo un poco ? Si no le importa a Hagrid
--- No pasa nada. Podéis iros, le dijo Hagrid a Harry.
--- ¿ Seguro ? preguntó Saúl Torres
--- Estaré bien chicos. No os preocupéis por mi.
Yafar, a su vez, se iba riendo para sus adentros
--- Nuestro plan va viento en popa, se dijo a sí mismo
En otra parte del Castillo, concretamente en las mazmorras Omar estaba embrujando a cuatro muchachas más para que se uniesen a su grupo de seguidoras. Primero las hipnotizaba y conseguía con esto que le siguiesen a un lugar apartado y luego las lanzaban la maldición imperius, con lo que caían completamente bajo su poder. Todas las mañanas le tocaba a cuatro chicas y por las tardes a otras cuatro. Había que ser discretos; pronto, todas las alumnas de la escuela estarían bajo su poder y la Hora de la venganza habría llegado.
Lily había sido atrapada de esta forma la tarde anterior, durante su paseo por los jardines de la escuela. Ahora no era más que otra marioneta a las órdenes de su amo, Omar, al que llamaba señor, al igual que las demás alumnas que estaban bajo el influjo de la maldición imperius.
Y mientras Jasmine hacía esto con las alumnas, Jasmine hacía lo propio con los profesores y profesoras de la escuela. Ya tenía bajo su control a más de la mitad del profesorado.
--- Pronto la escuela será nuestra, se dijo Jasmine sonriendo
En otra parte del Castillo, la directora había sido puntualmente informada por Sir Nicholas de la relación existente entre el libro y Rambaldi. Debía de avisar a Harry de esto, pero no quería abandonar la Escuela en un momento tan crucial, a excasos días de celebrarse una de las más importantes conferencias realizadas en toda la Historia de Hogwarts. Por lo tanto, sólo podía esperar a la vuelta de Harry a la escuela. Mc Gonagall cogió un pergamino antiguo, firmó en el mismo y escribió la siguiente nota en el mismo:
Estimado señor Potter
Seguramente si está leyendo esta nota, será ya muy tarde para la escuela y para todos nosotros. Sospecho que existe una gran Conjura en la escuela que pretende apoderarse de la misma. No se fíe de nadie, ni siquiera de mí misma. Debe de regresar atrás en el tiempo al momento en que empezó todo, cuando su padre y sus amigos escondieron el libro. En su despacho le he dejado un manuscrito con instrucciones precisas sobre lo que debe de hacer y un colgante que perteneció a Dumbledore, el Dumbledore del retrato dice que se lo enseñe a su yo del pasado para que él confíe en usted.
Bajo ningún motivo debe de revelar a nadie su identidad en el pasado, podría cambiar cosas en el futuro que harían peligrar incluso su propia existencia o quizás algo peor. Sé que esta tarea será dura para usted después de todo lo que ha sufrido. Le pido que tenga fuerzas para llevarla a cabo con éxito y le deseo que tenga éxito. Confío en usted señor Potter.
Un saludo: La directora Mc Gonagall
P.D. Pregúntele a Sir Nicholas por Rambaldi
La directora dobló cuidadosamente el pergamino y lo llevó al despacho de Harry en donde lo metió en un cajón del escritorio y lo cerró mágicamente con un hechizo sencillo.
--- Espero que esto nos sirva para salvarnos de El Pacto se dijo la directora a sí misma suspirando.
Una vez que hubo cerrado el cajón del escritorio, oyó una voz a su espalda:
--- ¡ Hola directora ! La estaba buscando
--- ¡ Hola Jasmine ! pues era ella la que había entrado en el despacho.
-- ¿ Se une a nuestra charla de la tarde ? Los profesores Longbottom y Flitwick están muy interesados en que les comente los últimos planes de convergencia europea a nivel mágico de que disponemos actualmente.
--¡ Ah ! Sí, eso suena interesante. Ahora mismo bajo.
Mc Gonagall revisó nuevamente el escritorio, comprobó que la carta seguía en su sitio y finalmente salió del despacho acompañada por Jasmine, quien se iba riendo para sus adentros.
--- Jejeje, después de esta noche, casi toda la escuela estará bajo nuestro poder. Nadie podrá pararnos
Harry, Ron y Hermione se encontraban junto con Bill, el hermano de Ron, en el interior del cuartel de la AMI.
--- Yo creo que deberíamos de volver a Hogwarts, dijo Ron. Es lo más seguro después de lo que ha pasado
--- ¿ Pero es que vas a dejar que la muerte de Snape haya sido en vano ? preguntó Harry enojado
-- No te pongas así, yo sólo me estaba refiriendo a que podríamos ir a pedir refuerzos
--- Los del Ministerio no creo que nos puedan ayudar Ron, no te ofendas, pero esto les queda un poco grande, dijo Hermione
-- ¡ Oye ! hay un grupo de aurores muy cualificado al frente del cual estoy yo al mando
-- Si no te lo discuto cariño, pero si le decimos al Ministro lo que sabemos se van a cerrar en banda
--- Lo mejor que podéis hacer ahora mismo es atacar a los de El Pacto en su propio territorio para acabar con ellos de una vez por todas opinó Hill
--- Estoy de acuerdo, sentenció Harry
--- No se hable más, dijo entonces Tobías Smith, el jefe del cuartel de la AMI. Enseguida prepararé a un grupo de agentes para que les acompañe en su misión. Sé de unos locales que suelen utilizar en sus reuniones clandestinas. Podríamos realizar un asalto por sorpresa.
--- Creo que es una buena idea, dijo Harry
Poco después, Harry, Ron, Hermione, Bill, Tobías y un grupo muy numeroso de agentes de la AMI salían del cuartel en plena noche rumbo a la sagrada ciudad de La Meca.
En esos momentos en una lejana taberna llamada La Gran Aurora, diez hombres estaban jugando al ajedrez mágico en unas mesas colocadas en el centro de la misma, pegados a la pared había tres que jugaban a los gobstones y otros ocho dormitaban en unas hamacas que había dispuestas en el suelo.
--- Oye Yusef, ¿ Cuánto crees tú que llegaré el momento ? ¿ Cuándo nos haremos con el control absoluto de la escuela ?
-- No lo sé Zoltan, pero creo que tan sólo es cuestión de días. Jasmine, Omar y Yafar están haciendo un buen trabajo allí.
--- No debes de olvidar que Harry y sus amigos andan por la zona.
-- Es verdad, ayer mismo tuve noticias de que el grupo de Mazmud y sus esfinges se había cruzado con ellos y, al parecer, lograron acabar con uno de ellos.
Una lechuza entró en esos momentos por la ventana de la taberna, se dirigió a Yusef, se posó suavemente en la mesa y estiró una pata hacia él. Llevaba una carta atada a la misma.
-- Bien, veamos lo que tenemos aquí, dijo Yusef cogiendo la carta de la lechuza. Sus ojos se volvieron blancos al instante.
-- ¿ Qué pasa Yusef ? preguntó Zoltan
-- ¡ Rápido ! Debemos de irnos de aquí enseguida.
Coged lo imprescindible y los documentos de la organización y larguémonos de aquí de inmediato.
-- ¿ Pero qué ocurre ?
-- Nuestro agente infiltrado en el AMI dice que Harry y sus amigos nos han localizado. Vienen hacia aquí con un grupo de agentes a detenernos a todos.
Zoltan y Yusef salieron de la taberna y se desaparecieron en cuestión de segundos una vez que hubieron cogido casi toda la documentación de importancia para El Pacto.
Otros muchos magos se desaparecieron casi al instante, otros gritaban y corrían de un sitio a otro cogiendo documentos.
Aún quedaban tres magos cogiendo unos papeles en el almacén cuando, de repente, la puerta de la taberna se abrió y Harry, Ron, Bill, Hermione y el nutrido grupo de agentes de la AMI entraron corriendo varitas en alto.
En cuanto uno de los de El Pacto los vio, cogió su varita y se desapareció al instante
-- ¡ Quietos ! gritó Harry a los otros dos
Uno de los del Pacto levantó su varita y miró a Ron fijamente
--- ¡ Expelliarmus ! gritó
--- ¡ Protego !
Harry agitó su varita furiosamente y el mago salió despedido violenbtamente contra la pared. El otro mago aprovechó el instante de confusión que se había creado para desaparecerse.
-- ¡ Maldición ! Se ha escapado, se quejó Harry enojado.
-- Y de éste no vamos a poder sacar mucho, está moribundo, dijo Ron señalando al mago que Harry había lanzado contra la pared. Tenía varias fracturas en la cabeza y sangraba abundantemente.
-- ¡ Dime ! ¿ Qué planes tiene El Pacto ? le gritó Harry al mago zarandeandole frenéticamente.
-- ¡ Harry ! le vas a ahogar, le reprendió Hermione
-- ¡ Es lo que se merece ! gritó Harry histérico
-- No... os diré nada, dijo el moribundo. Pero.. jajaj vuestra escuela.. jajaja vuestra escuela pronto será nuestra.
Con esas palabras, el mago ex´haló su último suspiro
--- ¿ Hogwarts ? ¿ Qué quería decir con eso ? preguntó Ron en voz alta
--- No lo sé Ron, pero sea lo que sea es preocupante, opinó Bill. Parece que El Pacto pretende hacerse con el control de la escuela.
--- Espero que no intenten nada durante La Conferencia, dijo Harry
--- Debemos de impedírselo, dijo Ron
-- Estoy de acuerdo, dijo Harry, pero de momento lo único que podemos hacer es seguir la pista del libro .
Harry, Ronb, Hermione, Bill y los agentes del AMI buscaron por toda la taberna buscando archivos del Pacto; lo único que encontraron fueron los documentos que no se habían podido llevar los magos que habían descubierto dentro del almacén.
Harry, Ron y Hermione se pusieron a examinar los documentos
--- ¿ Dicen algo ? preguntó Bill
-- Hay varias referencias a Iram, la ciudad perdida y una interrogación haciendo referencia al libro de hechizos de Merlín.
-- Está claro entonces, dijo Tobías Smith, el jefe de la patrulla de agentes del AMI. Los del Pacto piensan ir a la ciudad perdida en la arena y nosotros debemos llegar antes que ellos.
-- Vamos a Iram entonces, dijo Harry. Tobías, díle a tus hombres que partiremos mañana a mediodía
---- Así lo haré señor.
CAPÍTULO 21. Viaje a la ciudad perdida
La mañana siguiente todos se fueron a la ciudad.
--- Hoy hay mercado, dijo Harry. Propongo que puesto que partiremos después de comer, quedemos dentro de dos horas en la plaza del Ayuntamiento junto a la estatua que representa al antiguo general Saladino. Mientras tanto yo personalmente voy a ir de compras.
Así pues, quedaron en encontrarse luego en la plaza y el grupo se disolvió. Harry se metió por una callejuela junto con Hermione y Ron y los tres acabaron derca de unos puestos en los que se vendían amuletos mágicos.
--- Vendo colgantes de todo tipo, encantados, legendarios…. oyeron anunciar al vendedor
Harry entró en la tienda
--- Harry, te esperamos fuera, le dijeron Hermione y Ron, quienes en ese momento se estaban besando
Harry dio una vuelta por el interior de la tienda y le llamaron poderosamente la atención unos anillos muy llamativos que había expuestos en el escaparate
--- ¡ Ah ! Los anillos del Gran Salomón, oyó decir Harry detrás suyo.
--- ¿ Perdone ?
Detrás de Harry se encontraba una señora mayor, quien tenía un aspecto extraño
--- Sí, esos anillos, se dice que pertenecieron al mismísimo Salomón y hay quien asegura que están encantados.
Harry no creía mucho en esas viejas historias de los pueblos, pero los anillos le gustaban bastante y decidió comprar uno.
--- Quiero llevarme ése que tiene incrustadas unas esmeraldas verdes.
--- Buena elección señor, no se arrepentirá. Son cuatro galeones, tres sickles y dos knuts.
Harry pagó el dinero y salió de la tienda en donde Ron y Hermione le estaban esperando, dieron una vuelta por los alrededores de la ciudad y luego estuvieron comiendo en un restaurante muggle de la zona. Según se acercaba la hora acordada se dirigieron hacia la plaza. Al llegar allí, Tobías, Hill y dos agentes ya estana en al pìe de la estatua charlando entre sí.
-- Saludos señor Potter, espero que se lo hayan pasado bien usted y sus amigos.
--- Oh sí, por eso no se preocupe, tienen aquí unas ciudades muy bonitas.
--- Me alegro de que le gusten. Ahora volvamos a lo nuestro, según lleguen los demás agentes marcharemos de inmediato, dijo Tobías mirando su reloj.
Así pues, quince minutos después todo el grupo partía en busca de Iram, la ciudad perdida.
Todos los del grupo se dirigieron hacia un callejón callejón que se encontraba desierto en esos momentos y allí se desaparecieron todos.
Tres minutos más tarde, se aparecieron todos en medio del solitario desierto en Omán.
--- Bien, ya estamos aquí. Debemos de dividirnos en grupos de 3 y buscar por esta zona algún vestigio de ruinas o grupos de rocas que indicen algún tipo de entrada a la cueva que da acceso a Iram, le indicó Harry a Tobías
-- Dividiré a los hombres señor
Poco después Harry, Ron y Hermione, pues ellos iban en el mismo grupo, partieron en busca de alguna señal de la entrada a la ciudad perdida.
Dos horas más tarde áún no habían visto otra cosa que no fuese arena, salvo un par de camellos que bebían de un oasis y unos chacales que buscaban alimento.
-- Esto es imposible, dijo Hermione deseperada. Puede que nunca la encontremos.
----No hay que perder nunca la esperanza, dijo Harry
Una hora después los tres estaban medio desfallecidos a causa del calor reinante en la zona y agotados.
De repente divisaron unas rocas puntiagudas que sobresalían un poco de la arena no muy lejos de donde ellos se encontraban
-- Vamos a sentarnos allí y tomamos algo, sugirió Ron
Diez minutos después estaban sentados sobre unas rocas de 2 m de altura las cuales tenían forma de cono.
-- Saca los bocadillos Harry
Harry estaba sacando la comida de su pequeña mochila de viaje cuando, de repente, vio algo grabado sobre la roca
-- ¡ Mirad ! les dijo a Ron y a Hermione
-- Es una especie de..
--- ¡ Es el ojo de Rambaldi ! gritó Harry, muy emocionado. Tiene que serlo.
Los tres se levantaron y sacaron sus varitas mágicas las cuales dirigieron hacia la punta superior del cono
-- ¡ Specialis revelio ! gritaron los tres a la vez
Al principio no ocurrió nada en especial, pero, pasados unos minutos un fuerte estruendo sacudió el lugar en donde se encontraban y la punta del cono se hundió dentro de la arena del desierto. Harry, Ron y Hermione se apartaron justo a tiempo para no sufrir ningún percance.
Unas escaleras que bajaban a una especie de cueva se mostraron ante ellos.Quince minutos más tarde, Tobías y los demás agentes del AMI ya habían llegado a donde se encontraban Harry, Ron y Hermione y ahora todos se disponían a bajar por las escaleras. Se ataron las provisiones y demás hatillos a la cintura y comenzaron el largo y peligroso descenso. El corredor era largo y muy angosto y a varios les produjo una amarga sensación de claustrofobia. Al final del mismo salieron a una enorme cámara hecha sin duda por magos, de paredes lisas como el vidrio. Pegada a la pared de la cámara había una escalinata tan grande que sólo gigantes podían bajar por ella en condiciones óptimas de seguridad, así que todos se desaparecieron y se aparecieron al final de la misma.
Una vez que estuvieron todos abajo se encontraron en otra cámara de dimensiones colosales, tallada en la roca viva y de paredes tan deslumbrantemente lisas y altas como las de la última cueva. Al fondo de la misma se encontraba un trono que parecía arder con la luz de incontables piedras preciosas. A la escasa luz de que disponían vislumbraron la figura de un gigante reclinado en el trono. Iba exquisitamente vestido con suntuosos ropajes sujetos por cadenas de oro y de plata. De él no procedía sonido ni movimiento alguno, y todos supieron que hacía ya muchos años que había muerto.
La cámara estaba iluminada por una luz fantasmagórica y misteriosa, y al escudriñar el entorno vieron que procedía de una enorme losa de oro que estaba suspendida por encima del trono a una gran altura. En la losa y escrito en runas antiguas, según advirtió Hermione, estaba inscrito este poema:
" Soy el señor de Iram, Shaddad, hijo de Ad.
Las tierras del Oeste goberné y las del Este poseí.
Observadme quienes mi poderío conocísteis
y aprended que quien la luz desprecie morirá.
Como esparcidas gavillas de heno
en brazos del viento yacimos
cuando el bramido del cielo
envolvió a quienes no pudimos rezar ”.
Varios agentes del AMI se acercaron al rey muerto e intentaron despojarle de sus ricas vestimentas, pero en el mismo momento en que sus manos tocaron los ropajes, estos se deshicieron convirtiéndose en polvo, de manera que se conformaron con las cadenas de oro y de plata.
De pronto se apagó la vela que iluminaba la cueva y se quedaron sumidos en la oscuridad más absoluta.
---Avancemos por el pasillo, sugirió Harry.
Estuvieron recorriendo los largos túneles durante alrededor de una hora sin ver nada, pero entonces, al final de un trayecto que bajaba a una especie de galería circular vieron una luz muy brillante delante suyo, a lo lejos.
Una vez que llegaron al lugar de donde procedía la luz, llegaron a una amplia sala. En una de las paredes había un gran templo, el cual tenía una gran cruz en el tejado. Alrededor de la puerta de la entrada al mismo había muchas vasijas de cobre. A la derecha del templo había una estatuta de un jinete hecha de bronce.
--- Parece una especie de... empezó a decir Harry
-- Es un Panteón antiguo aclaró entonces Tobías Smith
Todos se acercaron a la puerta del Panteón. Había unas inscripciones rúnicas grabadas sobre su superficie
-- ¿ Qué es lo que pone ? preguntó Ron
--- El grabado está muy dañado por el paso del tiempo pero puede leerse lo siguiente: " Aquí yace Kush, hijo de Shaddad, el hijo de Ad. Forastero, no dejes que tus ambiciones y sueños de grandeza te priven de disfrutar de la vida, pues ésta es sagrada " .
--- Supongo que esto indica que vamos por el buen camino dijo Harry
Ron cogió una de las vasijas que estaban junto a la puerta, ésta, según pudo apreciar, estaba cerrada con plomo. Ron la tiró al suelo para romperla y así poder ver lo que había dentro de ella. Cuando la vasija se rompió surgió una negra humareda que se alzó hacia el cielo, y una terrible voz exclamó:
--- Me arrepiento, me arrepiento, profeta de Dios
Luego el humo se fue haciendo más y más denso, hasta adquirir la forma de un gigantesco djinn, que al punto desapareció. Harry, Ron y Hermione, casi se mueren del susto, pero Tobías y los demás agentes del AMI no parecían en absoluto alterados por esta aparición
-- ¿ Qué era eso Tobías ? preguntó Harry, todavía asustado
-- Esa figura gigante es uno de los djinn malvados a quienes el gran rey Sulaymán encarcelaba antiguamente dentro de las vasijas de cobre y mandaba luego enterrar en distintos lugares del Mundo.
-- ¿ Y quería algo de nosotros ? pregunto Ron
-- Verás, prosiguió Tobías, siempre que alguien encuentra una de las vasijas y libera a uno de los djinn malvados, el djinn piensa que Sulaymán aún sigue con vida, de manera que ruega que le perdone y, a continuación desaparece
Harry, Ron y Hermione quedaron maravillados con la narración de Tobías y la grandeza del rey Sulaymán.
--- Veamos ahora ése jinete, indicó Harry muy emocionado
--- Veamos ahora ése jinete, indicó Harry muy emocionado
Cuando estuvieron cerca del jinete pudieron ver que llevaba en la mano una lanza con un final plano que brillaba con una deslumbrante luz y tenía escritas las siguientes palabra sobre su superficie: " Viajeros, si desconocéis el camino hasta la ciudad perdida, frotad la mano de éste jinete; primero girará y luego se detendrá. Seguid la línea que señale y notengáis miedo, pues ningún mal ha de sobreveniros hasta que alcancéis la ciudad "
-- Esto me da muy mala espina, dijo Ron, muy nervioso
-- ¿ Qué ocurre Ron ?
-- ¿ Qué ocurrirá una vez que lleguemos allí ? Mira las palabras, ningúan mal ha de sobreveniros hasta que alcancéis la ciudad, ¿ pero qué hay de cuando estemos allí ?
--- Eso nadie lo sabe Ron, cada uno traza su propio destino pero esto no depende de nosotros, debemos de estar unidos
Ron suspiró durante unos segundos, le cogió la mano a Hermione y pareció tranquilizarse un poco
-- ¡ Sigamos hacia adelante ! Jamás se dirá que Ron Weasley le tuvo miedo a algo, dijo Ron condeterminación.
Tobías Smith frotó entonces la mano del jinete, que inmediatamente giró señalando la dirección que habían de tomar. Siguiendo la dirección de su lanza, encontraron un camino muy batido, por el cual viajaron durante varias horas hasta que llegaron a una pilastra de piedra negra a cuyo lado había una fuente, en donde aprovecharon para descansar un rato. Cuando reanudaron la marcha encontraron un poco más adelante una gran roca negra contra la cual estaba apoyada una criatura negra y alta, enterrada hasta las axilas en la tierra. La criatura, que era un ifrit, tenía dos grandes alas y cuatro manos, dos de las cuales eran las de un humano, y las otras dos, eran de león. El pelo se asemejaba a las crines de un caballo y los ojos le ardían como brasas. En medio de la frente tenía un tercer ojo, que brillaba fieramente, como el de una pantera
--- Gloria a Dios que ha decretado para mí este castigo hasta que llegue el día del Juicio exclamó la criatura cuando vio a los viajeros
Todos, salvo Tobías, retrocedieron entonces atemorizados apenas la oyeron hablar
-- Dada su aflicción, no os puede dañar ni a vosotros ni a nadie, dijo entonces Tobías en voz alta, para que todos le oyeran, y luego, volviéndose hacia el ifrit, le preguntó la razón de que estuviese así aprisionado. La criatura les contó a los viajeros que había desobedecido a Dios y al profeta Sulaymán y que por esto se le había castigado de una forma tan severa. A continuación Tobías le pidió que les indicara el camino hasta la ciudad perdida y cuando lo hubo hecho prosiguieron su camino, dejándole que lamentara su suerte e invocando la misericordia de Dios
--- Pobre y desdichada criatura, dijo Harry sintiendo lástima del ifrit
Por fin, allá en la distancia, divisaron dos enormes columnas que parecían arder, cada una a un lado de una enorme pared hecha de zafiros, rubíes y esmeraldas
-- Señor, creo que ya hemos llegado dijo Tobías. He leído mucho sobre Iram en mis libros
Se acercaba ya el grupo a la misteriosa ciudad, pero no veían verjas ni aberturas de ningún tipo en los grandes muros y columnas de piedras preciosas que se alzaban ante ellos como sábanas de metal pulido.
Estuvieron horas tratando de encontrar un hueco por el cual entrar, y por fin divisaron un pequeño túnel construido de diamantes, el cual penetraba en la ciudad
--- Parece que esta debía de ser la salida de emergencia, apreció Harry
Una vez que llegaron al final del túnel se encontraron ante la ciudad mas magnífica que vieran jamás. Sus esbeltos torreones y doradas cúpulas se alzaban sobre unas casas bellamente decoradas y brillantes palacios de esmeraldas y rubíes. Los pilares de todo tipo de gemas daban a la ciudad un aspecto majestuoso, podría decirse que señorial. La ciudad estaba además, completamente desierta.
Harry contempló la ciudad absorto, pesaroso por el triste sino de la ciudad sepultada por el desierto a causa de la codicia y la desmedida ambición de los magos que un día la habitaron
-- Gloria al poderoso Dios, a quien el tiempo no transforma, exclamó
-- ¡ Por el gran Merlín ! dijo Ron ensimismado
-- ¡ Es fabulosa ! dijo finalmente Hermione
Entonces, pegadas a la pared de uno de los pilares de la ciudad que se encontraba enfrente de donde ellos estaban, vieron siete tablillas de mármol blanco. Todos se acercaron hacia ellas. Hermione descubrió que estaban escritas en griego, lengua que no le era desconocida y procedió a leer lo que había escrito en la primera tablilla.
--- " Oh, hijo de Adán, ¿ qué te impide ver lo que está claro ? ¿ Es que no ves que ha llegado tu hora ? Pronto vaciarás la copa de la muerte, que ahora está a rebosar. ¡ Enmiéndate antes de que sea demasiado tarde !
En la segunda tablilla leyó:
-- " Oh, hijo de Adán, ¿ acaso no sabes que el Mundo al cual te aferras tan ferozmente es la morada del cambio y de lo pasajero ? ¿ Dónde están los reyes que gobernaron en Iraq, Jurasán e Isfahán ? Les llamó la voz de la muerte y les sobrevino la aniquilación, de forma que cuanto construyeron y levantaron hacia el cielo no les fue de ninguna utilidad ".
Harry, Ron, Tobías y los agentes del AMI se pusieron muy tristes ante las palabras que había leido Hermione de la tablilla. Harry las anotó en su pequeña libreta de viaje transcibiéndolas previamente al inglés.
-- Lee la siguiente tablilla Hermione, pidió Harry
Hermione prosiguió leyendo las distintas tablillas. En la tercera tablilla ponía lo siguiente:
--- " Oh, hijo de Adán, el amor del mundo te ha alejado de tu amor a Dios. Prepárate para tu fin y para el día en el que te enfrentarás solo a tu Creador "
Sobre la cuarta tablilla Hermione leyó:
---- “ Oh, hijo de Adán, ¿ Por cuánto tiempo pasará por alto tu señor tus pecados ? Día tras día te sumerges más en un Mundo que no es otra cosa que la tela de una araña con su misma fragilidad y debilidad. Aprende a ser más humilde, pues la humildad trae la paz de espíritu ”.
Una vez que Hermione acabó de leer las tablillas se dispusieron a penetrar por la que supusieron, sería la puerta principal de la ciudad, pero una vez que cruzaron el umbral de la misma una nueva muralla formada por piedras preciosas se erguía ante ellos
-- Supongo que está nos dará paso al interior de la ciudadela, dijo Ron
-- Propongo que construyamos una escalera para atravesar la muralla, dijo Tobías
-- Dejádmelo a mí, dijo Hermione. Acto seguido sacó su varita mágica, la agitó suavemente durante unos segundos y una escalera de aproximadamente diez metros de altura apareció junto a ellos que arrancó muchos aplausos de entre los agentes del AMI
Tobías pidió voluntarios de entre sus hombres para ascender por la escalera. Uno de sus hombres, un joven alto, moreno y de ojos azules se ofreció de inmediato para subir el primero.
Julián, pues así se llamaba el joven agente, escaló con facilidad la escalera hasta llegar a lo alto de la misma y en pie desde la almena miró a la fabulosa ciudad que se extendía al fondo. De pronto pareció ver algo y gritó emocionado, al tiempo que batía palmas: ¡ Qué hermosura ! gritó, como si estuviera hablando con alguien que estuviera dentro de la silenciosa ciudad. Mientras Harry, Ron, Hermione, Tobías y los demás agentes del AMI le observaban consternados desde el pie de la escalera. El joven agente saltó desde la muralla y desapareció al otro lado de la misma.
-- Debe de estar muerto, dijo Harry abatido
-- ¿ Qué clase de locura se habrá apoderado de él ? dijo Tobías, visiblemente dolorido ante la pérdida de uno de sus hombres
Inmediatamente, otro de los agentes se odreció a subir por la escalera. Asímismo, éste agitó los brazos preso de agitación en cuanto coronó la muralla, y, al igual que el primer hombre, saltó hacia el otro lado. Tobías se dirigió a sus hombres:
-- Si continuamos así no quedarán hombres. Abandonemos esta ciudad y regresemos por el camino que vinimos
Más y más hombres, sin embargo, se ofrecían voluntarios para escalar la muralla y, uno tras otro, fueron doce los hombres que subieron por ella y saltaron al encuentro con la muerte.
Entonces Tobías se ofreció él mismo para subir por la escalera
-- No puedo permitirlo, dijo Harry. Subiré yo. Te estoy muy agradecido por que nos hayas ayudado hasta aquí amigo, pero de esto me encargo yo. No debes de arriesgra en vano tu vida
-- ¡ Harry ! gritaron Ron y Hermione corriendo hacia él tratando de impedirle que subiera por la escalera
Pero ya era tarde, Harry ya había comenzado a subir. Cuando se encontraba en la mitad de la misma se dió la vuelta, miró a sus amigos y dijo:
-- Decidle a Ginny y a Lily que las quiero
-- ¡ No digas eso Harry ! gritaron a la vez Ron y Hermione
Cuando Harry llegó a lo alto de la escalera, también él comenzó a batir palmas a saludar a lo que fuera que viese al otro lado del muro
Ron, Hermione, Tobías y sus hombres le llamaron, rogándole que no se tirara como habían hecho los anteriores. Lentamente vieron cómo Harry se sentaba en lo alto del muro y adoptaba una postura meditativa, como si estuviese orando.
Desde abajo todos le observaban con ansiedad y, tras una hora, le levantó y les gritó:
-- No temáis, pues he sido salvado del peligro
-- ¿ Qué fue lo que viste en la ciudad ? preguntó Ron
---- Vi diez hermosísimas jóvenes, bellas como la luna, que me llamaban, tentándome para que me reuniera con ellas. Luego vi, al pie de las murallas, un lago que parecía atraerme a sus profundidades, como hizo con nuestros compañeros. A medida que empecé a rezar y a pensar en todo lo bueno que tiene éste Mundo, en mis amigos, en mi familia, la visión se fue desvaneciendo y, al poco tiempo, lo único que divisé al otro lado fueron catorce hombres muertos, uno al lado del otro, que yacían junto a la muralla.
Entonces Harry caminó despacio por lo alto de la almena hasta que llegó a uno de los pilares de la ciudad. Descubrió que tenía dos portalones de oro que carecían tanto de pestillos como de pomos para abrirlas. En el centro de uno de los portalones estaba grabado un jinete de bronce cuya mano estaba extendida, como si señalara algo. En la palma de su mano estaban escritas estas palabras:
" El que desee entrar en la ciudad de Iram, la ciudad perdida de los altos pilares, ha de girar el pomo de mi ombligo doce veces y se le abrirá la puerta "
Harry hizo girar el pomo, y la puerta se abrió con el enorme estruendo de un trueno.
Una vez que Harry estuvo dentro se encontró en un largo pasillo que desembocaba en unas escaleras muy empinadas que daban a una enorme sala, cuyas paredes estaban cubiertas con todos los tipos de armadura imaginables. Había escudos, afiladas espadas, mosquetes, cerbatanas, hondas, machetes, curvados arcos y largas lanzas.
Junto a las paredes, sobre bancos de madera, se inclinaban filas y filas de hombres y mujeres muertos. Al fondo de la sala había otra puerta firmemente cerrada con cerrojos y cadenas. Harry regresó con paso lento por delante de las filas de muertos, ponderando lo que debía hacer a continuación. Al pasar, le llamó la atención uno de los hombres muertos, que debía ser mucho mayor que los demás. Colgándole de la cintura vio lo que había estado buscando, un gran manojo de llaves. Con estas, Harry abrió la puerta al fondo de la sala y por fin Ron, Hermione, Tobías y sus hombres pudieron entrar en la ciudad.
Cadáveres de guardias y cancerberos yacían por doquier sobre divanes de ricas sedas y terciopelo. Desconcertados, decidieron enterrar primero a sus amigos, muertos a los pies de las murallas de la ciudad, y a continuación exploraron aquel extraño lugar. Llegaron a una gran plaza de mercado rodeada de hermosos edificios y tiendas por dos de sus lados. Las puertas de las tiendas estaban abiertas, y dentro se las veía bien abastecidas de distintas mercancías y objetos de oro; mas los comerciantes que estaban sentados dentro, como si aún discutieran los precios, estaban todos muertos, los huesos secos y la piel arrugada por el paso del tiempo.
Siguieron pues, adelante hasta una zona en la que sin duda vivieron los comerciantes de sedas; luego pasaron a la parte de los joyeros, las tiendas de los que cambiaban dinero y al bazar de los comerciantes. Se maravillaron ante los montones de brocados, sedas tejidas, jarrones de porcelana, estatuas de marfil, perlas, rubíes, oro, plata, almizcle y ámbar que vieron en los distintos mercados.
Una cosa siempre faltaba, empero: no vieron ni rastro de alimento entre todas las riquezas apiladas en las tiendas.
--- Es extraño, dijo Harry. ¿ De qué se alimentaba esta gente ?
---- No me lo explico, opinó Ron. ¿ Cómo se puede vivir sin comida ?
--- Supongo que pronto averiguaremos qué le sucedió a esta gente, dijo Hermjone entonces alzando la voz
Abandonaron el mercado de perfumes y llegaron a un magnífico palacio decorado con lapislázuli y adornado con una esmerada artesanía. Harry se detuvo y contempló la maravillosa perfección del palacio. Supuerta se encontraba entreabierta y en ella leyó:
" Piensa en lo que has visto, hombre, y piensa detenidamente en el triste sino de los que llevados por sus aires de grandeza y su desmedida codicia levantaron estos gráciles palacios. ¿ De qué les sirvieron sus coronas de oro y hermosas vestiduras, szu belleza y su encanto, cuando el destino los miró, avieso, y la muerte cayó sobre ellos ?
Harry permaneció un rato pensando en silencio y luego sugirió a Tobías y sus hombres que entraran en el palacio. En el recibidor del mismo había un enorme armario cuyas puertas estaban cerradas.
-- ¡ Alohomora ! gritó Hermione varita en mano
Las puertas del armario se abrieron y al instante, centenares de varitas mágicas se desparramaron por el suelo produciendo un enorme estruendo.
-- ¡ Por el gran Merlín ! gritaron todos conmocionados
--- ¿ Por qué ocultarían sus varitas en un armario ? preguntó Harry en voz alta
--- Esto no me gusta nada, opinó Ron
--- ¡ Sigamos ! ordenó Harry
Caminaron por largos pasillos, cuyas paredes estaban cubiertas por estandartes, espadas desenvainadas, escudos dorados, ballestas de plata y yelmos. También había varias varitas mágicas adosadas a las paredes y otras que estaban adheridas al techo formando una especie de cruz.
Después llegaron a una antecámara donde figuras de hombres cuya piel se había marchitado sobre sus huesos, yacían en bancos de marfil y sillones incrustados de oro y cubiertos de seda. Pasaron luego a una espaciosa sala en la cual había cinco grandes pabellones decorados con oro y plata. En el centro de cada pabellón había una enorme fuente de alabastro bajo un palio de brocado. El agua de las fuentes pasaba a un pequeño estanque cuyos lados eran de mármol multicolor. En el primer pabellón había cofres de brocados carmesí, amarillo y blanco, y cantidades de joyas, perlas, rubíes, oro y plata. El segundo pabellón rebosaba hermosísimas armas y aramaduras. En el tercero había cofres llenos de armas con incrustaciones de oro y de piedras preciosas. En el cuarto, los cofres estaban repletos de utensilios para beber y comer, platos de oro y de plata, enormes bandejas de cristal, copas con perlas incrustadas y otras de coralina. El quinto pabellón estaba dividido en varias zonas: En la primera de ellas había varios giratiempos situados encima de unas pequeñas mesas de nogal muy ornamentadas, en la segunda de las zonas había varias capas mágicas de invisibilidad colgadas en unas perchas doradas, en otra zona había docenas de báculos dorados los cuales estaban sobre una alfombra voladora de finas sedas. Finalmente, alrededor de toda la sala había innumerables cofres los cuales estaban repletos de múltiples objetos de oro: vasos, copas, vasijas....
Todos empezaron a coger cuantos tesoros pudieran llevarse. Ron había llenado un enorme saco con todo tipo de objetos de oro. Harry se contentó con coger una antigua lámpara de oro árabe, la cual le había gustado mucho; sin duda alguna debía de tratarse de una lámpara que antiguamente debía de utilizarse para el aceite; la miró durante unos instantes y se la guardó en su alforja.
Cuando acabaron de recoger oro salieron de los pabellones y de la gran sala, adentrándose más y más en el palacio.
Cuando alcanzaron las habitaciones más interiores, vieron una gran puerta de madera de teca con incrustaciones de márfil y ébano, y cubierta de reluciente oro. Por encima de ella colgaba una cortina de seda, ricamente brodada con emblemas y dibujos. Esta puerta también estaba cerrada con un ingenioso mecanismo, y de nuevo fue Harry quien con su habilidad y astucia consiguió abrirla.
De la puerta de teca salía un pasillo de mármol, en el cual había tapices colgados que representaban pájaros y animales de oro rojo y de plata, cuyos ojos eran perlas y rubíes. Al final del pasillo llegaron auna sala de mármol, cuyas paredes estaban incrustadas de piedras preciosas. El suelo, pulido, parecía tan resbaladizo, que Hermione sugiró a Tobías que sus hombres lo cubrieran con mantas antes de que pasasen todos. En el centro de la sala vieron un pabellón terminado en una cúpula; era de piedra, pero estaba cubierto por oro rojo. Coronaba el pabellón una pequeña cúpula de alabastro decorada con minúsculas ventanas de paneles, cuyas barras estaban hechas de esmeraldas. Bajo la cúpula vieron un palio de brocado que pendía de columnas de oro rojo, cuyas patas eran de jaspe verde. Bajo cada ave había una red tejida con perlas, y las redes se unían en el centro para formar un destelleante velo bajo el cual había un diván con incrustaciones de perlas, rubíes y otras piedras preciosas.
La sala desprendía una fuerte carga mágica. Sin duda alguna, debía estar llena de múltiples hechizos.
En el diván se reclinaba una bella mujer, hermosa como el sol, cuya belleza superaba cualquiera que todos hubieran visto jamás. Vestía ropas cuajadas de perlas. En la cabeza sostenía una corona de oro rojo sobre una cinta hecha de las piedras más exquisitas. Su frente brillaba con dos randes joyas, que destelleaban como dos soles, y un collar de rubíes y grandes perlas le ceñía al cuello. Sobre el pecho llevaba una joya de amuleto, lleno de almizcle y ámbar. En las manos sujetaba firmemente una varita mágica. Parecía mirar fijamente dos exóticas joyas que tenía a su lado, como si su belleza la embrujara.
A Harry le sorprendió su delicada tez, lo sonrosado de sus mejillas y la negrura de su pelo, y, pensando como todos los demás que la contemplaban, que estaba viva, dijo:
-- ¡ La paz sea contigo, bella dama !
La mujer no prestó la menor atención y Ron le dijo a Harry:
-- Harry, está muerta y no queda vida alguna en ella. Lo que ves es un cadáver hábilmente embalsamado. La luz que brilla en sus ojos se debe al mercurio, astutamente colocado en las cuencas de los ojos.
-- Loado sea Dios, que conquista a sus criaturas con la muerte, exclamó Harry
Se acercó después a los escalones que llevaban al diván sobre el que yacía la figura, mas se detuvo al ver las estatuas de dos esclavos de oro armados de espadas como dispuestos a atacar a cualquier intruso. Entre ambos sostenían una tablilla de oro con la siguiente inscripción:
" Loado sea Dios, el Creador, Señor de los señores, Causa de las causas y Sempiterno. ¡ Oh, hijo de Adán ! ¡ Cuán ignorante y olvidadizo eres ! ¿ Acaso no sabes que la muerte te aguarda, dispuesta a llevarse tu alma ? Prepárate, pues, para abandonar este Mundo. ¿ Dónde está Adán, el padre de la humanidad ? ¿ Dónde están Nuh y sus descendientes ? ¿ Dónde están los césares y los chosroes ? ¿ Dónde los amalecitas y los gigantes de tiempos antiguos ? Todos han perecido, segados por Dios, el Segador ".
--- No me gustaría haber acabado asi, dijo Ron
-- No me interrumpas querido, pidió Hermione
-- Perdona, sigue leyendo
--- " Sabed, aquellos que leáis estas palabras, que soy Tadmurah, hija de los más grandes reyes mágicos de los amalecitas. Goberné con Justicia sobre más tierras que ningún rey haya poseído jamás. Largo tiempo deisfruté de la felicidad y el bienestar, hasta que la muerte y el desastre llamaron a mi puerta.
Nuestra ciudad padeció la más espantosa sequía durante siete años; no cayó la lluvia y no crecieron los cultivos. Nos hubimos de comer todas nuestras provisiones y, finalmente, hubimos de matar a todo nuestro ganado hasta que no nos quedó ya nada. Mandé entonces a mi gente que cogieran todo el oro y la plata que había en mi tesoro y fueran en busca de comida. Regresaron al cabo de mucho tiempo con las manos vacías, informándonos de que no habían podido cambiar nuestro oro por comida. Entonces intentamos conjurar alimentos utilizando la magia, pero inexplicablemente nuestros poderes mágicos también parecían habernos abandonado. Expusimos todas nuestras riquezas y nos dispusimos a esperar la muerte, que pronto le vino a mi pueblo, de forma que todos murieron. Yo pude refugiarme en la vetusta Iram, cuyo rey, Shaddad, me ofreció refugio. Me construyeron una sala en la cual estáis ahora y la llenaron de encantamientos en espera de que pudiera descansar en paz. Pero la desgracia pronto alcanzó también a Shaddad y a todo su reino y la muerte alcanzó a casi todos, los que sobrevivieron huyeron. Por fortuna, mi altar fue terminado terminado poco antes de la tragedia " .
A Harry le embargó la tristeza cuando Hermione acabó de relatar esta parte de la historia, pero, cegado casi por las lágrimas le pidió a Hermione que continuase leyendo:
--- " Verdaderamente, el temor de Dios es la mayor de las virtudes, y la muerte es la única verdad de esta vida. ¡ Oh, hijo de Adán ! ¿ Qué ha endurecido tu corazón contra tu Señor y te ha tentado para alejarte de Él ? ¿ Dónde están los reyes de la China y sus portentosas hazañas ? ¿ Dónde está Ab bin Shaddad y sus altos pilares ? ¿ Dónde está el iracundo Nimrod ? ¿ Dónde está el faraón, tan cruel y pecador ? La muerte se ha llevado a todos y el Todopoderoso no ha librado de ella a ninguno. Sabed, aquellos que llegáis a éste Palacio, que a ésta a quien contempláis no le engañaron ni el Mundo ni sus efímeros placeres y, por ende, temió a su Señor y estuvo en paz con Él. Quienquiera que venga a nuestra ciudad y entre en ella por voluntad de Dios, puede tomar cuantos tesoros desee; la única advertencia es que no debe tocar ni despojarme de mis ropas, pues son los últimos vestigios de pudor terrenal y las últimas posesiones mundanas que me quedan. Que tema a Dios y se abstenga de robarme, no sea que acarree sobre sí mismo la destrucción. ¡ La paz sea con vosotros y que Dios os proteja !
Harry permaneció un largo rato con los ojos anegados de lágrimas. A continuación se volvió hacia Tobías y ordenó continuar la marcha.
Pero Talib, uno de los agentes del AMI protestó:
--- ¿ Es que acaso vamos a dejar las joyas de la reina y sus ricos vestidos ? Le quedarían muy bonitos a mi novia
-- ¿ Es que acaso no escuchaste la advertencia de la reina ? le recriminó Hermione. Ha puesto en nosotros su confianza y no vamos a traicionarla
-- Pero está ... está muerta y todo esto no significa nada ya para ella respondió Talib. Cubrámosla con telas y quitémosle las ropas.
-- ¡ Talib ! no lo hagas, gritó Tobías a su agente
Antes que nadie pudiera disuadirle, Talib había subido los peldaños que llevaban hasta las dos estatuas de los esclavos. Una vez que estuvo entre ambos, de pronto se movieron e, inclinándose hacia adelante, le segaron la cabeza con un poderoso movimiento de sus espadas.
-- ¡ Con tu avaricia has provocado tu horrible muerte ! exclamó Harry, espantado ante lo ocurrido. Había suficiente para todos nosotros sin necesidad de coger lo que no nos pertenecía.
-- ¡ Es horrible, dijo Tobías ! Que le diré ahora a su novia
Ron reparó de repente en una pequeña mesa que había en un rincón de la sala. La mesa tenía un pequeño arco de piedra sobre su superficie, del cual colgaba una pequeña campana dorada. Debajo de la campana había un pequeño martillo de plata.
--- ¡ Qué extraño ! dijo Harry
--- Es mejor que sigamos, dijo Tobías
Una vez que abandonaron la sala, dieron a un gran corredor al fondo del cual se divisaba una gran puerta negra
Capítulo 22. El guardián del libro
Una vez que llegaron junto a la puerta negra, vieron que ésta tenía un extraño grabado sobre su superficie. Al parecer, era un texto antiguo.
-- ¿ Qué pone Hermione ? le preguntó Harry a su amiga
--- ¡ Oh, hijo de Adán ! Te encuentras ante la cámara negra. Piensa bien en lo que deseas antes de cruzar el umbral de esta puerta pues tan sólo los puros de corazón podrán entrar en la sala. ¡ Malditos sean los que únicamente ambicionan riquezas y tienen su alma corrompida ! Nada se puede hacer por ellos ya. Golpea la puerta con tu varita, extranjero, si pretendes pasar y si eres digno de ello se te abrirá la puerta, si no lo eres, espera tu castigo.
Todos se miraron fijamente unos a otros durante unos instantes. Hermione fue la primera que se decidió a golpear la puerta negra con su varita mágica.
Se escuchó un fuerte chirrido y, poco después, la puerta empezó a girar sobre sus goznes permitiendo el paso a Hermione. Una vez que hubo entrado se cerró de nuevo.
--- ¿ Quién será el siguiente ? preguntó Harry
Varios agentes del AMI se ofrecieron voluntarios. La puerta se fue abriendo sin problemas para cada uno de ellos. Media hora más tarde todavía permanecían fuera Ron, Harry, Tobías Smith, y dos agentes del AMI.
Otro de los agentes del AMI había entrado. Tan sólo quedaba un agente, Harry, Tobías y Ron.
--- Es mi turno dijo Harry, si no os importa
--- Puedes pasar, dijo Abdullah, el agente del AMI
Harry se disponía a tocar la puerta con su varita mágica cuando, de repente, escuchó una voz a sus espaldas
-- ¡ Quietos !
Harry se dio la vuelta y vio a Abdullah Tou, uno de los agentes del AMI sosteniendo por el cuello a Ron y amenazándoles con su varita
-- ¿ Qué significa esto Abdullah ? preguntó Tobías, indignado
-- Pues esto es que ya estoy cansado de seguir fingiendo Tobías. Quiero que entréis ahí, consigáis el libro de hechizos de Merlín y luego me lo entreguéis
-- Pero... no entiendo, dijo Tobías
-- No tienes quye entender nada Tobías. Hace ya mucho tiempo que trabajo en secreto para El Pacto. Ellos me prometieron que cuidarían de mi familia
Harry levantó su varita y auntó con ella a Abdullah
-- Déjame a mí Harry, dijo Tobías
-- ¿ Tu familia, Abdullah ? Yo, que siempre te he apoyado, te he tratado como a un hermano, y ahora me lo pagas así, debería de darte vergüenza tan sólo el decir eso
Abdullah bajó la cara, ligeramente avergonzado, pero no liberó a Ron, ni soltó la varita mágica. No lo repetiré otra vez Tobías
-- Está bien, concedió Tobías
-- ¡ Soltad las varitas ! exigió Abdullah
-- Primero suelta a mi amigo, dijo Harry a su vez, quien seguía apuntando con su varita a Abdullah
--- Suelta la varita y le soltaré a él
--- ¡ Maldita sea! gritó Harry. No la soltaré hasta que le dejes libre
--- Harry, estoy bien, no te preocupes por mí, balbuceó Ron
-- Está bien, dijo Harry. La soltaré
Harry y Tobías dejaron sus varitas en el suelo y se alejaron un poco de la puerta para que Abdullah no se sintiera amenazado
Abdullah soltó entonces a Ron, éste jadeante de la presión que Abdullah había ejercido sobre su cuello, tomó aire y se unió a Harry y Tobías
Abdullah se apoyó ligeramente sobre la puerta. Les miraba fijamente
---Ahora, seguid entrando dentro, dijo, con una nota de odio en la voz
Abdullah, piensa si realmente quieres seguir con esto, dijo Tobías, esperando que Abdullah recapacitase
-- ¡ Estoy completamente seguro! , gracias por preocuparte, gritó Abdullah. Y ahora, si no os importa entrad en la sala
-- Como quieras, dijo Tobías
-- Voy yo, dijo Harry
Harry se dispuso a acercarse a la puerta pero un fuerte chirrido que procedía de la puerta le hizo volverse atrás.Abdullah se había apoyado contra la puerta y, sin querer, había activado un mecanismo que hizo desprenderse la parte del pasadizo que había entre él y Harry, Ron y Tobías.
Abdullah se pegó aún más a la pared, en su intento de no caerse al vacío que se había abierto
En ése momento Harry, Ron y Tobías, escucharon un chillido muy agudo. Miraron hacia la puerta y lo que vieron les dejó perplejos
Unas afiladas y finas barras de acero habían salido de la pared detrás de donde estaba Abdullah y lo habían atravesado. Se estaba desangrando rápidamente sin que Harry, Ron y Tobías pudiesen hacer nada por él.
Los tres se desaparecieron para aparecerse unos segundos después junto a la puerta.
-- Dile.. dile a.. mi mujer que.. la quiero.. y.. perdóname Tobías.. dijo Abdullah, exhalando su último suspiro
-- Pobre hombre. Los del Pacto consiguen corromper a los mejores hombres. Abdullah era amigo mío, y un buen mago. Es una pena, dijo Tobías, mirando por un instante el cuerpo desangrado de Abdullah
-- Ya no podemos hacer nada por él, Tobías. Te prometo que se hará Justicia, aunque sea la última cosa que haga en la vida.
Tobías, iracundo, pegó un fuerte púñetazo a la pared
Acto seguido procedieron a entrar uno a uno en la Sala de la puerta negra.
Una vez dentro, se encontraron ante un largo pasillo al fondo del cual había una especie de altar. Sobre el altar se encontraba lo que parecía una especie de estatua.
-- ¡ Qué raro ! dijo Ron. ¿ Dónde están Hermione y los agentes del AMI ?
-- No lo sé, dijo Harry, pero es mejor que permanezcamos juntos
Apenas hubo acabado de decir esto, cuando unos brazos metálicos salieron de la pared, atraparon a Tobías y se contrajeron rápidamente, la pared se abrió dejando entrever una pequeña oquedad en la misma en la cual se introdujeron y la abertura se cerró, encerrando dentro a Tobías
--- ¡ No ! gritó Harry
-- Debemos de seguir adelante Harry, dijo Ron. Cuando averigüemos de qué va todo esto, le liberaremos
Avanzaron hasta el fondo del pasillo y llegaron ante el altar. Una vez allí, la estatua que estaba sobre el altar, pareció cobrar vida y saltó al suelo.
-- Pero ¿ Que diablos.. ? gritó Ron
La falsa estatua, tenía la forma de una gárgola, de esas que hay en los tejados de algunos edificios muggles, era como una especie de león alado.
--- Saludos, le oyeron decir
-- ¡ Es un autómata Harry ! exclamó Ron, intimidado por la figura del león
-- ¿ Quién eres tú ? ¿ Qué has hecho con nuestros amigos ? preguntó Harry
Por toda respuesta, el león levantó la mano derecha. De repente, un trozo del techo se desprendió y cayó sobre Ron, quien quedó inconsciente
-- ¡ Ron ! gritó Harry examinando a su amigo
-- No temas, sólo está inconsciente. Estará así durante un buen rato.
-- ¿ Qué quieres de mi?
--- El león se rió estentóreamente durante unos segundos, lo que no le hizo ninguna gracia a Harry. Luego se dirigió a él. Preguntas, preguntas, siempre se trata de lo mismo. Bueno, creo que lo más correcto sería que me presentase:
-- Soy Sultzen Maron, autómata encargado de proteger el libro de hechizos del Gran Merlín, el mago más grande y sabio de todos los tiempos. Mi creador, el Gran Rambaldi me dejó a su cuidado, pero me advirtió de que sólo una persona sería digna de poder utilizarlo, únicamente habría un mago digno de ello. Para ello me dió unas ciertas características que tendría que tener: Ésa persona, sería, lo primero un mago, pues únicamente un mago podría haber accedido a este lugar. Tendría que ser un mago noble, generoso con sus semejantes, no ser vanidoso, querer verdaderamente el libro para utilizarlo sin malos propósitos y ser puro y limpio de corazón.
El que cumpliera esas características sería El Elegido para poder disponer del libro.
La pregunta és, ¿ Quieres verdaderamente el libro ? ¿ Tus propósitos son honrados ?
-- Sí, lo necesito para acabar con El Pacto
Sultzen dio dos vueltas alrededor de Harry, examinándolo, luego se puso nuevamente enfrente de él y le habló nuevamente
Harry sintió como si alguien intentase penetrar en su mente, cayó en la cuenta de que era el autómata, empleando Legeremancia, Harry no se resistió, después de todo, no ocultaba nada.
--- Así que tu nombre es Harry Potter, dijo el autómata. Sin duda alguna, veo que tus intenciones son buenas, eso es positivo, pues de no serlo, no te permitiría llevarte el Libro. Ahora lo que verdaderamente importa, ¿ Eres tú El Elegido ?
--- Eso dímelo tú, dijo Harry.
Sultzen se limitó a reírse estentóreamente. Luego se alejó un poco de Harry y, entrelazando los brazos entre sí, se inclinó ligeramente hacia delante, haciéndole una reverencia a Harry. Entonces desapareció; la sala se llenó de cientos de espejos que cubrían todas las paredes viendo Harry múltiples imágenes suyas, lo cual le desconcertó un poco y acrecentó aún más si cabe el nerviosismo que sentía en esos momentos.
-- ¡ Sultzen ! gritó Harry en vano, tratando de llamarle.
--- Busca tu camino Harry, escuchó Harry dentro de su cabeza. Era Sultzen dirigiéndose a él.
-- ¿ Pero.. qué ? ¿ Cómo es posible …?
--- No trates de intentar comprender lo que no está escrito, simplemente encuentra tu propio destino
--- No sé cual es mi destino, dijo Harry
--- Sigue a tu corazón, a tu mente Harry, deja que tu alma te muestre el camino
Sultzen se calló entonces. Harry estaba sólo.
---Trata de calmarte Harry, se dijo a sí mismo. Ahora, lo primero es tratar de salir de aquí
Harry avanzó lentamente por los pasillos llenos de imágenes suyas debido a los innumerables espejos que decoraban la sala. Empezó a pensar en todos los que habían muerto por culpa de magos como los que pertenecían al Pacto. Le vinieron a la mente imágenes de la guerra contra Voldemort, la muerte de Percy, Dobby, Dumbledore, Sirius y de tantos otros que murieron durante su reinado de terror, pero sobre todo pensó en sus padres
De repente, creyó ver a alguien del Pacto ocultándose en un pasillo cercano, Harry se agachó, procurando que el miembro del Pacto no le viera
--- Estás acabado, oyó gritar Harry al mago del Pacto. ¡ Ríndete !
--- ¡ Nunca ! Debo hacer esto por mis amigos, me necesitan. ¡ Debo de acabar con todo vuestro grupo para que no hagáis más daño !
--- ¿ Tus amigos ? ¿ En serio crees que podrán ayudarte ahora ? ¿ Dónde están que no les veo ? ¿ En serio crees que acudirán ahora en tu ayuda ? Te han abandonado, dejándote solo, como a un perro.
--- ¡ Eso es mentira ! ¡ Ellos confían en mí ! gritó Harry indignado.
--- ¿ Eso crees ? Deberías ver esto
Harry vio que unas imágenes se materializaban ante él, surgidas de la nada. Las imágenes al principio no tenían forma. Poco a poco empezaron a distinguirse formas. Harry vio a Hermione, a Ron, a Tobías Smith y a los agentes del AMI. Estaban enfrente de la puerta negra. La escena era la de hace unas horas antes. Harry empezó a escuchar voces, que parecían proceder de las imágenes:
--- Esto es una locura. ¡ Nunca conseguiremos encontrar el libro ! Moriremos aquí dentro. No es que no confíe en Harry, pero creo que se ha obsesionado demasiado con esto.
Quien dijo esto era Ron. Harry no recordaba haberle oido a su amigo decir eso antes, cuando estaban enfrente de la puerta. Comprendió que eran los pensamientos de Ron. Harry también escuchó lo que pensaban las demás imágenes:
--- Creo que nos hemos equivocado al venir aquí, Harry está convencido de poder resolver esto si encontramos el libro, pero yo ya no lo veo tan claro; y parece como abstraído, es como si esto se le hubiese ido de las manos. Apenas come y duerme poco. Espero que no nos pase nada. Temo por Ron y por todos nosotros, decía la figura que representaba a Hermione.
Harry escuchó a la figura que representaba a Tobías:
-- Creo que hemos perdido ya demasiados hombres aquí abajo. No es que no confíe en lo que estamos haciendo, pero ya no tengo la misma convicción que antes de entrar aquí. Espero que Harry sepa lo que está haciendo; últimamente le veo un poco dubitativo, no sé si le habrá afectado demasiado todo esto.
Harry se vino abajo después de saber lo que opinaban de la misión sus amigos.
--- No puede ser, se dijo. ¡ Seguro que es un truco ! le gritó al mago del Pacto
--- Sabes que no es así Harry. Ríndete. Tus amigos no confían en ti, has fracasado.
--- ¡ Nunca, me oyes ! ¡ Nunca ! aunque ellos no lo entiendan, esto lo hago por ellos
--- ¡ Avada kedavra ! oyó gritar Harry al mago del Pacto
Harry se pegó aún más a la pared. El rayo verde pasó muy cerca suyo y se estrelló contra varios de los espejos que estaban por todo el pasillo, con lo que muchos de ellos se rompieron en pedazos. Harry salió un poco al pasillo, logrando tener ángulo para apuntar al mago del Pacto
--- ¡ Expelliarmus ! gritó Harry
La varita del mago salió volando violentamente varios metros. Harry corrió al sitio en donde había caído y la cogio
--- Ahora no tienes varita, dijo Harry riéndose, mientras miraba al mago. ¡ Incárcero !
Unas gruesas cuerdas amarraron al mago del Pacto. Harry se acercó al mago
--- ¿ Cuándo pensais atacar la escuela ? le gritó Harry furioso al mago
El mago se limitó a reirse. Harry le agarró del cuello. Incomprensiblemente el mago rió más fuerte aún
--- ¿ Qué te hace tanta gracia ?
--- Me hace gracia que le grites a un perchero, escuchó Harry detrás suyo
Harry se dio la vuelta. Detrás suyo se encontraba Sultzen, sonriendo. Desconcertado, se volvio nuevamente hacia donde se encontraba el mago del Pacto y, para su asombro, vio que con sus manos estaba agarrando fuertemente un pequeño perchero de madera.
--- Pero ¿ qué significa esto ? preguntó Harry
Significa que has pasado la prueba. Todo esto no era más que una fantasía que he recreado yo para ti para probarte. Tu gran arrojo y tu lealtad a tus amigos te hacen una gran persona. Esto demuestra que eres digno de heredar el Libro de Hechizos de Merlín, por lo tanto, eres el Elegido. Puedes coger el libro.
Sultzen cruzó nuevamente las manos y se inclinó nuevamente haciéndole a Harry una reverencia. Poco después, los espejos de los pasillos habían desaparecido. Ante Harry estaban Tobías, los agentes del AMI, Tobías Smith, Hermione, y Ron quien parecía recuperado. Todos le miraban sonriendo.
A su lado estaba el altar sobre el que antes estaba de pie Sultzen. Sobre él reposaban en ése momento varios libros. Harry supuso que uno de ellos debía ser el Libro de Hechizos de Merlín.
--- Puedes coger el libro, le dijo Sultzen
--- Pero ¿ Cuál de ellos es ?
-- Eso debes de averiguarlo tú mismo. Sigue lo que tu mente te dicte.
Harry vio que sobre el altar reposaban 3 libros.
El primero de ellos estaba encuadernado con tapas de oro, las hojas estaban hechas de un pergamino bastante antiguo. Tenía un índice perfectamente ordenado de Hechizos, Encantamientos, Maldiciones, Trucos....
En las páginas de Hechizos había comentarios a cada hechizo, explicaciones acerca de cómo realizar correctamente el hechizo, e incluso se resolvían dudas y se comentaban los principales fallos a la hora de realizar los hechizos. La caligrafía era muy pulcra ordenada. Al final del libro había una gran M dibujada, a modo de firma. Harry quedó muy impresionado por el libro.
El segundo libro también estaba encuadernado con tapas de oro. La Hojas estaban hechas de papiro antiguo. No había ningún índice mediante el cual pudieras clasificar los hechizos. El libro empezaba con la letra A y todo tipo de hechizos o encantamientos que empezaban con esa letra, luego seguían los de la B, luego los de la C y así sucesivamente todas las letras del alfabeto. Harry vio que muchas hojas tenían ilustraciones, las cuales estaban en movimiento. Unas mostraban distintos lugares mágicos, otras mostraban a gente en el momento de realizar algún tipo de hechizo, las palabras del hechizo aparecían impresas sobre las hojas en el momento preciso en que el mago o la bruja de las fotografías iba a pronunciar el hechizo y podías ver perfectamente la forma de colocar la varita. Las fotos que allí había eran asombrosas. Harry pensó que muchas de las descripciones de los hechizos sobraban, con la fotografía en sí bastaba.
El tercer libro tenía las hojas ligeramente enmohecidas. Las tapas eran de resina, la cual se había ensuciado y endurecido por el paso del tiempo, el libro tenía un índice bastante breve en la primera página. La mayoría de las páginas estaban descoloridas, sin embargo los distintos hechizos se podían leer perfectamente. Parecía un libro bastante austero. Al final del libro había una M escrita mediante runas antiguas.
Harry estuvo mirando detenidamente cada uno de los libros durante varios minutos. Sin duda alguna, el gran Merlín tenía un libro digno de él, un libro majestuoso, pensó Harry.
-- ¿ Y bien ? le preguntó Sultzen una hora más tarde
Harry cogió el segundo libro entre sus manos, estaba bastante convencido de que debía de ser ése libro. Un libro en el que apenas existiese la necesidad de explicar los hechizos sería lo que Merlín crearía, un libro claro, grande, majestuoso y... no, no puede ser éste, se dijo a sí mismo. Merlín no tendría un libro que incitase a pensar en grandeza, no creo que sea éste libro.
Harry dejó sobre el altar el libro y miró los otros dos. Ahora estaba seguro de que el libro de Merlín debía ser el tercero, el que era más austero. Harry se acercó nerviosamente al libro y, emocionado, lo cogió con sumo cuidado entre sus dedos.
-- ¿ Estás seguro de que es ése lbro ? le preguntó Sultzen. ¿ Crees que el gran Merlín tendría un libro tan vulgar ?
-- Lo estoy, dijo Harry.
-- Pues entonces, no se hable más, dijo Sultzen. A un batir de palmas suyo, los libros que aún estaban sobre el altar desaparecieron.
Harry abrió el libro por la primera página. Ante él, se vislumbraba el corto y sencillo índice que había visto antes. Iba a pasar a la sguiente página del libro cuando, ante sus ojos se produjo una transformación asombrosa. La página del índice empezó a brillar con una luz tan intensa que cegó a todos durante unos segundos; cuando la luz despaareció, Harry pudo ver que el libro que tenía en sus manos había cambiado totalmente. Era como si la grandeza del libro hubiera estado oculta hasta el momento en el que eligió el libro. Las tapas del libro se habían vuelto doradas, el moho había desaparecido totalmente, la presentación del libro era extensa, el índice era ahora enorme, la caligrafía era pulcra y ordenada.
--- Felicidades, dijo Sultzen, ése es el libro de Merlín. Has su perado la última de las pruebas, la de salir al paso de falsas apariencias. Has sido humilde y prudente y por ello has sido recompensado con el libro de Hechizos de Merlín, el mago más grande de todos los tiempos.
-- Es hora de irnos, djo Harry a sus amigos, que corrieron a abrazarle jubilosos y llenos de ánimo
--- Podéis salir por esta puerta dijo Sultzen, tiene salida a la superficie.
Sultzen presionó un botón oculto en la pared. Una puerta de bronce se reveló ante ellos. Harry, Ron, HermioneTobías y los agentes del AMI cruzaron la puerta y unos minutos después se encontraban sobre las calientes arenas del desierto.
--- Muchas gracias por vuestra ayuda Tobías
-- No hay de qué Harry. Ha sido un placer. Ahora debéis de regresar a la escuela, creo que tenéis una Conferencia esperándoos.
Harry, Ron y Hermione, se rieron
--- ¡ A Hogwarts ! dijeron los tres agarrándose de la mano. Y pocos segundos después, habían desaparecido
Cinco minutos después se aparecieron enfrente de la puerta de entrada al Castillo, en donde vieron a Hagrid, quien en esos momentos regaba el césped.
--- ¡ Qué fantástica sorpresa ! le oyeron gritar emocionado en cuanto les vio. ¿ Estáis bien ?
-- Sí, afortunadamente no nos ha pasado nada. Tenemos el libro, dijo Harry enseñándoselo a Hagrid
--- ¡ Oh ! Esto es... fabuloso. El libro del gran Merlín y le tengo en mis manos...
Harry estuvo mirando el libro durante unos minutos y luego se lo entregó a Harry
--- Deberíamos entrar, Harry, dijo Hermione. Si no te importa abrirnos, Harry
-- ¡ Oh ! Claro, ahora mismo os abro la puerta
-- Nos vemos luego en la comida, le dijo Ron a Hagrid, despidiéndose de él
Los tres entraron a los terrenos en donde vieron algo que les pareció un poco extraño. Por una parte, un grupo enorme de alumnas del Colegio estaban desfilando en fila india al estilo de una marcha militar destrás de un mago rubio, por otra parte los profesores de la escuela seguían, de igual modo a una joven bruja que les conducía. Finalmente, a lo lejos, se podía ver a un grupo muy numeroso de alumnos que seguían a un mago enorme con barba
-- Es extráño, adivirtió Hermione
Según se fueron acercando al grupo de profesores, que era el más cercano, los profesores rompieron la fila y se fueron al interior del Castillo. Solamente quedaron en los jardines la directora y la maga que conducía el grupo
--- Hola Harry, lo saludó la directora. Te quiero presentar a una de las magas que dan la Conferencia y que últimamante ha estado ejerciendo como profesora suplente: Jasmine
-- Encantado, dijo Harry estrechando las manos con ella
Jasmine miró a Harry a la cara durante unos segundos, como si le estuviese examinando
--- Es un placer contar con su inestimable presencia en nuestra Conferencia, señor Potter, dijo Jasmine
-- No, el placer es mío, he oído que son unos verdaderos expertos en todo aquello relacionado con Magia antigua
-- Bueno, no es para tanto. Por cierto, ¿ Cómo se llaman sus amigos ?
-- Son los Weasley, ella es Hermione y actualmente trabaja de sanadora en San Mundo y él es Ron, auror del Ministerio de Magia.
-- Es un placer conocer a los amigos del señor Potter, dijo Jasmine sonriendo
-- Es encantadora ¿ No crees Hermione ?
Hermione le dio un codazo a Ron en el costado izquierdo
-- ¡ Ay ! ¿ Hermione pero qué he dicho ahora ?
-- Si vuelves a decir algo te ganas otra
-- Harry, debería presentarte a los demás Conferenciantes, el señor Omar y el señor Yafar, si puedes venir conmigo
-- Si no te importa, te robaré unos minutos a tus amigos Harry dijo Jasmine
-- ¿ Estaréis bien sin mi ? preguntó Harry
-- No te preocupes, dijo Ron
Hermione levantó su codo de forma amenazadora, lo que Hizo que Ron hiciese un gesto con sus manos sobre la boca como diciendo que no iba a hablar más. Ella bajó el codo
Harry acompañó a la directora hasta que llegaron al lugar en donde se encontraban las tumbas que se habían levantado como homenaje a los caídos durante la segunda gran guerra. Allí se encontraban Yafar y Omar, sentados cada uno sobre una tumba.
--- Mc Gonagall le presentó Harry a los magos de la Conferencia. Se cayeron muy bien casi desde el principio. A Harry le gustaban las múltiples aventuras que le contaba Yafar y escuchaba ensimismado las múltiples conquistas amorosas de Omar.
Por la tarde, se dirigieron todos a la Sala de los Menesteres, la cual había sido dispuesta como Sala de Conferencias.
Harry y sus amigos estaban paseando en esos momentos por los jardines de Hogwarts. Lily se había vuelto a unir como en los días anteriores al grupo de seguidoras de Omar, el mago de la Conferencia, parecía como ida cuando Alberto, Harry, Saúl, Ramón y Luis Ángel se despidieron de ella. Estaban cerca de la cabaña de Hagrid, quien se encontraba en ese momento dando de comer a Fang. Al llegar a su altura Hagrid los vio.
--- ¡ Hola chicos ! los saludó él
--- Hola Hagrid. ¿ Cómo es que no estás tú también con Jasmine ? todos los profesores están encantados con ella.
--- Es que tiene su punto de vista sobre los dragones no me gusta nada, dijo él sonriendo. Todos los profesores se pasan casi 3 horas al día hablando con ella. Yo no la aguanto, es pesadísima.
--- Sí, últimamente estamos todos muy pendientes de los de la Conferencia. Nosotros mismos, por ejemplo, estamos encantadísimos con Yafar, nos cuenta siempre unas Historias fabulosas de luchas contra Orcos, gigantes, esfinges y todo tipo de criaturas monstruosas que son alucinantes.
--- No lo dudo muchachos, cada uno aporta algo a la escuela y hay un gran revuelo por su presencia aquí. Lily está enamoradísima de Omar como ya os habréis dado cuenta
--- Y no es sólo ella, dijo Saúl, casi todas las chicas de la escuela lo están, parecen zombies
--- La verdad es que no sé qué es lo que ven en él, dijo Ramón quejumbroso. No es más que un joven mago enclenque
--- Y además es rubio, apuntilló Alberto
--- ¡ Ah ! ¡ Es horrible ! corroboró a su vez Harry
-- Es más, chicos, yo creo que su número de admiradoras crece día a día, dijo Hagrid
--- Las tiene como embrujadas
--- ¿ Qué tal os lo estáis pasando chicos ? oyeron preguntar a su lado. Era Yafar
---- Muy bien
--- ¿ Por qué no os venis conmigo un poco ? Si no le importa a Hagrid
--- No pasa nada. Podéis iros, le dijo Hagrid a Harry.
--- ¿ Seguro ? preguntó Saúl Torres
--- Estaré bien chicos. No os preocupéis por mi.
Yafar, a su vez, se iba riendo para sus adentros
--- Nuestro plan va viento en popa, se dijo a sí mismo
En otra parte del Castillo, concretamente en las mazmorras Omar estaba embrujando a cuatro muchachas más para que se uniesen a su grupo de seguidoras. Primero las hipnotizaba y conseguía con esto que le siguiesen a un lugar apartado y luego las lanzaban la maldición imperius, con lo que caían completamente bajo su poder. Todas las mañanas le tocaba a cuatro chicas y por las tardes a otras cuatro. Había que ser discretos; pronto, todas las alumnas de la escuela estarían bajo su poder y la Hora de la venganza habría llegado.
Lily había sido atrapada de esta forma la tarde anterior, durante su paseo por los jardines de la escuela. Ahora no era más que otra marioneta a las órdenes de su amo, Omar, al que llamaba señor, al igual que las demás alumnas que estaban bajo el influjo de la maldición imperius.
Y mientras Jasmine hacía esto con las alumnas, Jasmine hacía lo propio con los profesores y profesoras de la escuela. Ya tenía bajo su control a más de la mitad del profesorado.
--- Pronto la escuela será nuestra, se dijo Jasmine sonriendo
En otra parte del Castillo, la directora había sido puntualmente informada por Sir Nicholas de la relación existente entre el libro y Rambaldi. Debía de avisar a Harry de esto, pero no quería abandonar la Escuela en un momento tan crucial, a excasos días de celebrarse una de las más importantes conferencias realizadas en toda la Historia de Hogwarts. Por lo tanto, sólo podía esperar a la vuelta de Harry a la escuela. Mc Gonagall cogió un pergamino antiguo, firmó en el mismo y escribió la siguiente nota en el mismo:
Estimado señor Potter
Seguramente si está leyendo esta nota, será ya muy tarde para la escuela y para todos nosotros. Sospecho que existe una gran Conjura en la escuela que pretende apoderarse de la misma. No se fíe de nadie, ni siquiera de mí misma. Debe de regresar atrás en el tiempo al momento en que empezó todo, cuando su padre y sus amigos escondieron el libro. En su despacho le he dejado un manuscrito con instrucciones precisas sobre lo que debe de hacer y un colgante que perteneció a Dumbledore, el Dumbledore del retrato dice que se lo enseñe a su yo del pasado para que él confíe en usted.
Bajo ningún motivo debe de revelar a nadie su identidad en el pasado, podría cambiar cosas en el futuro que harían peligrar incluso su propia existencia o quizás algo peor. Sé que esta tarea será dura para usted después de todo lo que ha sufrido. Le pido que tenga fuerzas para llevarla a cabo con éxito y le deseo que tenga éxito. Confío en usted señor Potter.
Un saludo: La directora Mc Gonagall
P.D. Pregúntele a Sir Nicholas por Rambaldi
La directora dobló cuidadosamente el pergamino y lo llevó al despacho de Harry en donde lo metió en un cajón del escritorio y lo cerró mágicamente con un hechizo sencillo.
--- Espero que esto nos sirva para salvarnos de El Pacto se dijo la directora a sí misma suspirando.
Una vez que hubo cerrado el cajón del escritorio, oyó una voz a su espalda:
--- ¡ Hola directora ! La estaba buscando
--- ¡ Hola Jasmine ! pues era ella la que había entrado en el despacho.
-- ¿ Se une a nuestra charla de la tarde ? Los profesores Longbottom y Flitwick están muy interesados en que les comente los últimos planes de convergencia europea a nivel mágico de que disponemos actualmente.
--¡ Ah ! Sí, eso suena interesante. Ahora mismo bajo.
Mc Gonagall revisó nuevamente el escritorio, comprobó que la carta seguía en su sitio y finalmente salió del despacho acompañada por Jasmine, quien se iba riendo para sus adentros.
--- Jejeje, después de esta noche, casi toda la escuela estará bajo nuestro poder. Nadie podrá pararnos
Harry, Ron y Hermione se encontraban junto con Bill, el hermano de Ron, en el interior del cuartel de la AMI.
--- Yo creo que deberíamos de volver a Hogwarts, dijo Ron. Es lo más seguro después de lo que ha pasado
--- ¿ Pero es que vas a dejar que la muerte de Snape haya sido en vano ? preguntó Harry enojado
-- No te pongas así, yo sólo me estaba refiriendo a que podríamos ir a pedir refuerzos
--- Los del Ministerio no creo que nos puedan ayudar Ron, no te ofendas, pero esto les queda un poco grande, dijo Hermione
-- ¡ Oye ! hay un grupo de aurores muy cualificado al frente del cual estoy yo al mando
-- Si no te lo discuto cariño, pero si le decimos al Ministro lo que sabemos se van a cerrar en banda
--- Lo mejor que podéis hacer ahora mismo es atacar a los de El Pacto en su propio territorio para acabar con ellos de una vez por todas opinó Hill
--- Estoy de acuerdo, sentenció Harry
--- No se hable más, dijo entonces Tobías Smith, el jefe del cuartel de la AMI. Enseguida prepararé a un grupo de agentes para que les acompañe en su misión. Sé de unos locales que suelen utilizar en sus reuniones clandestinas. Podríamos realizar un asalto por sorpresa.
--- Creo que es una buena idea, dijo Harry
Poco después, Harry, Ron, Hermione, Bill, Tobías y un grupo muy numeroso de agentes de la AMI salían del cuartel en plena noche rumbo a la sagrada ciudad de La Meca.
En esos momentos en una lejana taberna llamada La Gran Aurora, diez hombres estaban jugando al ajedrez mágico en unas mesas colocadas en el centro de la misma, pegados a la pared había tres que jugaban a los gobstones y otros ocho dormitaban en unas hamacas que había dispuestas en el suelo.
--- Oye Yusef, ¿ Cuánto crees tú que llegaré el momento ? ¿ Cuándo nos haremos con el control absoluto de la escuela ?
-- No lo sé Zoltan, pero creo que tan sólo es cuestión de días. Jasmine, Omar y Yafar están haciendo un buen trabajo allí.
--- No debes de olvidar que Harry y sus amigos andan por la zona.
-- Es verdad, ayer mismo tuve noticias de que el grupo de Mazmud y sus esfinges se había cruzado con ellos y, al parecer, lograron acabar con uno de ellos.
Una lechuza entró en esos momentos por la ventana de la taberna, se dirigió a Yusef, se posó suavemente en la mesa y estiró una pata hacia él. Llevaba una carta atada a la misma.
-- Bien, veamos lo que tenemos aquí, dijo Yusef cogiendo la carta de la lechuza. Sus ojos se volvieron blancos al instante.
-- ¿ Qué pasa Yusef ? preguntó Zoltan
-- ¡ Rápido ! Debemos de irnos de aquí enseguida.
Coged lo imprescindible y los documentos de la organización y larguémonos de aquí de inmediato.
-- ¿ Pero qué ocurre ?
-- Nuestro agente infiltrado en el AMI dice que Harry y sus amigos nos han localizado. Vienen hacia aquí con un grupo de agentes a detenernos a todos.
Zoltan y Yusef salieron de la taberna y se desaparecieron en cuestión de segundos una vez que hubieron cogido casi toda la documentación de importancia para El Pacto.
Otros muchos magos se desaparecieron casi al instante, otros gritaban y corrían de un sitio a otro cogiendo documentos.
Aún quedaban tres magos cogiendo unos papeles en el almacén cuando, de repente, la puerta de la taberna se abrió y Harry, Ron, Bill, Hermione y el nutrido grupo de agentes de la AMI entraron corriendo varitas en alto.
En cuanto uno de los de El Pacto los vio, cogió su varita y se desapareció al instante
-- ¡ Quietos ! gritó Harry a los otros dos
Uno de los del Pacto levantó su varita y miró a Ron fijamente
--- ¡ Expelliarmus ! gritó
--- ¡ Protego !
Harry agitó su varita furiosamente y el mago salió despedido violenbtamente contra la pared. El otro mago aprovechó el instante de confusión que se había creado para desaparecerse.
-- ¡ Maldición ! Se ha escapado, se quejó Harry enojado.
-- Y de éste no vamos a poder sacar mucho, está moribundo, dijo Ron señalando al mago que Harry había lanzado contra la pared. Tenía varias fracturas en la cabeza y sangraba abundantemente.
-- ¡ Dime ! ¿ Qué planes tiene El Pacto ? le gritó Harry al mago zarandeandole frenéticamente.
-- ¡ Harry ! le vas a ahogar, le reprendió Hermione
-- ¡ Es lo que se merece ! gritó Harry histérico
-- No... os diré nada, dijo el moribundo. Pero.. jajaj vuestra escuela.. jajaja vuestra escuela pronto será nuestra.
Con esas palabras, el mago ex´haló su último suspiro
--- ¿ Hogwarts ? ¿ Qué quería decir con eso ? preguntó Ron en voz alta
--- No lo sé Ron, pero sea lo que sea es preocupante, opinó Bill. Parece que El Pacto pretende hacerse con el control de la escuela.
--- Espero que no intenten nada durante La Conferencia, dijo Harry
--- Debemos de impedírselo, dijo Ron
-- Estoy de acuerdo, dijo Harry, pero de momento lo único que podemos hacer es seguir la pista del libro .
Harry, Ronb, Hermione, Bill y los agentes del AMI buscaron por toda la taberna buscando archivos del Pacto; lo único que encontraron fueron los documentos que no se habían podido llevar los magos que habían descubierto dentro del almacén.
Harry, Ron y Hermione se pusieron a examinar los documentos
--- ¿ Dicen algo ? preguntó Bill
-- Hay varias referencias a Iram, la ciudad perdida y una interrogación haciendo referencia al libro de hechizos de Merlín.
-- Está claro entonces, dijo Tobías Smith, el jefe de la patrulla de agentes del AMI. Los del Pacto piensan ir a la ciudad perdida en la arena y nosotros debemos llegar antes que ellos.
-- Vamos a Iram entonces, dijo Harry. Tobías, díle a tus hombres que partiremos mañana a mediodía
---- Así lo haré señor.
CAPÍTULO 21. Viaje a la ciudad perdida
La mañana siguiente todos se fueron a la ciudad.
--- Hoy hay mercado, dijo Harry. Propongo que puesto que partiremos después de comer, quedemos dentro de dos horas en la plaza del Ayuntamiento junto a la estatua que representa al antiguo general Saladino. Mientras tanto yo personalmente voy a ir de compras.
Así pues, quedaron en encontrarse luego en la plaza y el grupo se disolvió. Harry se metió por una callejuela junto con Hermione y Ron y los tres acabaron derca de unos puestos en los que se vendían amuletos mágicos.
--- Vendo colgantes de todo tipo, encantados, legendarios…. oyeron anunciar al vendedor
Harry entró en la tienda
--- Harry, te esperamos fuera, le dijeron Hermione y Ron, quienes en ese momento se estaban besando
Harry dio una vuelta por el interior de la tienda y le llamaron poderosamente la atención unos anillos muy llamativos que había expuestos en el escaparate
--- ¡ Ah ! Los anillos del Gran Salomón, oyó decir Harry detrás suyo.
--- ¿ Perdone ?
Detrás de Harry se encontraba una señora mayor, quien tenía un aspecto extraño
--- Sí, esos anillos, se dice que pertenecieron al mismísimo Salomón y hay quien asegura que están encantados.
Harry no creía mucho en esas viejas historias de los pueblos, pero los anillos le gustaban bastante y decidió comprar uno.
--- Quiero llevarme ése que tiene incrustadas unas esmeraldas verdes.
--- Buena elección señor, no se arrepentirá. Son cuatro galeones, tres sickles y dos knuts.
Harry pagó el dinero y salió de la tienda en donde Ron y Hermione le estaban esperando, dieron una vuelta por los alrededores de la ciudad y luego estuvieron comiendo en un restaurante muggle de la zona. Según se acercaba la hora acordada se dirigieron hacia la plaza. Al llegar allí, Tobías, Hill y dos agentes ya estana en al pìe de la estatua charlando entre sí.
-- Saludos señor Potter, espero que se lo hayan pasado bien usted y sus amigos.
--- Oh sí, por eso no se preocupe, tienen aquí unas ciudades muy bonitas.
--- Me alegro de que le gusten. Ahora volvamos a lo nuestro, según lleguen los demás agentes marcharemos de inmediato, dijo Tobías mirando su reloj.
Así pues, quince minutos después todo el grupo partía en busca de Iram, la ciudad perdida.
Todos los del grupo se dirigieron hacia un callejón callejón que se encontraba desierto en esos momentos y allí se desaparecieron todos.
Tres minutos más tarde, se aparecieron todos en medio del solitario desierto en Omán.
--- Bien, ya estamos aquí. Debemos de dividirnos en grupos de 3 y buscar por esta zona algún vestigio de ruinas o grupos de rocas que indicen algún tipo de entrada a la cueva que da acceso a Iram, le indicó Harry a Tobías
-- Dividiré a los hombres señor
Poco después Harry, Ron y Hermione, pues ellos iban en el mismo grupo, partieron en busca de alguna señal de la entrada a la ciudad perdida.
Dos horas más tarde áún no habían visto otra cosa que no fuese arena, salvo un par de camellos que bebían de un oasis y unos chacales que buscaban alimento.
-- Esto es imposible, dijo Hermione deseperada. Puede que nunca la encontremos.
----No hay que perder nunca la esperanza, dijo Harry
Una hora después los tres estaban medio desfallecidos a causa del calor reinante en la zona y agotados.
De repente divisaron unas rocas puntiagudas que sobresalían un poco de la arena no muy lejos de donde ellos se encontraban
-- Vamos a sentarnos allí y tomamos algo, sugirió Ron
Diez minutos después estaban sentados sobre unas rocas de 2 m de altura las cuales tenían forma de cono.
-- Saca los bocadillos Harry
Harry estaba sacando la comida de su pequeña mochila de viaje cuando, de repente, vio algo grabado sobre la roca
-- ¡ Mirad ! les dijo a Ron y a Hermione
-- Es una especie de..
--- ¡ Es el ojo de Rambaldi ! gritó Harry, muy emocionado. Tiene que serlo.
Los tres se levantaron y sacaron sus varitas mágicas las cuales dirigieron hacia la punta superior del cono
-- ¡ Specialis revelio ! gritaron los tres a la vez
Al principio no ocurrió nada en especial, pero, pasados unos minutos un fuerte estruendo sacudió el lugar en donde se encontraban y la punta del cono se hundió dentro de la arena del desierto. Harry, Ron y Hermione se apartaron justo a tiempo para no sufrir ningún percance.
Unas escaleras que bajaban a una especie de cueva se mostraron ante ellos.Quince minutos más tarde, Tobías y los demás agentes del AMI ya habían llegado a donde se encontraban Harry, Ron y Hermione y ahora todos se disponían a bajar por las escaleras. Se ataron las provisiones y demás hatillos a la cintura y comenzaron el largo y peligroso descenso. El corredor era largo y muy angosto y a varios les produjo una amarga sensación de claustrofobia. Al final del mismo salieron a una enorme cámara hecha sin duda por magos, de paredes lisas como el vidrio. Pegada a la pared de la cámara había una escalinata tan grande que sólo gigantes podían bajar por ella en condiciones óptimas de seguridad, así que todos se desaparecieron y se aparecieron al final de la misma.
Una vez que estuvieron todos abajo se encontraron en otra cámara de dimensiones colosales, tallada en la roca viva y de paredes tan deslumbrantemente lisas y altas como las de la última cueva. Al fondo de la misma se encontraba un trono que parecía arder con la luz de incontables piedras preciosas. A la escasa luz de que disponían vislumbraron la figura de un gigante reclinado en el trono. Iba exquisitamente vestido con suntuosos ropajes sujetos por cadenas de oro y de plata. De él no procedía sonido ni movimiento alguno, y todos supieron que hacía ya muchos años que había muerto.
La cámara estaba iluminada por una luz fantasmagórica y misteriosa, y al escudriñar el entorno vieron que procedía de una enorme losa de oro que estaba suspendida por encima del trono a una gran altura. En la losa y escrito en runas antiguas, según advirtió Hermione, estaba inscrito este poema:
" Soy el señor de Iram, Shaddad, hijo de Ad.
Las tierras del Oeste goberné y las del Este poseí.
Observadme quienes mi poderío conocísteis
y aprended que quien la luz desprecie morirá.
Como esparcidas gavillas de heno
en brazos del viento yacimos
cuando el bramido del cielo
envolvió a quienes no pudimos rezar ”.
Varios agentes del AMI se acercaron al rey muerto e intentaron despojarle de sus ricas vestimentas, pero en el mismo momento en que sus manos tocaron los ropajes, estos se deshicieron convirtiéndose en polvo, de manera que se conformaron con las cadenas de oro y de plata.
De pronto se apagó la vela que iluminaba la cueva y se quedaron sumidos en la oscuridad más absoluta.
---Avancemos por el pasillo, sugirió Harry.
Estuvieron recorriendo los largos túneles durante alrededor de una hora sin ver nada, pero entonces, al final de un trayecto que bajaba a una especie de galería circular vieron una luz muy brillante delante suyo, a lo lejos.
Una vez que llegaron al lugar de donde procedía la luz, llegaron a una amplia sala. En una de las paredes había un gran templo, el cual tenía una gran cruz en el tejado. Alrededor de la puerta de la entrada al mismo había muchas vasijas de cobre. A la derecha del templo había una estatuta de un jinete hecha de bronce.
--- Parece una especie de... empezó a decir Harry
-- Es un Panteón antiguo aclaró entonces Tobías Smith
Todos se acercaron a la puerta del Panteón. Había unas inscripciones rúnicas grabadas sobre su superficie
-- ¿ Qué es lo que pone ? preguntó Ron
--- El grabado está muy dañado por el paso del tiempo pero puede leerse lo siguiente: " Aquí yace Kush, hijo de Shaddad, el hijo de Ad. Forastero, no dejes que tus ambiciones y sueños de grandeza te priven de disfrutar de la vida, pues ésta es sagrada " .
--- Supongo que esto indica que vamos por el buen camino dijo Harry
Ron cogió una de las vasijas que estaban junto a la puerta, ésta, según pudo apreciar, estaba cerrada con plomo. Ron la tiró al suelo para romperla y así poder ver lo que había dentro de ella. Cuando la vasija se rompió surgió una negra humareda que se alzó hacia el cielo, y una terrible voz exclamó:
--- Me arrepiento, me arrepiento, profeta de Dios
Luego el humo se fue haciendo más y más denso, hasta adquirir la forma de un gigantesco djinn, que al punto desapareció. Harry, Ron y Hermione, casi se mueren del susto, pero Tobías y los demás agentes del AMI no parecían en absoluto alterados por esta aparición
-- ¿ Qué era eso Tobías ? preguntó Harry, todavía asustado
-- Esa figura gigante es uno de los djinn malvados a quienes el gran rey Sulaymán encarcelaba antiguamente dentro de las vasijas de cobre y mandaba luego enterrar en distintos lugares del Mundo.
-- ¿ Y quería algo de nosotros ? pregunto Ron
-- Verás, prosiguió Tobías, siempre que alguien encuentra una de las vasijas y libera a uno de los djinn malvados, el djinn piensa que Sulaymán aún sigue con vida, de manera que ruega que le perdone y, a continuación desaparece
Harry, Ron y Hermione quedaron maravillados con la narración de Tobías y la grandeza del rey Sulaymán.
--- Veamos ahora ése jinete, indicó Harry muy emocionado
--- Veamos ahora ése jinete, indicó Harry muy emocionado
Cuando estuvieron cerca del jinete pudieron ver que llevaba en la mano una lanza con un final plano que brillaba con una deslumbrante luz y tenía escritas las siguientes palabra sobre su superficie: " Viajeros, si desconocéis el camino hasta la ciudad perdida, frotad la mano de éste jinete; primero girará y luego se detendrá. Seguid la línea que señale y notengáis miedo, pues ningún mal ha de sobreveniros hasta que alcancéis la ciudad "
-- Esto me da muy mala espina, dijo Ron, muy nervioso
-- ¿ Qué ocurre Ron ?
-- ¿ Qué ocurrirá una vez que lleguemos allí ? Mira las palabras, ningúan mal ha de sobreveniros hasta que alcancéis la ciudad, ¿ pero qué hay de cuando estemos allí ?
--- Eso nadie lo sabe Ron, cada uno traza su propio destino pero esto no depende de nosotros, debemos de estar unidos
Ron suspiró durante unos segundos, le cogió la mano a Hermione y pareció tranquilizarse un poco
-- ¡ Sigamos hacia adelante ! Jamás se dirá que Ron Weasley le tuvo miedo a algo, dijo Ron condeterminación.
Tobías Smith frotó entonces la mano del jinete, que inmediatamente giró señalando la dirección que habían de tomar. Siguiendo la dirección de su lanza, encontraron un camino muy batido, por el cual viajaron durante varias horas hasta que llegaron a una pilastra de piedra negra a cuyo lado había una fuente, en donde aprovecharon para descansar un rato. Cuando reanudaron la marcha encontraron un poco más adelante una gran roca negra contra la cual estaba apoyada una criatura negra y alta, enterrada hasta las axilas en la tierra. La criatura, que era un ifrit, tenía dos grandes alas y cuatro manos, dos de las cuales eran las de un humano, y las otras dos, eran de león. El pelo se asemejaba a las crines de un caballo y los ojos le ardían como brasas. En medio de la frente tenía un tercer ojo, que brillaba fieramente, como el de una pantera
--- Gloria a Dios que ha decretado para mí este castigo hasta que llegue el día del Juicio exclamó la criatura cuando vio a los viajeros
Todos, salvo Tobías, retrocedieron entonces atemorizados apenas la oyeron hablar
-- Dada su aflicción, no os puede dañar ni a vosotros ni a nadie, dijo entonces Tobías en voz alta, para que todos le oyeran, y luego, volviéndose hacia el ifrit, le preguntó la razón de que estuviese así aprisionado. La criatura les contó a los viajeros que había desobedecido a Dios y al profeta Sulaymán y que por esto se le había castigado de una forma tan severa. A continuación Tobías le pidió que les indicara el camino hasta la ciudad perdida y cuando lo hubo hecho prosiguieron su camino, dejándole que lamentara su suerte e invocando la misericordia de Dios
--- Pobre y desdichada criatura, dijo Harry sintiendo lástima del ifrit
Por fin, allá en la distancia, divisaron dos enormes columnas que parecían arder, cada una a un lado de una enorme pared hecha de zafiros, rubíes y esmeraldas
-- Señor, creo que ya hemos llegado dijo Tobías. He leído mucho sobre Iram en mis libros
Se acercaba ya el grupo a la misteriosa ciudad, pero no veían verjas ni aberturas de ningún tipo en los grandes muros y columnas de piedras preciosas que se alzaban ante ellos como sábanas de metal pulido.
Estuvieron horas tratando de encontrar un hueco por el cual entrar, y por fin divisaron un pequeño túnel construido de diamantes, el cual penetraba en la ciudad
--- Parece que esta debía de ser la salida de emergencia, apreció Harry
Una vez que llegaron al final del túnel se encontraron ante la ciudad mas magnífica que vieran jamás. Sus esbeltos torreones y doradas cúpulas se alzaban sobre unas casas bellamente decoradas y brillantes palacios de esmeraldas y rubíes. Los pilares de todo tipo de gemas daban a la ciudad un aspecto majestuoso, podría decirse que señorial. La ciudad estaba además, completamente desierta.
Harry contempló la ciudad absorto, pesaroso por el triste sino de la ciudad sepultada por el desierto a causa de la codicia y la desmedida ambición de los magos que un día la habitaron
-- Gloria al poderoso Dios, a quien el tiempo no transforma, exclamó
-- ¡ Por el gran Merlín ! dijo Ron ensimismado
-- ¡ Es fabulosa ! dijo finalmente Hermione
Entonces, pegadas a la pared de uno de los pilares de la ciudad que se encontraba enfrente de donde ellos estaban, vieron siete tablillas de mármol blanco. Todos se acercaron hacia ellas. Hermione descubrió que estaban escritas en griego, lengua que no le era desconocida y procedió a leer lo que había escrito en la primera tablilla.
--- " Oh, hijo de Adán, ¿ qué te impide ver lo que está claro ? ¿ Es que no ves que ha llegado tu hora ? Pronto vaciarás la copa de la muerte, que ahora está a rebosar. ¡ Enmiéndate antes de que sea demasiado tarde !
En la segunda tablilla leyó:
-- " Oh, hijo de Adán, ¿ acaso no sabes que el Mundo al cual te aferras tan ferozmente es la morada del cambio y de lo pasajero ? ¿ Dónde están los reyes que gobernaron en Iraq, Jurasán e Isfahán ? Les llamó la voz de la muerte y les sobrevino la aniquilación, de forma que cuanto construyeron y levantaron hacia el cielo no les fue de ninguna utilidad ".
Harry, Ron, Tobías y los agentes del AMI se pusieron muy tristes ante las palabras que había leido Hermione de la tablilla. Harry las anotó en su pequeña libreta de viaje transcibiéndolas previamente al inglés.
-- Lee la siguiente tablilla Hermione, pidió Harry
Hermione prosiguió leyendo las distintas tablillas. En la tercera tablilla ponía lo siguiente:
--- " Oh, hijo de Adán, el amor del mundo te ha alejado de tu amor a Dios. Prepárate para tu fin y para el día en el que te enfrentarás solo a tu Creador "
Sobre la cuarta tablilla Hermione leyó:
---- “ Oh, hijo de Adán, ¿ Por cuánto tiempo pasará por alto tu señor tus pecados ? Día tras día te sumerges más en un Mundo que no es otra cosa que la tela de una araña con su misma fragilidad y debilidad. Aprende a ser más humilde, pues la humildad trae la paz de espíritu ”.
Una vez que Hermione acabó de leer las tablillas se dispusieron a penetrar por la que supusieron, sería la puerta principal de la ciudad, pero una vez que cruzaron el umbral de la misma una nueva muralla formada por piedras preciosas se erguía ante ellos
-- Supongo que está nos dará paso al interior de la ciudadela, dijo Ron
-- Propongo que construyamos una escalera para atravesar la muralla, dijo Tobías
-- Dejádmelo a mí, dijo Hermione. Acto seguido sacó su varita mágica, la agitó suavemente durante unos segundos y una escalera de aproximadamente diez metros de altura apareció junto a ellos que arrancó muchos aplausos de entre los agentes del AMI
Tobías pidió voluntarios de entre sus hombres para ascender por la escalera. Uno de sus hombres, un joven alto, moreno y de ojos azules se ofreció de inmediato para subir el primero.
Julián, pues así se llamaba el joven agente, escaló con facilidad la escalera hasta llegar a lo alto de la misma y en pie desde la almena miró a la fabulosa ciudad que se extendía al fondo. De pronto pareció ver algo y gritó emocionado, al tiempo que batía palmas: ¡ Qué hermosura ! gritó, como si estuviera hablando con alguien que estuviera dentro de la silenciosa ciudad. Mientras Harry, Ron, Hermione, Tobías y los demás agentes del AMI le observaban consternados desde el pie de la escalera. El joven agente saltó desde la muralla y desapareció al otro lado de la misma.
-- Debe de estar muerto, dijo Harry abatido
-- ¿ Qué clase de locura se habrá apoderado de él ? dijo Tobías, visiblemente dolorido ante la pérdida de uno de sus hombres
Inmediatamente, otro de los agentes se odreció a subir por la escalera. Asímismo, éste agitó los brazos preso de agitación en cuanto coronó la muralla, y, al igual que el primer hombre, saltó hacia el otro lado. Tobías se dirigió a sus hombres:
-- Si continuamos así no quedarán hombres. Abandonemos esta ciudad y regresemos por el camino que vinimos
Más y más hombres, sin embargo, se ofrecían voluntarios para escalar la muralla y, uno tras otro, fueron doce los hombres que subieron por ella y saltaron al encuentro con la muerte.
Entonces Tobías se ofreció él mismo para subir por la escalera
-- No puedo permitirlo, dijo Harry. Subiré yo. Te estoy muy agradecido por que nos hayas ayudado hasta aquí amigo, pero de esto me encargo yo. No debes de arriesgra en vano tu vida
-- ¡ Harry ! gritaron Ron y Hermione corriendo hacia él tratando de impedirle que subiera por la escalera
Pero ya era tarde, Harry ya había comenzado a subir. Cuando se encontraba en la mitad de la misma se dió la vuelta, miró a sus amigos y dijo:
-- Decidle a Ginny y a Lily que las quiero
-- ¡ No digas eso Harry ! gritaron a la vez Ron y Hermione
Cuando Harry llegó a lo alto de la escalera, también él comenzó a batir palmas a saludar a lo que fuera que viese al otro lado del muro
Ron, Hermione, Tobías y sus hombres le llamaron, rogándole que no se tirara como habían hecho los anteriores. Lentamente vieron cómo Harry se sentaba en lo alto del muro y adoptaba una postura meditativa, como si estuviese orando.
Desde abajo todos le observaban con ansiedad y, tras una hora, le levantó y les gritó:
-- No temáis, pues he sido salvado del peligro
-- ¿ Qué fue lo que viste en la ciudad ? preguntó Ron
---- Vi diez hermosísimas jóvenes, bellas como la luna, que me llamaban, tentándome para que me reuniera con ellas. Luego vi, al pie de las murallas, un lago que parecía atraerme a sus profundidades, como hizo con nuestros compañeros. A medida que empecé a rezar y a pensar en todo lo bueno que tiene éste Mundo, en mis amigos, en mi familia, la visión se fue desvaneciendo y, al poco tiempo, lo único que divisé al otro lado fueron catorce hombres muertos, uno al lado del otro, que yacían junto a la muralla.
Entonces Harry caminó despacio por lo alto de la almena hasta que llegó a uno de los pilares de la ciudad. Descubrió que tenía dos portalones de oro que carecían tanto de pestillos como de pomos para abrirlas. En el centro de uno de los portalones estaba grabado un jinete de bronce cuya mano estaba extendida, como si señalara algo. En la palma de su mano estaban escritas estas palabras:
" El que desee entrar en la ciudad de Iram, la ciudad perdida de los altos pilares, ha de girar el pomo de mi ombligo doce veces y se le abrirá la puerta "
Harry hizo girar el pomo, y la puerta se abrió con el enorme estruendo de un trueno.
Una vez que Harry estuvo dentro se encontró en un largo pasillo que desembocaba en unas escaleras muy empinadas que daban a una enorme sala, cuyas paredes estaban cubiertas con todos los tipos de armadura imaginables. Había escudos, afiladas espadas, mosquetes, cerbatanas, hondas, machetes, curvados arcos y largas lanzas.
Junto a las paredes, sobre bancos de madera, se inclinaban filas y filas de hombres y mujeres muertos. Al fondo de la sala había otra puerta firmemente cerrada con cerrojos y cadenas. Harry regresó con paso lento por delante de las filas de muertos, ponderando lo que debía hacer a continuación. Al pasar, le llamó la atención uno de los hombres muertos, que debía ser mucho mayor que los demás. Colgándole de la cintura vio lo que había estado buscando, un gran manojo de llaves. Con estas, Harry abrió la puerta al fondo de la sala y por fin Ron, Hermione, Tobías y sus hombres pudieron entrar en la ciudad.
Cadáveres de guardias y cancerberos yacían por doquier sobre divanes de ricas sedas y terciopelo. Desconcertados, decidieron enterrar primero a sus amigos, muertos a los pies de las murallas de la ciudad, y a continuación exploraron aquel extraño lugar. Llegaron a una gran plaza de mercado rodeada de hermosos edificios y tiendas por dos de sus lados. Las puertas de las tiendas estaban abiertas, y dentro se las veía bien abastecidas de distintas mercancías y objetos de oro; mas los comerciantes que estaban sentados dentro, como si aún discutieran los precios, estaban todos muertos, los huesos secos y la piel arrugada por el paso del tiempo.
Siguieron pues, adelante hasta una zona en la que sin duda vivieron los comerciantes de sedas; luego pasaron a la parte de los joyeros, las tiendas de los que cambiaban dinero y al bazar de los comerciantes. Se maravillaron ante los montones de brocados, sedas tejidas, jarrones de porcelana, estatuas de marfil, perlas, rubíes, oro, plata, almizcle y ámbar que vieron en los distintos mercados.
Una cosa siempre faltaba, empero: no vieron ni rastro de alimento entre todas las riquezas apiladas en las tiendas.
--- Es extraño, dijo Harry. ¿ De qué se alimentaba esta gente ?
---- No me lo explico, opinó Ron. ¿ Cómo se puede vivir sin comida ?
--- Supongo que pronto averiguaremos qué le sucedió a esta gente, dijo Hermjone entonces alzando la voz
Abandonaron el mercado de perfumes y llegaron a un magnífico palacio decorado con lapislázuli y adornado con una esmerada artesanía. Harry se detuvo y contempló la maravillosa perfección del palacio. Supuerta se encontraba entreabierta y en ella leyó:
" Piensa en lo que has visto, hombre, y piensa detenidamente en el triste sino de los que llevados por sus aires de grandeza y su desmedida codicia levantaron estos gráciles palacios. ¿ De qué les sirvieron sus coronas de oro y hermosas vestiduras, szu belleza y su encanto, cuando el destino los miró, avieso, y la muerte cayó sobre ellos ?
Harry permaneció un rato pensando en silencio y luego sugirió a Tobías y sus hombres que entraran en el palacio. En el recibidor del mismo había un enorme armario cuyas puertas estaban cerradas.
-- ¡ Alohomora ! gritó Hermione varita en mano
Las puertas del armario se abrieron y al instante, centenares de varitas mágicas se desparramaron por el suelo produciendo un enorme estruendo.
-- ¡ Por el gran Merlín ! gritaron todos conmocionados
--- ¿ Por qué ocultarían sus varitas en un armario ? preguntó Harry en voz alta
--- Esto no me gusta nada, opinó Ron
--- ¡ Sigamos ! ordenó Harry
Caminaron por largos pasillos, cuyas paredes estaban cubiertas por estandartes, espadas desenvainadas, escudos dorados, ballestas de plata y yelmos. También había varias varitas mágicas adosadas a las paredes y otras que estaban adheridas al techo formando una especie de cruz.
Después llegaron a una antecámara donde figuras de hombres cuya piel se había marchitado sobre sus huesos, yacían en bancos de marfil y sillones incrustados de oro y cubiertos de seda. Pasaron luego a una espaciosa sala en la cual había cinco grandes pabellones decorados con oro y plata. En el centro de cada pabellón había una enorme fuente de alabastro bajo un palio de brocado. El agua de las fuentes pasaba a un pequeño estanque cuyos lados eran de mármol multicolor. En el primer pabellón había cofres de brocados carmesí, amarillo y blanco, y cantidades de joyas, perlas, rubíes, oro y plata. El segundo pabellón rebosaba hermosísimas armas y aramaduras. En el tercero había cofres llenos de armas con incrustaciones de oro y de piedras preciosas. En el cuarto, los cofres estaban repletos de utensilios para beber y comer, platos de oro y de plata, enormes bandejas de cristal, copas con perlas incrustadas y otras de coralina. El quinto pabellón estaba dividido en varias zonas: En la primera de ellas había varios giratiempos situados encima de unas pequeñas mesas de nogal muy ornamentadas, en la segunda de las zonas había varias capas mágicas de invisibilidad colgadas en unas perchas doradas, en otra zona había docenas de báculos dorados los cuales estaban sobre una alfombra voladora de finas sedas. Finalmente, alrededor de toda la sala había innumerables cofres los cuales estaban repletos de múltiples objetos de oro: vasos, copas, vasijas....
Todos empezaron a coger cuantos tesoros pudieran llevarse. Ron había llenado un enorme saco con todo tipo de objetos de oro. Harry se contentó con coger una antigua lámpara de oro árabe, la cual le había gustado mucho; sin duda alguna debía de tratarse de una lámpara que antiguamente debía de utilizarse para el aceite; la miró durante unos instantes y se la guardó en su alforja.
Cuando acabaron de recoger oro salieron de los pabellones y de la gran sala, adentrándose más y más en el palacio.
Cuando alcanzaron las habitaciones más interiores, vieron una gran puerta de madera de teca con incrustaciones de márfil y ébano, y cubierta de reluciente oro. Por encima de ella colgaba una cortina de seda, ricamente brodada con emblemas y dibujos. Esta puerta también estaba cerrada con un ingenioso mecanismo, y de nuevo fue Harry quien con su habilidad y astucia consiguió abrirla.
De la puerta de teca salía un pasillo de mármol, en el cual había tapices colgados que representaban pájaros y animales de oro rojo y de plata, cuyos ojos eran perlas y rubíes. Al final del pasillo llegaron auna sala de mármol, cuyas paredes estaban incrustadas de piedras preciosas. El suelo, pulido, parecía tan resbaladizo, que Hermione sugiró a Tobías que sus hombres lo cubrieran con mantas antes de que pasasen todos. En el centro de la sala vieron un pabellón terminado en una cúpula; era de piedra, pero estaba cubierto por oro rojo. Coronaba el pabellón una pequeña cúpula de alabastro decorada con minúsculas ventanas de paneles, cuyas barras estaban hechas de esmeraldas. Bajo la cúpula vieron un palio de brocado que pendía de columnas de oro rojo, cuyas patas eran de jaspe verde. Bajo cada ave había una red tejida con perlas, y las redes se unían en el centro para formar un destelleante velo bajo el cual había un diván con incrustaciones de perlas, rubíes y otras piedras preciosas.
La sala desprendía una fuerte carga mágica. Sin duda alguna, debía estar llena de múltiples hechizos.
En el diván se reclinaba una bella mujer, hermosa como el sol, cuya belleza superaba cualquiera que todos hubieran visto jamás. Vestía ropas cuajadas de perlas. En la cabeza sostenía una corona de oro rojo sobre una cinta hecha de las piedras más exquisitas. Su frente brillaba con dos randes joyas, que destelleaban como dos soles, y un collar de rubíes y grandes perlas le ceñía al cuello. Sobre el pecho llevaba una joya de amuleto, lleno de almizcle y ámbar. En las manos sujetaba firmemente una varita mágica. Parecía mirar fijamente dos exóticas joyas que tenía a su lado, como si su belleza la embrujara.
A Harry le sorprendió su delicada tez, lo sonrosado de sus mejillas y la negrura de su pelo, y, pensando como todos los demás que la contemplaban, que estaba viva, dijo:
-- ¡ La paz sea contigo, bella dama !
La mujer no prestó la menor atención y Ron le dijo a Harry:
-- Harry, está muerta y no queda vida alguna en ella. Lo que ves es un cadáver hábilmente embalsamado. La luz que brilla en sus ojos se debe al mercurio, astutamente colocado en las cuencas de los ojos.
-- Loado sea Dios, que conquista a sus criaturas con la muerte, exclamó Harry
Se acercó después a los escalones que llevaban al diván sobre el que yacía la figura, mas se detuvo al ver las estatuas de dos esclavos de oro armados de espadas como dispuestos a atacar a cualquier intruso. Entre ambos sostenían una tablilla de oro con la siguiente inscripción:
" Loado sea Dios, el Creador, Señor de los señores, Causa de las causas y Sempiterno. ¡ Oh, hijo de Adán ! ¡ Cuán ignorante y olvidadizo eres ! ¿ Acaso no sabes que la muerte te aguarda, dispuesta a llevarse tu alma ? Prepárate, pues, para abandonar este Mundo. ¿ Dónde está Adán, el padre de la humanidad ? ¿ Dónde están Nuh y sus descendientes ? ¿ Dónde están los césares y los chosroes ? ¿ Dónde los amalecitas y los gigantes de tiempos antiguos ? Todos han perecido, segados por Dios, el Segador ".
--- No me gustaría haber acabado asi, dijo Ron
-- No me interrumpas querido, pidió Hermione
-- Perdona, sigue leyendo
--- " Sabed, aquellos que leáis estas palabras, que soy Tadmurah, hija de los más grandes reyes mágicos de los amalecitas. Goberné con Justicia sobre más tierras que ningún rey haya poseído jamás. Largo tiempo deisfruté de la felicidad y el bienestar, hasta que la muerte y el desastre llamaron a mi puerta.
Nuestra ciudad padeció la más espantosa sequía durante siete años; no cayó la lluvia y no crecieron los cultivos. Nos hubimos de comer todas nuestras provisiones y, finalmente, hubimos de matar a todo nuestro ganado hasta que no nos quedó ya nada. Mandé entonces a mi gente que cogieran todo el oro y la plata que había en mi tesoro y fueran en busca de comida. Regresaron al cabo de mucho tiempo con las manos vacías, informándonos de que no habían podido cambiar nuestro oro por comida. Entonces intentamos conjurar alimentos utilizando la magia, pero inexplicablemente nuestros poderes mágicos también parecían habernos abandonado. Expusimos todas nuestras riquezas y nos dispusimos a esperar la muerte, que pronto le vino a mi pueblo, de forma que todos murieron. Yo pude refugiarme en la vetusta Iram, cuyo rey, Shaddad, me ofreció refugio. Me construyeron una sala en la cual estáis ahora y la llenaron de encantamientos en espera de que pudiera descansar en paz. Pero la desgracia pronto alcanzó también a Shaddad y a todo su reino y la muerte alcanzó a casi todos, los que sobrevivieron huyeron. Por fortuna, mi altar fue terminado terminado poco antes de la tragedia " .
A Harry le embargó la tristeza cuando Hermione acabó de relatar esta parte de la historia, pero, cegado casi por las lágrimas le pidió a Hermione que continuase leyendo:
--- " Verdaderamente, el temor de Dios es la mayor de las virtudes, y la muerte es la única verdad de esta vida. ¡ Oh, hijo de Adán ! ¿ Qué ha endurecido tu corazón contra tu Señor y te ha tentado para alejarte de Él ? ¿ Dónde están los reyes de la China y sus portentosas hazañas ? ¿ Dónde está Ab bin Shaddad y sus altos pilares ? ¿ Dónde está el iracundo Nimrod ? ¿ Dónde está el faraón, tan cruel y pecador ? La muerte se ha llevado a todos y el Todopoderoso no ha librado de ella a ninguno. Sabed, aquellos que llegáis a éste Palacio, que a ésta a quien contempláis no le engañaron ni el Mundo ni sus efímeros placeres y, por ende, temió a su Señor y estuvo en paz con Él. Quienquiera que venga a nuestra ciudad y entre en ella por voluntad de Dios, puede tomar cuantos tesoros desee; la única advertencia es que no debe tocar ni despojarme de mis ropas, pues son los últimos vestigios de pudor terrenal y las últimas posesiones mundanas que me quedan. Que tema a Dios y se abstenga de robarme, no sea que acarree sobre sí mismo la destrucción. ¡ La paz sea con vosotros y que Dios os proteja !
Harry permaneció un largo rato con los ojos anegados de lágrimas. A continuación se volvió hacia Tobías y ordenó continuar la marcha.
Pero Talib, uno de los agentes del AMI protestó:
--- ¿ Es que acaso vamos a dejar las joyas de la reina y sus ricos vestidos ? Le quedarían muy bonitos a mi novia
-- ¿ Es que acaso no escuchaste la advertencia de la reina ? le recriminó Hermione. Ha puesto en nosotros su confianza y no vamos a traicionarla
-- Pero está ... está muerta y todo esto no significa nada ya para ella respondió Talib. Cubrámosla con telas y quitémosle las ropas.
-- ¡ Talib ! no lo hagas, gritó Tobías a su agente
Antes que nadie pudiera disuadirle, Talib había subido los peldaños que llevaban hasta las dos estatuas de los esclavos. Una vez que estuvo entre ambos, de pronto se movieron e, inclinándose hacia adelante, le segaron la cabeza con un poderoso movimiento de sus espadas.
-- ¡ Con tu avaricia has provocado tu horrible muerte ! exclamó Harry, espantado ante lo ocurrido. Había suficiente para todos nosotros sin necesidad de coger lo que no nos pertenecía.
-- ¡ Es horrible, dijo Tobías ! Que le diré ahora a su novia
Ron reparó de repente en una pequeña mesa que había en un rincón de la sala. La mesa tenía un pequeño arco de piedra sobre su superficie, del cual colgaba una pequeña campana dorada. Debajo de la campana había un pequeño martillo de plata.
--- ¡ Qué extraño ! dijo Harry
--- Es mejor que sigamos, dijo Tobías
Una vez que abandonaron la sala, dieron a un gran corredor al fondo del cual se divisaba una gran puerta negra
Capítulo 22. El guardián del libro
Una vez que llegaron junto a la puerta negra, vieron que ésta tenía un extraño grabado sobre su superficie. Al parecer, era un texto antiguo.
-- ¿ Qué pone Hermione ? le preguntó Harry a su amiga
--- ¡ Oh, hijo de Adán ! Te encuentras ante la cámara negra. Piensa bien en lo que deseas antes de cruzar el umbral de esta puerta pues tan sólo los puros de corazón podrán entrar en la sala. ¡ Malditos sean los que únicamente ambicionan riquezas y tienen su alma corrompida ! Nada se puede hacer por ellos ya. Golpea la puerta con tu varita, extranjero, si pretendes pasar y si eres digno de ello se te abrirá la puerta, si no lo eres, espera tu castigo.
Todos se miraron fijamente unos a otros durante unos instantes. Hermione fue la primera que se decidió a golpear la puerta negra con su varita mágica.
Se escuchó un fuerte chirrido y, poco después, la puerta empezó a girar sobre sus goznes permitiendo el paso a Hermione. Una vez que hubo entrado se cerró de nuevo.
--- ¿ Quién será el siguiente ? preguntó Harry
Varios agentes del AMI se ofrecieron voluntarios. La puerta se fue abriendo sin problemas para cada uno de ellos. Media hora más tarde todavía permanecían fuera Ron, Harry, Tobías Smith, y dos agentes del AMI.
Otro de los agentes del AMI había entrado. Tan sólo quedaba un agente, Harry, Tobías y Ron.
--- Es mi turno dijo Harry, si no os importa
--- Puedes pasar, dijo Abdullah, el agente del AMI
Harry se disponía a tocar la puerta con su varita mágica cuando, de repente, escuchó una voz a sus espaldas
-- ¡ Quietos !
Harry se dio la vuelta y vio a Abdullah Tou, uno de los agentes del AMI sosteniendo por el cuello a Ron y amenazándoles con su varita
-- ¿ Qué significa esto Abdullah ? preguntó Tobías, indignado
-- Pues esto es que ya estoy cansado de seguir fingiendo Tobías. Quiero que entréis ahí, consigáis el libro de hechizos de Merlín y luego me lo entreguéis
-- Pero... no entiendo, dijo Tobías
-- No tienes quye entender nada Tobías. Hace ya mucho tiempo que trabajo en secreto para El Pacto. Ellos me prometieron que cuidarían de mi familia
Harry levantó su varita y auntó con ella a Abdullah
-- Déjame a mí Harry, dijo Tobías
-- ¿ Tu familia, Abdullah ? Yo, que siempre te he apoyado, te he tratado como a un hermano, y ahora me lo pagas así, debería de darte vergüenza tan sólo el decir eso
Abdullah bajó la cara, ligeramente avergonzado, pero no liberó a Ron, ni soltó la varita mágica. No lo repetiré otra vez Tobías
-- Está bien, concedió Tobías
-- ¡ Soltad las varitas ! exigió Abdullah
-- Primero suelta a mi amigo, dijo Harry a su vez, quien seguía apuntando con su varita a Abdullah
--- Suelta la varita y le soltaré a él
--- ¡ Maldita sea! gritó Harry. No la soltaré hasta que le dejes libre
--- Harry, estoy bien, no te preocupes por mí, balbuceó Ron
-- Está bien, dijo Harry. La soltaré
Harry y Tobías dejaron sus varitas en el suelo y se alejaron un poco de la puerta para que Abdullah no se sintiera amenazado
Abdullah soltó entonces a Ron, éste jadeante de la presión que Abdullah había ejercido sobre su cuello, tomó aire y se unió a Harry y Tobías
Abdullah se apoyó ligeramente sobre la puerta. Les miraba fijamente
---Ahora, seguid entrando dentro, dijo, con una nota de odio en la voz
Abdullah, piensa si realmente quieres seguir con esto, dijo Tobías, esperando que Abdullah recapacitase
-- ¡ Estoy completamente seguro! , gracias por preocuparte, gritó Abdullah. Y ahora, si no os importa entrad en la sala
-- Como quieras, dijo Tobías
-- Voy yo, dijo Harry
Harry se dispuso a acercarse a la puerta pero un fuerte chirrido que procedía de la puerta le hizo volverse atrás.Abdullah se había apoyado contra la puerta y, sin querer, había activado un mecanismo que hizo desprenderse la parte del pasadizo que había entre él y Harry, Ron y Tobías.
Abdullah se pegó aún más a la pared, en su intento de no caerse al vacío que se había abierto
En ése momento Harry, Ron y Tobías, escucharon un chillido muy agudo. Miraron hacia la puerta y lo que vieron les dejó perplejos
Unas afiladas y finas barras de acero habían salido de la pared detrás de donde estaba Abdullah y lo habían atravesado. Se estaba desangrando rápidamente sin que Harry, Ron y Tobías pudiesen hacer nada por él.
Los tres se desaparecieron para aparecerse unos segundos después junto a la puerta.
-- Dile.. dile a.. mi mujer que.. la quiero.. y.. perdóname Tobías.. dijo Abdullah, exhalando su último suspiro
-- Pobre hombre. Los del Pacto consiguen corromper a los mejores hombres. Abdullah era amigo mío, y un buen mago. Es una pena, dijo Tobías, mirando por un instante el cuerpo desangrado de Abdullah
-- Ya no podemos hacer nada por él, Tobías. Te prometo que se hará Justicia, aunque sea la última cosa que haga en la vida.
Tobías, iracundo, pegó un fuerte púñetazo a la pared
Acto seguido procedieron a entrar uno a uno en la Sala de la puerta negra.
Una vez dentro, se encontraron ante un largo pasillo al fondo del cual había una especie de altar. Sobre el altar se encontraba lo que parecía una especie de estatua.
-- ¡ Qué raro ! dijo Ron. ¿ Dónde están Hermione y los agentes del AMI ?
-- No lo sé, dijo Harry, pero es mejor que permanezcamos juntos
Apenas hubo acabado de decir esto, cuando unos brazos metálicos salieron de la pared, atraparon a Tobías y se contrajeron rápidamente, la pared se abrió dejando entrever una pequeña oquedad en la misma en la cual se introdujeron y la abertura se cerró, encerrando dentro a Tobías
--- ¡ No ! gritó Harry
-- Debemos de seguir adelante Harry, dijo Ron. Cuando averigüemos de qué va todo esto, le liberaremos
Avanzaron hasta el fondo del pasillo y llegaron ante el altar. Una vez allí, la estatua que estaba sobre el altar, pareció cobrar vida y saltó al suelo.
-- Pero ¿ Que diablos.. ? gritó Ron
La falsa estatua, tenía la forma de una gárgola, de esas que hay en los tejados de algunos edificios muggles, era como una especie de león alado.
--- Saludos, le oyeron decir
-- ¡ Es un autómata Harry ! exclamó Ron, intimidado por la figura del león
-- ¿ Quién eres tú ? ¿ Qué has hecho con nuestros amigos ? preguntó Harry
Por toda respuesta, el león levantó la mano derecha. De repente, un trozo del techo se desprendió y cayó sobre Ron, quien quedó inconsciente
-- ¡ Ron ! gritó Harry examinando a su amigo
-- No temas, sólo está inconsciente. Estará así durante un buen rato.
-- ¿ Qué quieres de mi?
--- El león se rió estentóreamente durante unos segundos, lo que no le hizo ninguna gracia a Harry. Luego se dirigió a él. Preguntas, preguntas, siempre se trata de lo mismo. Bueno, creo que lo más correcto sería que me presentase:
-- Soy Sultzen Maron, autómata encargado de proteger el libro de hechizos del Gran Merlín, el mago más grande y sabio de todos los tiempos. Mi creador, el Gran Rambaldi me dejó a su cuidado, pero me advirtió de que sólo una persona sería digna de poder utilizarlo, únicamente habría un mago digno de ello. Para ello me dió unas ciertas características que tendría que tener: Ésa persona, sería, lo primero un mago, pues únicamente un mago podría haber accedido a este lugar. Tendría que ser un mago noble, generoso con sus semejantes, no ser vanidoso, querer verdaderamente el libro para utilizarlo sin malos propósitos y ser puro y limpio de corazón.
El que cumpliera esas características sería El Elegido para poder disponer del libro.
La pregunta és, ¿ Quieres verdaderamente el libro ? ¿ Tus propósitos son honrados ?
-- Sí, lo necesito para acabar con El Pacto
Sultzen dio dos vueltas alrededor de Harry, examinándolo, luego se puso nuevamente enfrente de él y le habló nuevamente
Harry sintió como si alguien intentase penetrar en su mente, cayó en la cuenta de que era el autómata, empleando Legeremancia, Harry no se resistió, después de todo, no ocultaba nada.
--- Así que tu nombre es Harry Potter, dijo el autómata. Sin duda alguna, veo que tus intenciones son buenas, eso es positivo, pues de no serlo, no te permitiría llevarte el Libro. Ahora lo que verdaderamente importa, ¿ Eres tú El Elegido ?
--- Eso dímelo tú, dijo Harry.
Sultzen se limitó a reírse estentóreamente. Luego se alejó un poco de Harry y, entrelazando los brazos entre sí, se inclinó ligeramente hacia delante, haciéndole una reverencia a Harry. Entonces desapareció; la sala se llenó de cientos de espejos que cubrían todas las paredes viendo Harry múltiples imágenes suyas, lo cual le desconcertó un poco y acrecentó aún más si cabe el nerviosismo que sentía en esos momentos.
-- ¡ Sultzen ! gritó Harry en vano, tratando de llamarle.
--- Busca tu camino Harry, escuchó Harry dentro de su cabeza. Era Sultzen dirigiéndose a él.
-- ¿ Pero.. qué ? ¿ Cómo es posible …?
--- No trates de intentar comprender lo que no está escrito, simplemente encuentra tu propio destino
--- No sé cual es mi destino, dijo Harry
--- Sigue a tu corazón, a tu mente Harry, deja que tu alma te muestre el camino
Sultzen se calló entonces. Harry estaba sólo.
---Trata de calmarte Harry, se dijo a sí mismo. Ahora, lo primero es tratar de salir de aquí
Harry avanzó lentamente por los pasillos llenos de imágenes suyas debido a los innumerables espejos que decoraban la sala. Empezó a pensar en todos los que habían muerto por culpa de magos como los que pertenecían al Pacto. Le vinieron a la mente imágenes de la guerra contra Voldemort, la muerte de Percy, Dobby, Dumbledore, Sirius y de tantos otros que murieron durante su reinado de terror, pero sobre todo pensó en sus padres
De repente, creyó ver a alguien del Pacto ocultándose en un pasillo cercano, Harry se agachó, procurando que el miembro del Pacto no le viera
--- Estás acabado, oyó gritar Harry al mago del Pacto. ¡ Ríndete !
--- ¡ Nunca ! Debo hacer esto por mis amigos, me necesitan. ¡ Debo de acabar con todo vuestro grupo para que no hagáis más daño !
--- ¿ Tus amigos ? ¿ En serio crees que podrán ayudarte ahora ? ¿ Dónde están que no les veo ? ¿ En serio crees que acudirán ahora en tu ayuda ? Te han abandonado, dejándote solo, como a un perro.
--- ¡ Eso es mentira ! ¡ Ellos confían en mí ! gritó Harry indignado.
--- ¿ Eso crees ? Deberías ver esto
Harry vio que unas imágenes se materializaban ante él, surgidas de la nada. Las imágenes al principio no tenían forma. Poco a poco empezaron a distinguirse formas. Harry vio a Hermione, a Ron, a Tobías Smith y a los agentes del AMI. Estaban enfrente de la puerta negra. La escena era la de hace unas horas antes. Harry empezó a escuchar voces, que parecían proceder de las imágenes:
--- Esto es una locura. ¡ Nunca conseguiremos encontrar el libro ! Moriremos aquí dentro. No es que no confíe en Harry, pero creo que se ha obsesionado demasiado con esto.
Quien dijo esto era Ron. Harry no recordaba haberle oido a su amigo decir eso antes, cuando estaban enfrente de la puerta. Comprendió que eran los pensamientos de Ron. Harry también escuchó lo que pensaban las demás imágenes:
--- Creo que nos hemos equivocado al venir aquí, Harry está convencido de poder resolver esto si encontramos el libro, pero yo ya no lo veo tan claro; y parece como abstraído, es como si esto se le hubiese ido de las manos. Apenas come y duerme poco. Espero que no nos pase nada. Temo por Ron y por todos nosotros, decía la figura que representaba a Hermione.
Harry escuchó a la figura que representaba a Tobías:
-- Creo que hemos perdido ya demasiados hombres aquí abajo. No es que no confíe en lo que estamos haciendo, pero ya no tengo la misma convicción que antes de entrar aquí. Espero que Harry sepa lo que está haciendo; últimamente le veo un poco dubitativo, no sé si le habrá afectado demasiado todo esto.
Harry se vino abajo después de saber lo que opinaban de la misión sus amigos.
--- No puede ser, se dijo. ¡ Seguro que es un truco ! le gritó al mago del Pacto
--- Sabes que no es así Harry. Ríndete. Tus amigos no confían en ti, has fracasado.
--- ¡ Nunca, me oyes ! ¡ Nunca ! aunque ellos no lo entiendan, esto lo hago por ellos
--- ¡ Avada kedavra ! oyó gritar Harry al mago del Pacto
Harry se pegó aún más a la pared. El rayo verde pasó muy cerca suyo y se estrelló contra varios de los espejos que estaban por todo el pasillo, con lo que muchos de ellos se rompieron en pedazos. Harry salió un poco al pasillo, logrando tener ángulo para apuntar al mago del Pacto
--- ¡ Expelliarmus ! gritó Harry
La varita del mago salió volando violentamente varios metros. Harry corrió al sitio en donde había caído y la cogio
--- Ahora no tienes varita, dijo Harry riéndose, mientras miraba al mago. ¡ Incárcero !
Unas gruesas cuerdas amarraron al mago del Pacto. Harry se acercó al mago
--- ¿ Cuándo pensais atacar la escuela ? le gritó Harry furioso al mago
El mago se limitó a reirse. Harry le agarró del cuello. Incomprensiblemente el mago rió más fuerte aún
--- ¿ Qué te hace tanta gracia ?
--- Me hace gracia que le grites a un perchero, escuchó Harry detrás suyo
Harry se dio la vuelta. Detrás suyo se encontraba Sultzen, sonriendo. Desconcertado, se volvio nuevamente hacia donde se encontraba el mago del Pacto y, para su asombro, vio que con sus manos estaba agarrando fuertemente un pequeño perchero de madera.
--- Pero ¿ qué significa esto ? preguntó Harry
Significa que has pasado la prueba. Todo esto no era más que una fantasía que he recreado yo para ti para probarte. Tu gran arrojo y tu lealtad a tus amigos te hacen una gran persona. Esto demuestra que eres digno de heredar el Libro de Hechizos de Merlín, por lo tanto, eres el Elegido. Puedes coger el libro.
Sultzen cruzó nuevamente las manos y se inclinó nuevamente haciéndole a Harry una reverencia. Poco después, los espejos de los pasillos habían desaparecido. Ante Harry estaban Tobías, los agentes del AMI, Tobías Smith, Hermione, y Ron quien parecía recuperado. Todos le miraban sonriendo.
A su lado estaba el altar sobre el que antes estaba de pie Sultzen. Sobre él reposaban en ése momento varios libros. Harry supuso que uno de ellos debía ser el Libro de Hechizos de Merlín.
--- Puedes coger el libro, le dijo Sultzen
--- Pero ¿ Cuál de ellos es ?
-- Eso debes de averiguarlo tú mismo. Sigue lo que tu mente te dicte.
Harry vio que sobre el altar reposaban 3 libros.
El primero de ellos estaba encuadernado con tapas de oro, las hojas estaban hechas de un pergamino bastante antiguo. Tenía un índice perfectamente ordenado de Hechizos, Encantamientos, Maldiciones, Trucos....
En las páginas de Hechizos había comentarios a cada hechizo, explicaciones acerca de cómo realizar correctamente el hechizo, e incluso se resolvían dudas y se comentaban los principales fallos a la hora de realizar los hechizos. La caligrafía era muy pulcra ordenada. Al final del libro había una gran M dibujada, a modo de firma. Harry quedó muy impresionado por el libro.
El segundo libro también estaba encuadernado con tapas de oro. La Hojas estaban hechas de papiro antiguo. No había ningún índice mediante el cual pudieras clasificar los hechizos. El libro empezaba con la letra A y todo tipo de hechizos o encantamientos que empezaban con esa letra, luego seguían los de la B, luego los de la C y así sucesivamente todas las letras del alfabeto. Harry vio que muchas hojas tenían ilustraciones, las cuales estaban en movimiento. Unas mostraban distintos lugares mágicos, otras mostraban a gente en el momento de realizar algún tipo de hechizo, las palabras del hechizo aparecían impresas sobre las hojas en el momento preciso en que el mago o la bruja de las fotografías iba a pronunciar el hechizo y podías ver perfectamente la forma de colocar la varita. Las fotos que allí había eran asombrosas. Harry pensó que muchas de las descripciones de los hechizos sobraban, con la fotografía en sí bastaba.
El tercer libro tenía las hojas ligeramente enmohecidas. Las tapas eran de resina, la cual se había ensuciado y endurecido por el paso del tiempo, el libro tenía un índice bastante breve en la primera página. La mayoría de las páginas estaban descoloridas, sin embargo los distintos hechizos se podían leer perfectamente. Parecía un libro bastante austero. Al final del libro había una M escrita mediante runas antiguas.
Harry estuvo mirando detenidamente cada uno de los libros durante varios minutos. Sin duda alguna, el gran Merlín tenía un libro digno de él, un libro majestuoso, pensó Harry.
-- ¿ Y bien ? le preguntó Sultzen una hora más tarde
Harry cogió el segundo libro entre sus manos, estaba bastante convencido de que debía de ser ése libro. Un libro en el que apenas existiese la necesidad de explicar los hechizos sería lo que Merlín crearía, un libro claro, grande, majestuoso y... no, no puede ser éste, se dijo a sí mismo. Merlín no tendría un libro que incitase a pensar en grandeza, no creo que sea éste libro.
Harry dejó sobre el altar el libro y miró los otros dos. Ahora estaba seguro de que el libro de Merlín debía ser el tercero, el que era más austero. Harry se acercó nerviosamente al libro y, emocionado, lo cogió con sumo cuidado entre sus dedos.
-- ¿ Estás seguro de que es ése lbro ? le preguntó Sultzen. ¿ Crees que el gran Merlín tendría un libro tan vulgar ?
-- Lo estoy, dijo Harry.
-- Pues entonces, no se hable más, dijo Sultzen. A un batir de palmas suyo, los libros que aún estaban sobre el altar desaparecieron.
Harry abrió el libro por la primera página. Ante él, se vislumbraba el corto y sencillo índice que había visto antes. Iba a pasar a la sguiente página del libro cuando, ante sus ojos se produjo una transformación asombrosa. La página del índice empezó a brillar con una luz tan intensa que cegó a todos durante unos segundos; cuando la luz despaareció, Harry pudo ver que el libro que tenía en sus manos había cambiado totalmente. Era como si la grandeza del libro hubiera estado oculta hasta el momento en el que eligió el libro. Las tapas del libro se habían vuelto doradas, el moho había desaparecido totalmente, la presentación del libro era extensa, el índice era ahora enorme, la caligrafía era pulcra y ordenada.
--- Felicidades, dijo Sultzen, ése es el libro de Merlín. Has su perado la última de las pruebas, la de salir al paso de falsas apariencias. Has sido humilde y prudente y por ello has sido recompensado con el libro de Hechizos de Merlín, el mago más grande de todos los tiempos.
-- Es hora de irnos, djo Harry a sus amigos, que corrieron a abrazarle jubilosos y llenos de ánimo
--- Podéis salir por esta puerta dijo Sultzen, tiene salida a la superficie.
Sultzen presionó un botón oculto en la pared. Una puerta de bronce se reveló ante ellos. Harry, Ron, HermioneTobías y los agentes del AMI cruzaron la puerta y unos minutos después se encontraban sobre las calientes arenas del desierto.
--- Muchas gracias por vuestra ayuda Tobías
-- No hay de qué Harry. Ha sido un placer. Ahora debéis de regresar a la escuela, creo que tenéis una Conferencia esperándoos.
Harry, Ron y Hermione, se rieron
--- ¡ A Hogwarts ! dijeron los tres agarrándose de la mano. Y pocos segundos después, habían desaparecido
Cinco minutos después se aparecieron enfrente de la puerta de entrada al Castillo, en donde vieron a Hagrid, quien en esos momentos regaba el césped.
--- ¡ Qué fantástica sorpresa ! le oyeron gritar emocionado en cuanto les vio. ¿ Estáis bien ?
-- Sí, afortunadamente no nos ha pasado nada. Tenemos el libro, dijo Harry enseñándoselo a Hagrid
--- ¡ Oh ! Esto es... fabuloso. El libro del gran Merlín y le tengo en mis manos...
Harry estuvo mirando el libro durante unos minutos y luego se lo entregó a Harry
--- Deberíamos entrar, Harry, dijo Hermione. Si no te importa abrirnos, Harry
-- ¡ Oh ! Claro, ahora mismo os abro la puerta
-- Nos vemos luego en la comida, le dijo Ron a Hagrid, despidiéndose de él
Los tres entraron a los terrenos en donde vieron algo que les pareció un poco extraño. Por una parte, un grupo enorme de alumnas del Colegio estaban desfilando en fila india al estilo de una marcha militar destrás de un mago rubio, por otra parte los profesores de la escuela seguían, de igual modo a una joven bruja que les conducía. Finalmente, a lo lejos, se podía ver a un grupo muy numeroso de alumnos que seguían a un mago enorme con barba
-- Es extráño, adivirtió Hermione
Según se fueron acercando al grupo de profesores, que era el más cercano, los profesores rompieron la fila y se fueron al interior del Castillo. Solamente quedaron en los jardines la directora y la maga que conducía el grupo
--- Hola Harry, lo saludó la directora. Te quiero presentar a una de las magas que dan la Conferencia y que últimamante ha estado ejerciendo como profesora suplente: Jasmine
-- Encantado, dijo Harry estrechando las manos con ella
Jasmine miró a Harry a la cara durante unos segundos, como si le estuviese examinando
--- Es un placer contar con su inestimable presencia en nuestra Conferencia, señor Potter, dijo Jasmine
-- No, el placer es mío, he oído que son unos verdaderos expertos en todo aquello relacionado con Magia antigua
-- Bueno, no es para tanto. Por cierto, ¿ Cómo se llaman sus amigos ?
-- Son los Weasley, ella es Hermione y actualmente trabaja de sanadora en San Mundo y él es Ron, auror del Ministerio de Magia.
-- Es un placer conocer a los amigos del señor Potter, dijo Jasmine sonriendo
-- Es encantadora ¿ No crees Hermione ?
Hermione le dio un codazo a Ron en el costado izquierdo
-- ¡ Ay ! ¿ Hermione pero qué he dicho ahora ?
-- Si vuelves a decir algo te ganas otra
-- Harry, debería presentarte a los demás Conferenciantes, el señor Omar y el señor Yafar, si puedes venir conmigo
-- Si no te importa, te robaré unos minutos a tus amigos Harry dijo Jasmine
-- ¿ Estaréis bien sin mi ? preguntó Harry
-- No te preocupes, dijo Ron
Hermione levantó su codo de forma amenazadora, lo que Hizo que Ron hiciese un gesto con sus manos sobre la boca como diciendo que no iba a hablar más. Ella bajó el codo
Harry acompañó a la directora hasta que llegaron al lugar en donde se encontraban las tumbas que se habían levantado como homenaje a los caídos durante la segunda gran guerra. Allí se encontraban Yafar y Omar, sentados cada uno sobre una tumba.
--- Mc Gonagall le presentó Harry a los magos de la Conferencia. Se cayeron muy bien casi desde el principio. A Harry le gustaban las múltiples aventuras que le contaba Yafar y escuchaba ensimismado las múltiples conquistas amorosas de Omar.
Por la tarde, se dirigieron todos a la Sala de los Menesteres, la cual había sido dispuesta como Sala de Conferencias.
Capítulo 23. Conjura en Hogwarts
Harry, Ron y Hermione entraron a la Sala de Los Menesteres. Ante ellos se vislumbró un enorme corredor al fondo del cual estaban dispuestas una gran cantidad de mesas con sus correspondientes sillas. En el Centro de la Sala había una especie de estrado el cual Harry supuso que sería desde el mismo donde los distintos ponentes de la Conferencia darían sus charlas a los asistentes a la misma.
Los tres se sentaron en una de las filas del fondo de la Sala. La Sala aún estaba vacía. Poco a poco, empezó a llegar gente. A su lado se sentaron el Ministro de Magia Peter Mansher y su esposa, Harry vio a Neville, quien se sentó unas filas detrás, La directora Mc Gonagall, también estaba presente.
Harry se volvio hacia la puerta, en ese momento vio entrar a Cho Chang, a su lado estaban Hagrid y su viejo Profesor Flammingan, Hagrid venía detrás de ellos. Harry entonces oyó que alguien le estaba llamando
- ¡ Harry !
-- ¿ Sí ?
Harry se dio la vuelta. A su lado se había sentado el mismísimo Draco Malfoy, quien le ofrecía su mano la cual estrechó Harry
-- ¡ Hola Harry ! saludó Draco. ¿ Qué tal te fue por la lejana Arabia ?
-- Bueno, no estuvo mal. Te lo habrías pasado bien
- Mantén ése ánimo Harry. He oido que fue duro
-- Pudo ser peor, créeme, apreció entonces Ron, quien había permanecido callado hasta el momento-- Es mejor que le creas, dijo Hermione. Hubo un momento en que creí que no lo contábamos-- Vaya. Me alegro entonces de que estés bien amigo
Harry estaba un poco abrumado ante tanta cordialidad por parte de Draco
-- Gracias Draco. Por cierto, ¿ Qué tal te va en el Banco ?
-- ¡ Oh ! nada fuera de lo normal. Siempre hay alguien que intenta pasarse de listo pero por lo demás... la verdad es que me aburro mucho
-- Podrías acompañarnos en nuestro próximo viaje, dijo Ron, si a Harry no le parece mal
-- ¿ Qué me dices Harry ? ¿ Puedo ir con vosotros ? Draco parecía entusiasmado ante la
posibilidad de una próxima aventura
-- Por mi no hay problema, dijo Harry
--Te tomo la palabra Harry, dijo Draco muy contento
La sala continúo llenándose a medida que pasaba el tiempo
La sala continuó llenándose durante unos cuantos minutos más. Poco a poco el silencio empezó a apoderarse de la Sala.
Omar, uno de los magos que estaban en el Castillo, se acercó al estrado y tomó asiento.-- Saludos a todos, como ya sabréis la mayoría, y los que aún no lo sabían, se lo diré, hoy empieza el ciclo de Conferencias en Hogwarts acerca de Historias de la Magia antigua y magos del pasado. Esta reunión es la más importante que ha habido en el Mundo mágico en las últimas décadas. Yo me llamo Omar, y os daré durante el día de hoy la primera charla acerca de Merlín y de otros grandes magos de su época.
Cuatro horas más tarde, y una vez que hubo acabado la sesión de la mañana, se tomaron un descanso.Hary, Hermione y Ron fueron a comer a Hogsmeade al Mesón de Las Tres Escobas.
Una vez que acabaron la comida volvieron nuevamente a la Conferencia. La sesión de la tarde fue de dos horas y media, un poco más corta que la primera, pero en la misma se acordaron urgentes medidas de colaboración Mágica entre distintos países, para evitar próximas amenazas.
Se firmaron además, distintos tratados con representantes de otros Mundos mágicos que estaban presentes y se sentaron las bases para las mágicas generaciones venideras.
Esa noche, en su casa en Grimmauld Place, Harry descansaba tranquilamente junto a Ginny. Los dos hablaban de la Conferencia.
-- ¿ Qué tal os ha ido en la Conferencia querido ?
-- Muy bien, mi querida Ginny
-- Estarás cansado después de tantas horas de discurso, supongo
- Bueno, un poco, pero para ti tengo reservados los últimos momentos del día, mi vida
Ginny besó con ternura a Harry en los labios. Fue un beso largo, apasionado y lleno de amor.
Harry se dirigió luego a la estantería que tenía más cercana y cogió un viejo libro de cuentos infantiles para muggles. Salió del cuarto y entró en la habitación del pequeño Percy. Estaba
despierto y parecía tranquilo.
-- Bueno, Percy, aunque no me entiendes, te contaré un pequeño cuento.
Harry abrió el libro y empezó a leer el primero de los cuentos del libro
---- Un automóvil de acero inexorable:
En un atardecer de un día de verano, con su traje blanco y su maletín negro, el señor
Alcón, poderoso financiero de mucho fuste y lustre y dogo, esto no sólo porque era
corpulento y lustroso, sino atendiendo al enorme prestigio profesional que transpiraba su
persona:Era, digamos, un auténtico tiburón de las finanzas. Volvía muy contento a su gran mansión
conduciendo su automóvil, después de dar por concluida una provechosa jornada de
suculentas reuniones y voraces firmas.
Cuando se disponía a entrar en el jardín, observó junto a la verja de hierro, en la tapia
encalada y erizada de vidrios que protegía sus dominios, un graffiti hecho toscamente con
spray negro y letras muy grandes que decía:
NO APARCAR
SE LLAMA A LA GRÚA
Sentado en la acera, debajo de esa inscripción, un niño con las manos todavía negruzcas, sonriente y pobremente vestido, mraba fijamente al señor Alcón.
Llevaba unas gastadas sandalias de goma y una camiseta como una telaraña. No tendría los doce años, ni la piel muy blanca ni el pelo muy sedoso ni la nariz respingona ni pecas ni nada de eso que distingue a los niños graciosos en los cuentos graciosos, pero en sus grandes ojos negros bailaba una luz vivísima y en su sonrisa morena una convicción extraña y feliz.POegada a la tapia no había ninguna placa reglamentaria, ni municipal ni privada, que garantizara la pertinencia y y legalidad de la prohibición de aparcar, y aunque la tapia le pertenecía, el señor Alcón nunca había aparcado allí su coche ni pensaba hacerlo, ya que tenía su propio garage en la finca.
Así que terminó de cruzar la verja, dejó el coche en el garage y regresó andando a la calle para encararse al niño sentado debajo del aviso. Llevaba en la mano el maletín negro.
-- ¿ Tú has escrito eso, muchacho ?
-- Sí, señor. Nadie puede aparcar su coche aquí, señor. Si usted lo hace, llamaré a la grúa.
-- ¿ Ah sí ? ¿ Y quién eres tú para decirme eso ? ¿ Cómo te llamas ?
-- Me llamo Ahmed y vengo del desierto.
-- ¿ Y a qué juegas, pequeño mamarracho ? Has ensuciado la tapia de mi jardín. ¿ Qué te propones ?
-- Es un aviso de vado permanente, señor, y está ocupado. ¿ Es que no lo ve ?
-- ¿ No veo qué ?
-- Mi automóvil. Está aparcado aquí, junto al bordillo
Ahmed señaló el aire frente a él
-- Aquí mismo. Mire cómo brilla la carrocería. ¿ Le gusta ?
-- Yo no veo ningún automóvil, gruñó el señor Alcón.
-- Usted no quiere verlo. Es un Lincoln Continental de 1945 de color azul celeste insistió Ahmed, y está fabricado con planchas de acero inexorable.
-- Querrás decir inoxidable, niño ignorante, resopló el financiero.
-- ¡ Quiero decir lo que he dicho ! protestó Ahmed. Toquelo y compróbará que es acero inexorable. ¡ Acérquese más y fíjese bien, hombre !
El señor Alcón avanzó dos pasos con el maletín en la mano y algo en él empezó a rechinar. El señor Alcón era uno de esos financieros muy bien empaquetados que al andar crujen por algún lado, como hacen las botas ortopédicas compactas y lustrosas. Se paró, dejó el maletín en el suelo y fijó la mirada en la nada: donde Ahmed decía que había un automóvil aparcado, él no veía absolutamente nada. Bueno, sí, había unas manchas de grasa en el asfalto y el aire allí parecía oler a gasolina quemada.
-- ¡ Muchacho, tú sufres alucinaciones ! dijo el señor Alcón, encarándose con Ahmed. ¡ Tú eres un redomado embustero !
Ahmed no le hizo caso. Con sudedo negro de pintura señalaba el coche invisible.
-- Pierde un poco de aceite, mire. Y me han roto un cristal, s elamentó. Pero es nuevo de trinca.
-- ¡ Deja ya de soltar embustes y fantasmadas ! ¡ Aquí no hay ningún coche ni nada de nada !
En realidad algo sí había, pero las pequeñas pupilas del señor Alcón no iban más allá de la nada aparente. De ir un poco más allá, habrían captado una hilera de hormigas diminutas que se cruzaba compulsivamente con otra hilera igual de compulsiva: avanzaban por entremedio de miles de fisuras de cristales que cubrían al asfalto como un manto de nieve. por rutas distintas, ambas procesiones de hormigas se dirigían a la mancha de aceite.
Harry hizo una pausa para tomar aire. Miró al pequeño Percy, el cual parecía estar concentrado escuchándole, tumbado en su cuna. Ginny estaba a su lado.
-- ¡ Ginny ! No te había visto
-- Continúa leyendo, lo haces muy bien, dijo Ginny abrazando a Harry
Harry se sonrojó un poco
-- Está bien, seguiré con el cuento, concedíó Harry sonriendo
-- Usted, señor, no sabe mirar, dictaminó Ahmed
--- Bueno, vamos a ver, dijo conciliador el hombre de negocios. Si me limpias el muro que has ensuciad, te daré una buena propina
-- ¿ Cuánto ?
-- Un euro con cincuenta céntimos
--- No me basta, señor, dijo Ahmed. Necesito mucho más, porque tengo siete hermanos al cuidado de mi abuela en un campo de refugiados saharaui, y lo están pasando muy mal. Por eso he decidido vender el automóvil de acero inexorable. ¿ Me lo compra ?
-- ¡ Muchacho, tú estás loco ! ¡ Lárgate, o llamaré al guardia municipal !
Al día siguiente, al dirigirse nuevamente a sus asuntos, vio a Ahmed sentado tranquilamente en el mismo sitio, la espalda apoyada en la tapia con la inscripción, que ahora era más explícita:
SE PROHIBE APARCAR
( LLAMO A LA GRÚA )
SE VENDE ESTE LINCOLN CONTINENTAL
A lo largo de la calle desierta, en este barrio tan distinguido de las afueras de la ciudad, nunca se veían coches aparcados, y menos al socaire de los altos muros del jardín, de modo que el orondo hombre de negocios no se extrañó al no ver ni rastro del automóvil azul que Ahmed insistía en señalar con su dedo sucio:
-- Buenos días, señor. Aquí lo tiene. Suba y pruebe las marchas. Porque usted me va a comprar el coche. ¿ A que sí ?
Con su tensa sonrisa barrizada, el señor Alcón miraba a Ahmed con recelo.
-- Nunca compro nada sin antes verlo, pesarlo o catarlo
-- Estupendo, hay que ser precavido, dijo Ahmed
-- Yo hago negocios con petróleos lejanos, ¿ sabes ? y siempre antes de comprarlo lo pruebo.
--- Claro, señor. Le dejo tocar mi coche.
-- ¡ Y dale ! ¿ Cómo quieres que toque algo que no se ve ?
-- Suba al coche y póngase el cinturón de seguridad. Si hace lo que le digo, lo verá
-- Yo nunca me pongo el cinturón de seguridad, dijo el magnate de petróleos lejanos
-- Allá usted, señor. Entonces, cierre los ojos y no les abra hasta que yo le diga
Muy a pesar suyo, el señor Alcón se sentía intrigado. Y a regañadientes, cerró los ojos y casi en el acto oyó el ruido de un motor poniéndose en marcha suavemente, como una seda rasgándose
-- ¿ Lo oye ? dijo Ahmed. Ahora ya puede mirar
Pero aunque oía perfectamente el ruido del motor, lo traería el viento desde alguna parte, de otro vehículo, pensó el señor Alcón. El coche que apuntaba el dedo de Ahmed seguía siendo invisible.
----¡ Bah ! exclamó el hombre decepcionado. ¡ Quédate con tu automóvil inexorable, yo tengo mucho trabajo ! ¡ Y no quiero verte cuando vuelva !
Sin embargo, al regresar aquel mismo día de sus lances financieros con su impoluto traje
blanco y su maletín negro, Ahmed le esperaba en el mismo sitio con su fantástico coche
mpecable.Nuevamente el muchacho le explicó que necesitaba urgentemente vender el automóvil para
ayudar a sus siete hermanos y asu abuela en el campo de refugiados saharaui.
-- Si me lo compra, lo verá en el acto insistió Ahmed. Debe usted creerme, señor.
-- No me hagas reír, chico, dijo el señor Alcón, y se metió en su casa sin querer oír hablar más
del asunto. Pero esa noche durmió mal, con pesadillas: veía un coche que se estrellaba una y
otra vez contra el muro de su jardín.
Al día siguiente, por primera vez en cincuenta años, el señor Alcón no fue al trabajo. Ocurrió que, al salir de casa muy temprano, no vio a Ahmed en su sitio de costumbre, y le entró de pronto un desasosiego desconocido. ¿ Qué le habría pasado al pequeño embustero ? Le esperó todo el día, sentado en el bordillo de la acera con su maletín negro lleno de dinero, y cuando Ahmed apareció era ya de noche. Venía con la cabeza gacha y vendada y el brazo en cabestrillo y se sentó muy triste en la acera.
-- Para que vea que el coche existe, me he estrellado con él, mire las señales en la tapia, le explicó. ¿ Me lo compra sí o no ? La reparación ya está hecha, si quiere verlo no tiene más que probar las marchas y encender los faros y la radio.
Con cara de asombro, el señor Alcón hizo un último intento de razonamiento:
-- Nadie puede estrellarse con un coche que no existe....
-- Eso cree usted, señor, dijo Ahmed. Un niño amigo mío acaba de morir en el Sur de Gaza de una bala que aún no ha sido disparada de un fusil que todavía no ha sido fabricado.
-- ¡ Está bien, basta ! dijo el hombre de negocios dándose por vencido. El tesón y la fe inquebrantable que el chico mostraba acerca de la existencia real del automóvil habían acabado por conmoverle. Ya vale. Coge mi maletín y vete
---Gracias, señor.
Súbitamente, la luz cegadora d e unos faros cayó sobre el señor Alcón y sobre Ahmed sentados bajo la inscripción d ela tapia, y el Lincoln continental de color azul estaba allí frente a ellos, perfectamente visible con sus formas estilizadas y elegantes. Con el maletín en la mano, sopesando los dineros que habrían de paliar las penalidades de su familia y de sus amigos en el campo de refugiados, Ahmed abrió sus grandes ojos chispeantes y sonrió al incrédulo financiero.
-- ¿ Lo ve ahora señor ?
-- Sí, dijo el señor Alcón serenamente. No sé por cuánto dinero me lo habrías vendido, muchacho, pero te diré una cosa...
-- Sé lo que me va a decir, señor, lo interrumpió Ahmed. Que un automóvil de acero inexorable como éste, no tiene precio.
Y dando media vuelta, Ahmed desapareció en la noche.
---- De este cuento, pequeño Percy, podemos sacar la moraleja de que si ayudamos a quienes lo
necesitan, los más desfavorecidos, los que lo están pasando mal, nuestra recompensa en un
futuro será incluso mayor que la ayuda prestada.
El pequeño Percy se había quedado dormido. Presentaba un aspecto dulce y angelical
acurrucado en su cuna. Al final, Harry había conseguido que todo saliera bien y que el pequeño
se durmiera.
-- ( Espero que todo salga bien, pensó Harry. Espero que al final, encontremos el libro y con ella se siembre la paz y la tranquilidad en el Mundo mágico )
-- ¡ Oh Harry ! ¡ Qué bonito !
Harry salió de sus reflexiones y miró a Ginny, la cual estaba llorando, visiblemente emocionada.
-- ¡ Ginny ! No llores, es una historia que acaba bien.
-- Por eso es por lo que lloro, me he emocionado tanto sabiendo que los pobres niños muggles al final podrían ser ayudados que...
--- Venga, venga, ya pasó
Harry abrazó a Ginny quien a su vez lo abrazó fuertemente con dulzura.
-- Harry
-- ¿ Sí, cariño ?
-- Es hora de que nos acostemos, vamos a desvelar al pobre Percy
El día siguiente Harry acudió nuevamente a la Conferencia en Hogwarts, para asistir al 2º día.
Le tocaba hablar a Jasmine, la cual les estuvo hablando de los múltiples peligros y amenazas
que surgen a diario en el Mundo mágico y de las distintas oportunidades de estudiar magia de
los jóvenes de Hoy en día.
La sesión de la tarde acabó con unas emotivas palabras llenas de garra , recuerdo y energía:
-- Por eso, Hoy más que nunca, debemos estar alertas ante esos posibles enemigos, que, como
gavillas de ratas, crecen y se multiplican por doquier en el Mundo. Viven ocultos, como las
agujas en los pajares y actúan con mucho sigilo, al igual que hace el mismo diablo, pues dice
el sabio que el peor mal es el que no se quiere ver.
Por esto quiero que todos los presentes hoy a este solemne acto, rindamos pleitesía a aquellos
que en su tiempo lucharon por defender esos ideales y lucharon por preservar la paz y la
justicia en el Mundo Mágico. Pido que todos les dediquemos un minuto de riguroso silencio.
Toda la sala permaneció un minuto en silencio, el cual se le hizo eterno a Harry. Durante el
mismo le vinieron a la mente recuerdos de sus padres, de Dumbledore, de Dobby.... y de todas
las personas que habían caído en la lucha contra Voldemort tantos años atrás. No pudo dejar
de sentirse triste por ello y unas lágrimas se derramaron por su rostro.
-- ¡ Harry ! susurró Hermione. ¿ Estás bien ?
--- Mejor que nunca Hermione, no te preocupes.
Una vez que hubo acabado el minuto de silencio, toda la sala prorrumpió en aplausos y
Jasmine se llevó una atronadora ovación.
Cuando acabó la charla del día, todos salieron lentamente de la Sala de Menesteres
-- ¿ Qué te pasaba Harry ? le preguntó Ron a su amigo
-- Nada, en serio... estoy bien, es que... el fantástico discurso de Jasmine me ha hecho
recordar..
Hermione y Ron rodearon a Harry y le abrazaron
-- Mira Harry, para que te animes un poco, podéis venir tú y Ginny esta noche a cenar a nuestra casa.
-- Gracias Ron. Allí estaremos
El último día de la Conferencia empezó con un discurso de Yafar que ponía fin al ciclo de las
Charlas de la Conferencia, y como estaba previsto en el programa del evento para el último
día, Harry se acercó al estrado y apuntó hacia su garganta con la varita.
--- “Sonorus”
Harry se aclaró la voz y dijo:
--- Buenas noches. Se me ha concedido el honor de cerrar este importante evento, algo
que les agradezco mucho. Conozco las razones y me siento muy honrado...
Harry fue interrumpido por los fuertes aplausos de los presentes en la sala.
--- Gracias. Sin embargo, continuó, con el debido respeto, he decidido declinar tal
compromiso…
Se escuchó un murmullo general. Sus amigos lo miraban extrañados. Harry sonrió.
--- Siempre he sostenido, y así lo he manifestado, que detrás de los acontecimientos sucedidos
hace ya algunos años y los cuales me son atribuidos, hay muchas personas que han aportado
sus conocimientos, sus destrezas, pero por sobre todo su amistad y su apoyo…
Sería justo entonces pedirles a cada uno de ellos que tome para sí el honor que me
confieren esta noche. Algunos, como todos saben, han fallecido. Al recordarlos hoy quiero
pedir para ellos un reconocimiento.
Harry aplaudió, y el auditorio apladió con él.
--- Como les decía, he decidido declinar tal honor, porque hay una persona que considero que está mucho mas calificada que yo para tan importante misión. Una persona dotada del conocimiento necesario para ello… una persona, que aún sin pertenecer por entero a este nuestro mundo, ha sabido honrarlo… una persona, que reúne todos los méritos y las cualidades mas apreciables que pueda tener un ser humano.
Excelente madre y profesional, bruja excepcional y una de las mejores estudiantes que haya tenido este Colegio… y además es la esposa de mi mejor amigo… de mi hermano.Desde sus asientos, Ron sonreía y Hermione había palidecido.
--- Pero sobre todo, ella es una gran amiga a quien quiero mucho. Me refiero, por supuesto, a
Hermione Granger.
El público aplaudió con entusiasmo.
--- Y he pensado precisamente en Hermione porque hace ya varios años, a la luz de los acontecimientos por todos conocidos, ella hizo una importante reflexión… que me parece oportuno compartir con ustedes.
Harry hizo una pausa
--- Pero antes, dijo, quiero aprovechar esta oportunidad para agradecerles a todos su presencia y su participación en este ciclo de conferencias, en particular a nuestros invitados especiales, los señores Omar, Jasmine y Yafar
Se escucharon más aplausos.
--- Señoras y señores, me gustaría invitar a este estrado a Hermione Weasley. Ven
HermioneEl público se puso de pie y aplaudió. Ron le ofreció la mano a su esposa y la acompañó hacia las escaleras que conducen al estrado.
Visiblemente nerviosa, Hermione caminó hacia Harry y lo abrazó.
--- ¡Voy a matarte! – gruñó con los dientes apretados, simulando una sonrisa.
--- Sé que lo harás bien – le dijo su amigo.
---- ¿Matarte?, ¡no lo dudes!
Harry se retiró, dejándola sola en el escenario. Miles de ojos la observaban expectantes, la profesora McGonagall la miraba con admiración y una espléndida sonrisa. El rostro de Hermione se había teñido del color típico de los Weasley, sentía sus mejillas encendidas, la frente perlada en sudor y unas enormes ganas de torcerle el cuello a Harry. Además, no tenía ningún discurso preparado.
Los aplausos cesaron. Hermione amplió la voz de su garganta.
--- Gracias, su voz temblorosa reverberó en el escenario. ¡Vaya compromiso! ¿no? dijo enarcando las cejas a modo de broma; creo que voy a
hechizar a alguien cuando salga de aquí – dijo mirando a Harry que, sentado al lado de Ron, le sonreía.El público se rió.
--- Hace algunos años – comenzó su discurso -, luego de que aquel mago cuyo nombre nadie tenía el coraje de mencionar fue derrotado, recuerdo que nos encontrábamos reunidos Harry, mi esposo Ron, algunos amigos y yo, en el pub Las Tres Escobas y, en medio de nuestra conversación, surgió la reflexión a la que Harry se refería hace unos minutos.
Hizo una pausa, para ordenar sus ideas.
---- Todos conocemos suficientemente a Merlín, considerado el mago más poderoso de la historia, capaz de hablar con los animales, cambiar de forma, hacerse invisible y también de controlar el clima y los elementos. De él se ha escrito, muy acertadamente en los libros de historia de la magia, que "Conocía la esencia de todas las cosas, su transformación y su renovación, conocía el secreto del sol y de la luna, las leyes que rigen el curso de las estrellas en el firmamento; las imágenes mágicas de las nubes y el aire; los misterios del mar. Conocía los demonios que envían sueños bajo la Luna. Comprendía el grito áspero de la corneja, el volar cantarín de los cisnes, la resurrección del fénix. Podía interpretar el vuelo de los cuervos, el rumbo de los peces y las ideas ciegas de los hombres, y predecía todas las cosas que sucedían después."
Merlín, continuó, tenia contactos con las hadas, los gnomos, e incluso con los dragones y se le consideró el único mago que se ganó el respeto y la admiración de estos monstruos, no sólo por su bondad y sabiduría sino por sus dotes artísticas, tanto para la poesía como para la literatura y fue además el guía de Arturo, famoso rey muggle, quien además fue su discípulo, a quien enseñó toda la sabiduría necesaria para gobernar, llegando incluso a ser el fundador de la famosa ciudad muggle de Camelot. Gracias a su valor y a la magia de Merlin, a Arturo se recuerda aún hoy en día, como el monarca más justo que ha tenido Inglaterra.
Detrás de todo esto, señores, está la sabia mano de Merlin.
Hermione hizo una pausa, agitó su varita, e hizo aparecer un vaso con agua. Tomó un par de sorbos, y continuó.
--- Merlín no era un hechicero común, era un alquimista. Dominaba el verdadero sentido de la magia: transformar. Era un maestro que enseñaba a los hombres a ser libres y llenos de amor. De nuevo una pausa.
---- Merlín utilizó todos sus conocimientos a favor del amor y de la paz, por eso se le consideró un gran mago.
Fue además un vidente, que conocía y manejaba el pasado, el presente y el futuro; un mago que dominaba las fuerzas de la naturaleza y el mundo visible e invisible, y obraba milagros con la palabra y el poder de la voz.
Hermione hizo un breve silencio que invitaba a la reflexión, luego continuó.
--- El poder de la voz, señores, que deriva en el poder de la palabra. El poder de la voz, que es la esencia del conocimiento.
No obstante, prosiguió, no todos los magos que han sido excepcionalmente poderosos han utilizado, al igual que Merlín, su voz, su palabra a favor del amor y de la paz. También los hubo que han empleado el poder de la voz y la palabra para engañar, para destruir, para generar odio, rencor, violencia, muerte. Así, la historia nos ha traído a lo largo de los años a muchos magos tenebrosos. Recordamos como recientes a Grindelwald, famoso mago oscuro derrotado en 1945, y Lord Voldemort, derrotado, como todos ustedes saben, en 1998, cuyo reinado del terror, que duró varios años llegó a tal grado que la sola mención de su nombre generaba pánico.
Magos que han utilizado el poder de la voz y de la palabra para engañar, para destruir.--- Como todos sabemos, hay un nuevo enemigo que nos acecha, tal vez tanto o más peligroso que los magos que he mencionado. Esta vez, no se trata tan solo de un hombre, sino de toda una organización: El Pacto. Organización que, seguramente, está empleando el poder seductor de la voz y la palabra para engañar y generar el caos. Aunque no conocemos en detalle cuáles son sus planes actuales, para nadie es un secreto el alcance destructivo de su poder.Hubo un murmullo general.
---Debemos estar alertas, unir conocimientos y voluntades para que este nuevo enemigo del mundo mágico sea igualmente destruido. Hago un llamado, de manera particular, a ustedes, magos del mundo que están reunidos aquí esta noche y de manera general, a toda la comunidad mágica, especialmente a los jóvenes magos, en nuestros hombros está la responsabilidad de defender nuestro querido mundo.
Muchas gracias.
El público efusivo se puso de pie y aplaudió durante un largo rato. Hermione se quedó paralizada en el escenario, como si tuviera los pies clavados en el suelo. Harry subió y la abrazó, luego, ofreciéndole su brazo, la condujo a su asiento.
Esa noche Harry y Ginny acudieron a cenar a la casa de Ron y Hermione.
Duarante la cena estuvieron hablando de diversos temas: de la conferencia y las cosas positivas que habían sacado de ella, de las últimas pistas que tenían acerca de El Pacto, de la escuela... y de varias cosas triviales
-- Harry le estuvo leyendo un cuento al pequeño Percy, ¡ Fue tan tierno.. ! dijo Ginny muy emocionada
--¡ Bah ! en realidad no fue nada, dijo Harry tratando de restarle importancia
-- ¿ Qué cuento era ? preguntó Ron
-- Creo que era uno del libro de cuentos que le regaló Hermione a Lily cuando era pequeña
-- ¡ Ah ! ya me acuerdo de ése libro. Es un libro muggle ¿ No ?
-- Sí, así es. Trae muy buenos cuentos dijo Harry
-- Seguro que a mi padre le gustarían mucho, dijo Ron
-- Eso no lo dudes, dijo Harry sonriendo
-- Por cierto, ¿ Cuándo vais a partir hacia Francia a buscar la tumba de Merlín ? preguntó Ginny
-- Mañana mismo, por la tarde, dijo Hermione.
-- Sí, creo que es lo mejor
-- Hay que anticiparse a los planes de El Pacto
-- Procurad tener mucho cuidado, dijo Ginny, muy preocupada
-- No te preocupes cariño, lo tendremos, dijo Harry, besando a Ginny
Harry y Ginny se despidieron de sus amigos y se marcharon a su casa en Grimmauld Place.
Harry, Ron y Hermione entraron a la Sala de Los Menesteres. Ante ellos se vislumbró un enorme corredor al fondo del cual estaban dispuestas una gran cantidad de mesas con sus correspondientes sillas. En el Centro de la Sala había una especie de estrado el cual Harry supuso que sería desde el mismo donde los distintos ponentes de la Conferencia darían sus charlas a los asistentes a la misma.
Los tres se sentaron en una de las filas del fondo de la Sala. La Sala aún estaba vacía. Poco a poco, empezó a llegar gente. A su lado se sentaron el Ministro de Magia Peter Mansher y su esposa, Harry vio a Neville, quien se sentó unas filas detrás, La directora Mc Gonagall, también estaba presente.
Harry se volvio hacia la puerta, en ese momento vio entrar a Cho Chang, a su lado estaban Hagrid y su viejo Profesor Flammingan, Hagrid venía detrás de ellos. Harry entonces oyó que alguien le estaba llamando
- ¡ Harry !
-- ¿ Sí ?
Harry se dio la vuelta. A su lado se había sentado el mismísimo Draco Malfoy, quien le ofrecía su mano la cual estrechó Harry
-- ¡ Hola Harry ! saludó Draco. ¿ Qué tal te fue por la lejana Arabia ?
-- Bueno, no estuvo mal. Te lo habrías pasado bien
- Mantén ése ánimo Harry. He oido que fue duro
-- Pudo ser peor, créeme, apreció entonces Ron, quien había permanecido callado hasta el momento-- Es mejor que le creas, dijo Hermione. Hubo un momento en que creí que no lo contábamos-- Vaya. Me alegro entonces de que estés bien amigo
Harry estaba un poco abrumado ante tanta cordialidad por parte de Draco
-- Gracias Draco. Por cierto, ¿ Qué tal te va en el Banco ?
-- ¡ Oh ! nada fuera de lo normal. Siempre hay alguien que intenta pasarse de listo pero por lo demás... la verdad es que me aburro mucho
-- Podrías acompañarnos en nuestro próximo viaje, dijo Ron, si a Harry no le parece mal
-- ¿ Qué me dices Harry ? ¿ Puedo ir con vosotros ? Draco parecía entusiasmado ante la
posibilidad de una próxima aventura
-- Por mi no hay problema, dijo Harry
--Te tomo la palabra Harry, dijo Draco muy contento
La sala continúo llenándose a medida que pasaba el tiempo
La sala continuó llenándose durante unos cuantos minutos más. Poco a poco el silencio empezó a apoderarse de la Sala.
Omar, uno de los magos que estaban en el Castillo, se acercó al estrado y tomó asiento.-- Saludos a todos, como ya sabréis la mayoría, y los que aún no lo sabían, se lo diré, hoy empieza el ciclo de Conferencias en Hogwarts acerca de Historias de la Magia antigua y magos del pasado. Esta reunión es la más importante que ha habido en el Mundo mágico en las últimas décadas. Yo me llamo Omar, y os daré durante el día de hoy la primera charla acerca de Merlín y de otros grandes magos de su época.
Cuatro horas más tarde, y una vez que hubo acabado la sesión de la mañana, se tomaron un descanso.Hary, Hermione y Ron fueron a comer a Hogsmeade al Mesón de Las Tres Escobas.
Una vez que acabaron la comida volvieron nuevamente a la Conferencia. La sesión de la tarde fue de dos horas y media, un poco más corta que la primera, pero en la misma se acordaron urgentes medidas de colaboración Mágica entre distintos países, para evitar próximas amenazas.
Se firmaron además, distintos tratados con representantes de otros Mundos mágicos que estaban presentes y se sentaron las bases para las mágicas generaciones venideras.
Esa noche, en su casa en Grimmauld Place, Harry descansaba tranquilamente junto a Ginny. Los dos hablaban de la Conferencia.
-- ¿ Qué tal os ha ido en la Conferencia querido ?
-- Muy bien, mi querida Ginny
-- Estarás cansado después de tantas horas de discurso, supongo
- Bueno, un poco, pero para ti tengo reservados los últimos momentos del día, mi vida
Ginny besó con ternura a Harry en los labios. Fue un beso largo, apasionado y lleno de amor.
Harry se dirigió luego a la estantería que tenía más cercana y cogió un viejo libro de cuentos infantiles para muggles. Salió del cuarto y entró en la habitación del pequeño Percy. Estaba
despierto y parecía tranquilo.
-- Bueno, Percy, aunque no me entiendes, te contaré un pequeño cuento.
Harry abrió el libro y empezó a leer el primero de los cuentos del libro
---- Un automóvil de acero inexorable:
En un atardecer de un día de verano, con su traje blanco y su maletín negro, el señor
Alcón, poderoso financiero de mucho fuste y lustre y dogo, esto no sólo porque era
corpulento y lustroso, sino atendiendo al enorme prestigio profesional que transpiraba su
persona:Era, digamos, un auténtico tiburón de las finanzas. Volvía muy contento a su gran mansión
conduciendo su automóvil, después de dar por concluida una provechosa jornada de
suculentas reuniones y voraces firmas.
Cuando se disponía a entrar en el jardín, observó junto a la verja de hierro, en la tapia
encalada y erizada de vidrios que protegía sus dominios, un graffiti hecho toscamente con
spray negro y letras muy grandes que decía:
NO APARCAR
SE LLAMA A LA GRÚA
Sentado en la acera, debajo de esa inscripción, un niño con las manos todavía negruzcas, sonriente y pobremente vestido, mraba fijamente al señor Alcón.
Llevaba unas gastadas sandalias de goma y una camiseta como una telaraña. No tendría los doce años, ni la piel muy blanca ni el pelo muy sedoso ni la nariz respingona ni pecas ni nada de eso que distingue a los niños graciosos en los cuentos graciosos, pero en sus grandes ojos negros bailaba una luz vivísima y en su sonrisa morena una convicción extraña y feliz.POegada a la tapia no había ninguna placa reglamentaria, ni municipal ni privada, que garantizara la pertinencia y y legalidad de la prohibición de aparcar, y aunque la tapia le pertenecía, el señor Alcón nunca había aparcado allí su coche ni pensaba hacerlo, ya que tenía su propio garage en la finca.
Así que terminó de cruzar la verja, dejó el coche en el garage y regresó andando a la calle para encararse al niño sentado debajo del aviso. Llevaba en la mano el maletín negro.
-- ¿ Tú has escrito eso, muchacho ?
-- Sí, señor. Nadie puede aparcar su coche aquí, señor. Si usted lo hace, llamaré a la grúa.
-- ¿ Ah sí ? ¿ Y quién eres tú para decirme eso ? ¿ Cómo te llamas ?
-- Me llamo Ahmed y vengo del desierto.
-- ¿ Y a qué juegas, pequeño mamarracho ? Has ensuciado la tapia de mi jardín. ¿ Qué te propones ?
-- Es un aviso de vado permanente, señor, y está ocupado. ¿ Es que no lo ve ?
-- ¿ No veo qué ?
-- Mi automóvil. Está aparcado aquí, junto al bordillo
Ahmed señaló el aire frente a él
-- Aquí mismo. Mire cómo brilla la carrocería. ¿ Le gusta ?
-- Yo no veo ningún automóvil, gruñó el señor Alcón.
-- Usted no quiere verlo. Es un Lincoln Continental de 1945 de color azul celeste insistió Ahmed, y está fabricado con planchas de acero inexorable.
-- Querrás decir inoxidable, niño ignorante, resopló el financiero.
-- ¡ Quiero decir lo que he dicho ! protestó Ahmed. Toquelo y compróbará que es acero inexorable. ¡ Acérquese más y fíjese bien, hombre !
El señor Alcón avanzó dos pasos con el maletín en la mano y algo en él empezó a rechinar. El señor Alcón era uno de esos financieros muy bien empaquetados que al andar crujen por algún lado, como hacen las botas ortopédicas compactas y lustrosas. Se paró, dejó el maletín en el suelo y fijó la mirada en la nada: donde Ahmed decía que había un automóvil aparcado, él no veía absolutamente nada. Bueno, sí, había unas manchas de grasa en el asfalto y el aire allí parecía oler a gasolina quemada.
-- ¡ Muchacho, tú sufres alucinaciones ! dijo el señor Alcón, encarándose con Ahmed. ¡ Tú eres un redomado embustero !
Ahmed no le hizo caso. Con sudedo negro de pintura señalaba el coche invisible.
-- Pierde un poco de aceite, mire. Y me han roto un cristal, s elamentó. Pero es nuevo de trinca.
-- ¡ Deja ya de soltar embustes y fantasmadas ! ¡ Aquí no hay ningún coche ni nada de nada !
En realidad algo sí había, pero las pequeñas pupilas del señor Alcón no iban más allá de la nada aparente. De ir un poco más allá, habrían captado una hilera de hormigas diminutas que se cruzaba compulsivamente con otra hilera igual de compulsiva: avanzaban por entremedio de miles de fisuras de cristales que cubrían al asfalto como un manto de nieve. por rutas distintas, ambas procesiones de hormigas se dirigían a la mancha de aceite.
Harry hizo una pausa para tomar aire. Miró al pequeño Percy, el cual parecía estar concentrado escuchándole, tumbado en su cuna. Ginny estaba a su lado.
-- ¡ Ginny ! No te había visto
-- Continúa leyendo, lo haces muy bien, dijo Ginny abrazando a Harry
Harry se sonrojó un poco
-- Está bien, seguiré con el cuento, concedíó Harry sonriendo
-- Usted, señor, no sabe mirar, dictaminó Ahmed
--- Bueno, vamos a ver, dijo conciliador el hombre de negocios. Si me limpias el muro que has ensuciad, te daré una buena propina
-- ¿ Cuánto ?
-- Un euro con cincuenta céntimos
--- No me basta, señor, dijo Ahmed. Necesito mucho más, porque tengo siete hermanos al cuidado de mi abuela en un campo de refugiados saharaui, y lo están pasando muy mal. Por eso he decidido vender el automóvil de acero inexorable. ¿ Me lo compra ?
-- ¡ Muchacho, tú estás loco ! ¡ Lárgate, o llamaré al guardia municipal !
Al día siguiente, al dirigirse nuevamente a sus asuntos, vio a Ahmed sentado tranquilamente en el mismo sitio, la espalda apoyada en la tapia con la inscripción, que ahora era más explícita:
SE PROHIBE APARCAR
( LLAMO A LA GRÚA )
SE VENDE ESTE LINCOLN CONTINENTAL
A lo largo de la calle desierta, en este barrio tan distinguido de las afueras de la ciudad, nunca se veían coches aparcados, y menos al socaire de los altos muros del jardín, de modo que el orondo hombre de negocios no se extrañó al no ver ni rastro del automóvil azul que Ahmed insistía en señalar con su dedo sucio:
-- Buenos días, señor. Aquí lo tiene. Suba y pruebe las marchas. Porque usted me va a comprar el coche. ¿ A que sí ?
Con su tensa sonrisa barrizada, el señor Alcón miraba a Ahmed con recelo.
-- Nunca compro nada sin antes verlo, pesarlo o catarlo
-- Estupendo, hay que ser precavido, dijo Ahmed
-- Yo hago negocios con petróleos lejanos, ¿ sabes ? y siempre antes de comprarlo lo pruebo.
--- Claro, señor. Le dejo tocar mi coche.
-- ¡ Y dale ! ¿ Cómo quieres que toque algo que no se ve ?
-- Suba al coche y póngase el cinturón de seguridad. Si hace lo que le digo, lo verá
-- Yo nunca me pongo el cinturón de seguridad, dijo el magnate de petróleos lejanos
-- Allá usted, señor. Entonces, cierre los ojos y no les abra hasta que yo le diga
Muy a pesar suyo, el señor Alcón se sentía intrigado. Y a regañadientes, cerró los ojos y casi en el acto oyó el ruido de un motor poniéndose en marcha suavemente, como una seda rasgándose
-- ¿ Lo oye ? dijo Ahmed. Ahora ya puede mirar
Pero aunque oía perfectamente el ruido del motor, lo traería el viento desde alguna parte, de otro vehículo, pensó el señor Alcón. El coche que apuntaba el dedo de Ahmed seguía siendo invisible.
----¡ Bah ! exclamó el hombre decepcionado. ¡ Quédate con tu automóvil inexorable, yo tengo mucho trabajo ! ¡ Y no quiero verte cuando vuelva !
Sin embargo, al regresar aquel mismo día de sus lances financieros con su impoluto traje
blanco y su maletín negro, Ahmed le esperaba en el mismo sitio con su fantástico coche
mpecable.Nuevamente el muchacho le explicó que necesitaba urgentemente vender el automóvil para
ayudar a sus siete hermanos y asu abuela en el campo de refugiados saharaui.
-- Si me lo compra, lo verá en el acto insistió Ahmed. Debe usted creerme, señor.
-- No me hagas reír, chico, dijo el señor Alcón, y se metió en su casa sin querer oír hablar más
del asunto. Pero esa noche durmió mal, con pesadillas: veía un coche que se estrellaba una y
otra vez contra el muro de su jardín.
Al día siguiente, por primera vez en cincuenta años, el señor Alcón no fue al trabajo. Ocurrió que, al salir de casa muy temprano, no vio a Ahmed en su sitio de costumbre, y le entró de pronto un desasosiego desconocido. ¿ Qué le habría pasado al pequeño embustero ? Le esperó todo el día, sentado en el bordillo de la acera con su maletín negro lleno de dinero, y cuando Ahmed apareció era ya de noche. Venía con la cabeza gacha y vendada y el brazo en cabestrillo y se sentó muy triste en la acera.
-- Para que vea que el coche existe, me he estrellado con él, mire las señales en la tapia, le explicó. ¿ Me lo compra sí o no ? La reparación ya está hecha, si quiere verlo no tiene más que probar las marchas y encender los faros y la radio.
Con cara de asombro, el señor Alcón hizo un último intento de razonamiento:
-- Nadie puede estrellarse con un coche que no existe....
-- Eso cree usted, señor, dijo Ahmed. Un niño amigo mío acaba de morir en el Sur de Gaza de una bala que aún no ha sido disparada de un fusil que todavía no ha sido fabricado.
-- ¡ Está bien, basta ! dijo el hombre de negocios dándose por vencido. El tesón y la fe inquebrantable que el chico mostraba acerca de la existencia real del automóvil habían acabado por conmoverle. Ya vale. Coge mi maletín y vete
---Gracias, señor.
Súbitamente, la luz cegadora d e unos faros cayó sobre el señor Alcón y sobre Ahmed sentados bajo la inscripción d ela tapia, y el Lincoln continental de color azul estaba allí frente a ellos, perfectamente visible con sus formas estilizadas y elegantes. Con el maletín en la mano, sopesando los dineros que habrían de paliar las penalidades de su familia y de sus amigos en el campo de refugiados, Ahmed abrió sus grandes ojos chispeantes y sonrió al incrédulo financiero.
-- ¿ Lo ve ahora señor ?
-- Sí, dijo el señor Alcón serenamente. No sé por cuánto dinero me lo habrías vendido, muchacho, pero te diré una cosa...
-- Sé lo que me va a decir, señor, lo interrumpió Ahmed. Que un automóvil de acero inexorable como éste, no tiene precio.
Y dando media vuelta, Ahmed desapareció en la noche.
---- De este cuento, pequeño Percy, podemos sacar la moraleja de que si ayudamos a quienes lo
necesitan, los más desfavorecidos, los que lo están pasando mal, nuestra recompensa en un
futuro será incluso mayor que la ayuda prestada.
El pequeño Percy se había quedado dormido. Presentaba un aspecto dulce y angelical
acurrucado en su cuna. Al final, Harry había conseguido que todo saliera bien y que el pequeño
se durmiera.
-- ( Espero que todo salga bien, pensó Harry. Espero que al final, encontremos el libro y con ella se siembre la paz y la tranquilidad en el Mundo mágico )
-- ¡ Oh Harry ! ¡ Qué bonito !
Harry salió de sus reflexiones y miró a Ginny, la cual estaba llorando, visiblemente emocionada.
-- ¡ Ginny ! No llores, es una historia que acaba bien.
-- Por eso es por lo que lloro, me he emocionado tanto sabiendo que los pobres niños muggles al final podrían ser ayudados que...
--- Venga, venga, ya pasó
Harry abrazó a Ginny quien a su vez lo abrazó fuertemente con dulzura.
-- Harry
-- ¿ Sí, cariño ?
-- Es hora de que nos acostemos, vamos a desvelar al pobre Percy
El día siguiente Harry acudió nuevamente a la Conferencia en Hogwarts, para asistir al 2º día.
Le tocaba hablar a Jasmine, la cual les estuvo hablando de los múltiples peligros y amenazas
que surgen a diario en el Mundo mágico y de las distintas oportunidades de estudiar magia de
los jóvenes de Hoy en día.
La sesión de la tarde acabó con unas emotivas palabras llenas de garra , recuerdo y energía:
-- Por eso, Hoy más que nunca, debemos estar alertas ante esos posibles enemigos, que, como
gavillas de ratas, crecen y se multiplican por doquier en el Mundo. Viven ocultos, como las
agujas en los pajares y actúan con mucho sigilo, al igual que hace el mismo diablo, pues dice
el sabio que el peor mal es el que no se quiere ver.
Por esto quiero que todos los presentes hoy a este solemne acto, rindamos pleitesía a aquellos
que en su tiempo lucharon por defender esos ideales y lucharon por preservar la paz y la
justicia en el Mundo Mágico. Pido que todos les dediquemos un minuto de riguroso silencio.
Toda la sala permaneció un minuto en silencio, el cual se le hizo eterno a Harry. Durante el
mismo le vinieron a la mente recuerdos de sus padres, de Dumbledore, de Dobby.... y de todas
las personas que habían caído en la lucha contra Voldemort tantos años atrás. No pudo dejar
de sentirse triste por ello y unas lágrimas se derramaron por su rostro.
-- ¡ Harry ! susurró Hermione. ¿ Estás bien ?
--- Mejor que nunca Hermione, no te preocupes.
Una vez que hubo acabado el minuto de silencio, toda la sala prorrumpió en aplausos y
Jasmine se llevó una atronadora ovación.
Cuando acabó la charla del día, todos salieron lentamente de la Sala de Menesteres
-- ¿ Qué te pasaba Harry ? le preguntó Ron a su amigo
-- Nada, en serio... estoy bien, es que... el fantástico discurso de Jasmine me ha hecho
recordar..
Hermione y Ron rodearon a Harry y le abrazaron
-- Mira Harry, para que te animes un poco, podéis venir tú y Ginny esta noche a cenar a nuestra casa.
-- Gracias Ron. Allí estaremos
El último día de la Conferencia empezó con un discurso de Yafar que ponía fin al ciclo de las
Charlas de la Conferencia, y como estaba previsto en el programa del evento para el último
día, Harry se acercó al estrado y apuntó hacia su garganta con la varita.
--- “Sonorus”
Harry se aclaró la voz y dijo:
--- Buenas noches. Se me ha concedido el honor de cerrar este importante evento, algo
que les agradezco mucho. Conozco las razones y me siento muy honrado...
Harry fue interrumpido por los fuertes aplausos de los presentes en la sala.
--- Gracias. Sin embargo, continuó, con el debido respeto, he decidido declinar tal
compromiso…
Se escuchó un murmullo general. Sus amigos lo miraban extrañados. Harry sonrió.
--- Siempre he sostenido, y así lo he manifestado, que detrás de los acontecimientos sucedidos
hace ya algunos años y los cuales me son atribuidos, hay muchas personas que han aportado
sus conocimientos, sus destrezas, pero por sobre todo su amistad y su apoyo…
Sería justo entonces pedirles a cada uno de ellos que tome para sí el honor que me
confieren esta noche. Algunos, como todos saben, han fallecido. Al recordarlos hoy quiero
pedir para ellos un reconocimiento.
Harry aplaudió, y el auditorio apladió con él.
--- Como les decía, he decidido declinar tal honor, porque hay una persona que considero que está mucho mas calificada que yo para tan importante misión. Una persona dotada del conocimiento necesario para ello… una persona, que aún sin pertenecer por entero a este nuestro mundo, ha sabido honrarlo… una persona, que reúne todos los méritos y las cualidades mas apreciables que pueda tener un ser humano.
Excelente madre y profesional, bruja excepcional y una de las mejores estudiantes que haya tenido este Colegio… y además es la esposa de mi mejor amigo… de mi hermano.Desde sus asientos, Ron sonreía y Hermione había palidecido.
--- Pero sobre todo, ella es una gran amiga a quien quiero mucho. Me refiero, por supuesto, a
Hermione Granger.
El público aplaudió con entusiasmo.
--- Y he pensado precisamente en Hermione porque hace ya varios años, a la luz de los acontecimientos por todos conocidos, ella hizo una importante reflexión… que me parece oportuno compartir con ustedes.
Harry hizo una pausa
--- Pero antes, dijo, quiero aprovechar esta oportunidad para agradecerles a todos su presencia y su participación en este ciclo de conferencias, en particular a nuestros invitados especiales, los señores Omar, Jasmine y Yafar
Se escucharon más aplausos.
--- Señoras y señores, me gustaría invitar a este estrado a Hermione Weasley. Ven
HermioneEl público se puso de pie y aplaudió. Ron le ofreció la mano a su esposa y la acompañó hacia las escaleras que conducen al estrado.
Visiblemente nerviosa, Hermione caminó hacia Harry y lo abrazó.
--- ¡Voy a matarte! – gruñó con los dientes apretados, simulando una sonrisa.
--- Sé que lo harás bien – le dijo su amigo.
---- ¿Matarte?, ¡no lo dudes!
Harry se retiró, dejándola sola en el escenario. Miles de ojos la observaban expectantes, la profesora McGonagall la miraba con admiración y una espléndida sonrisa. El rostro de Hermione se había teñido del color típico de los Weasley, sentía sus mejillas encendidas, la frente perlada en sudor y unas enormes ganas de torcerle el cuello a Harry. Además, no tenía ningún discurso preparado.
Los aplausos cesaron. Hermione amplió la voz de su garganta.
--- Gracias, su voz temblorosa reverberó en el escenario. ¡Vaya compromiso! ¿no? dijo enarcando las cejas a modo de broma; creo que voy a
hechizar a alguien cuando salga de aquí – dijo mirando a Harry que, sentado al lado de Ron, le sonreía.El público se rió.
--- Hace algunos años – comenzó su discurso -, luego de que aquel mago cuyo nombre nadie tenía el coraje de mencionar fue derrotado, recuerdo que nos encontrábamos reunidos Harry, mi esposo Ron, algunos amigos y yo, en el pub Las Tres Escobas y, en medio de nuestra conversación, surgió la reflexión a la que Harry se refería hace unos minutos.
Hizo una pausa, para ordenar sus ideas.
---- Todos conocemos suficientemente a Merlín, considerado el mago más poderoso de la historia, capaz de hablar con los animales, cambiar de forma, hacerse invisible y también de controlar el clima y los elementos. De él se ha escrito, muy acertadamente en los libros de historia de la magia, que "Conocía la esencia de todas las cosas, su transformación y su renovación, conocía el secreto del sol y de la luna, las leyes que rigen el curso de las estrellas en el firmamento; las imágenes mágicas de las nubes y el aire; los misterios del mar. Conocía los demonios que envían sueños bajo la Luna. Comprendía el grito áspero de la corneja, el volar cantarín de los cisnes, la resurrección del fénix. Podía interpretar el vuelo de los cuervos, el rumbo de los peces y las ideas ciegas de los hombres, y predecía todas las cosas que sucedían después."
Merlín, continuó, tenia contactos con las hadas, los gnomos, e incluso con los dragones y se le consideró el único mago que se ganó el respeto y la admiración de estos monstruos, no sólo por su bondad y sabiduría sino por sus dotes artísticas, tanto para la poesía como para la literatura y fue además el guía de Arturo, famoso rey muggle, quien además fue su discípulo, a quien enseñó toda la sabiduría necesaria para gobernar, llegando incluso a ser el fundador de la famosa ciudad muggle de Camelot. Gracias a su valor y a la magia de Merlin, a Arturo se recuerda aún hoy en día, como el monarca más justo que ha tenido Inglaterra.
Detrás de todo esto, señores, está la sabia mano de Merlin.
Hermione hizo una pausa, agitó su varita, e hizo aparecer un vaso con agua. Tomó un par de sorbos, y continuó.
--- Merlín no era un hechicero común, era un alquimista. Dominaba el verdadero sentido de la magia: transformar. Era un maestro que enseñaba a los hombres a ser libres y llenos de amor. De nuevo una pausa.
---- Merlín utilizó todos sus conocimientos a favor del amor y de la paz, por eso se le consideró un gran mago.
Fue además un vidente, que conocía y manejaba el pasado, el presente y el futuro; un mago que dominaba las fuerzas de la naturaleza y el mundo visible e invisible, y obraba milagros con la palabra y el poder de la voz.
Hermione hizo un breve silencio que invitaba a la reflexión, luego continuó.
--- El poder de la voz, señores, que deriva en el poder de la palabra. El poder de la voz, que es la esencia del conocimiento.
No obstante, prosiguió, no todos los magos que han sido excepcionalmente poderosos han utilizado, al igual que Merlín, su voz, su palabra a favor del amor y de la paz. También los hubo que han empleado el poder de la voz y la palabra para engañar, para destruir, para generar odio, rencor, violencia, muerte. Así, la historia nos ha traído a lo largo de los años a muchos magos tenebrosos. Recordamos como recientes a Grindelwald, famoso mago oscuro derrotado en 1945, y Lord Voldemort, derrotado, como todos ustedes saben, en 1998, cuyo reinado del terror, que duró varios años llegó a tal grado que la sola mención de su nombre generaba pánico.
Magos que han utilizado el poder de la voz y de la palabra para engañar, para destruir.--- Como todos sabemos, hay un nuevo enemigo que nos acecha, tal vez tanto o más peligroso que los magos que he mencionado. Esta vez, no se trata tan solo de un hombre, sino de toda una organización: El Pacto. Organización que, seguramente, está empleando el poder seductor de la voz y la palabra para engañar y generar el caos. Aunque no conocemos en detalle cuáles son sus planes actuales, para nadie es un secreto el alcance destructivo de su poder.Hubo un murmullo general.
---Debemos estar alertas, unir conocimientos y voluntades para que este nuevo enemigo del mundo mágico sea igualmente destruido. Hago un llamado, de manera particular, a ustedes, magos del mundo que están reunidos aquí esta noche y de manera general, a toda la comunidad mágica, especialmente a los jóvenes magos, en nuestros hombros está la responsabilidad de defender nuestro querido mundo.
Muchas gracias.
El público efusivo se puso de pie y aplaudió durante un largo rato. Hermione se quedó paralizada en el escenario, como si tuviera los pies clavados en el suelo. Harry subió y la abrazó, luego, ofreciéndole su brazo, la condujo a su asiento.
Esa noche Harry y Ginny acudieron a cenar a la casa de Ron y Hermione.
Duarante la cena estuvieron hablando de diversos temas: de la conferencia y las cosas positivas que habían sacado de ella, de las últimas pistas que tenían acerca de El Pacto, de la escuela... y de varias cosas triviales
-- Harry le estuvo leyendo un cuento al pequeño Percy, ¡ Fue tan tierno.. ! dijo Ginny muy emocionada
--¡ Bah ! en realidad no fue nada, dijo Harry tratando de restarle importancia
-- ¿ Qué cuento era ? preguntó Ron
-- Creo que era uno del libro de cuentos que le regaló Hermione a Lily cuando era pequeña
-- ¡ Ah ! ya me acuerdo de ése libro. Es un libro muggle ¿ No ?
-- Sí, así es. Trae muy buenos cuentos dijo Harry
-- Seguro que a mi padre le gustarían mucho, dijo Ron
-- Eso no lo dudes, dijo Harry sonriendo
-- Por cierto, ¿ Cuándo vais a partir hacia Francia a buscar la tumba de Merlín ? preguntó Ginny
-- Mañana mismo, por la tarde, dijo Hermione.
-- Sí, creo que es lo mejor
-- Hay que anticiparse a los planes de El Pacto
-- Procurad tener mucho cuidado, dijo Ginny, muy preocupada
-- No te preocupes cariño, lo tendremos, dijo Harry, besando a Ginny
Harry y Ginny se despidieron de sus amigos y se marcharon a su casa en Grimmauld Place.
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