


En esos momentos, en una lúgubre mazmorra del Castillo... unos alaridos de dolor salían de lo más profundo de la misma
--- ¡ Crucio !
--- ¡ Aaaah ! ¡ grrrrrr ! ¡ Nooooh !
--- ¡ Díme donde se encuentra tu amo, engendro inmundo ! Si no confiesas, ¡ te arrancaré la piel a tiras !… ¿ dónde se esconde ese innombrable que osa desafiarme ?
--- Aunque me matéis, no traicionaré a mi amo
Una horrenda mueca de desprecio se dibujó en el rostro de la condesa
--- Ya veo que sigues obstinado en no decírmelo …. ¡ Crucio !
El mortífago se retorció nuevamente de dolor mientras se agitaba en el aire, tratando de zafarse de las cuerdas que lo tenían fuertemente amarrado a un potro de tortura situado en el medio de la sala.
Por última vez, ¿ dónde se oculta tu amo ?
--- ¡ No lo diré ! gritó nuevamente el mortífago
--- Está bien, tú lo has querido.
La condesa sacó su varita mágica y apuntó con ella al cuerpo del mortífago, quer aún se retorcía preso de terribles convulsiones debido a la trotura infligida.
--- Tan sólo espero que tus compañeros de tormento de ahí aprendan la lección, dijo la condesa señalando a otros dos mortífagos que también estaban fuertemente amarrados a otros dos potros de tortura respectivamente. ¡ Avada Kedavra !
Una luz verde muy intensa alcanzó el cuerpo del mortífago, que exhaló un suspiro y al instante se quedó inmóvil.
--- Veamos, ¿ quién será el siguiente ?
En ese momento entró un goblin en la sala. Hizo una reverencia ante la condesa y esperó que esta le diese permiso para hablar.
--- ¿ Y bien ?
--- Mi señora, John Divney está en el Castillo. Desea hablar con usted.
--- Mmmmmh… mi querido John, qué agradable sorpresa. Retírate.
La condesa se arregló el pelo cuidadosamente y, antes de salir de la sala miró con desprecio a los mortífagos que permanecían con vida.
--- Luego me ocuparé de vosotros. No creais que el haberos librado ahora os servirá de algo.
La condesa acudió presurosa a sus aposentos, se cambió de vestido poniéndose uno muy elegante para recibir a su invitado y bajó al salón, en donde Harry la estaba esperando.
--- Mi querido John, dijo de forma alegre la condesa, dándole un fuerte abrazo a Harry. ¿ Qué te trae por aquí ? ¡ Qué agradable sorpresa !
--- Bueno, pues acababa de terminar uno de los trabajos y se me ocurrió hacerte una visita antes de comenzar con el siguiente. Como siempre me estás invitando a tu, por cierto, precioso Castillo y hasta ahora no había podido hacerlo….
--- Ya sabes que aquí siempre serás bienvenido, John. Un momento. ¿ Lugovoi, por favor ?
Un individuo de aspecto muy pálido, que parecía uno de los mayordomos de la condesa se acercó a la mesa
--- ¿ Podrías traernos un té y unas pastas, por favor ?
--- ¡ Oh, no quisiera causar ninguna molestia… ! dijo Harry
---- Faltaría más, John, menuda anfitriona sería si no te invitase a algo.
Una hora más tarde, y, tras haber reposado el pequeño tentempié, la condesa se dirigió a Harry, quien parecía impaciente.
--- Bueno John, supongo que a juzgar por tu expresión, deseas pedirme algo
--- Sí, claro. Querría que me prestara un barco
--- Por supuesto, John. Pero a cambio yo necesito que me hagas un favor a mi.
--- Lo que sea
--- Bien. Si no te importa ir acompañado durante un trecho del camino, querría que llevases contigo hasta una zona a un amigo mío.
--- Oh… pues no, la verdad es que no es ningún problema, dijo Harry sonriendo
--- Pues todos de acuerdo entonces. ¡ Tarik !
Un hombre moreno, de aspecto muy musculoso, y que traía una varita de fresno en su mano derecha y un extraño aparato circular en la izquierda, entró en la sala.
--- John te llevará al punto de enlace. Resulta que le queda de camino. Tarik procede del lejano reino mágico de Phyrexia del Mundo de Dominaria y se dirige a Lorwyn.
Tarik miró detenidamente a Harry y asintió complacido. A su vez, Harry miró fijamente a Tarik. ¿ Phyrexia ? ¿ Dominaria ? a Harry le sonaban de algo aquellos nombres, pero no se acordaba de donde.
--- Si no le importa, condesa, querría que me cuidase una cosa mientras estoy trabajando. Es que no quiero que sufra ningún percance.
--- Por supuesto que no me importa, John. ¡ Vaya preguntas !
Harry sacó el vuelatiempos de un bolsillo de su túnica y se lo entregó con cuidado a la condesa, a la cual le brillaron los ojos al verlo.
--- ¡ Por el gran Merlín ! ¡ Si es un vuelatiempos ! Hacía siglos que no veía uno
--- Como comprenderá, no quiero que le pase nada
--- No te preocupes, John, te lo cuidaré bien mientras estás ocupado con tus trabajos.
Harry le dio un abrazo cariñoso a la condesa a modo de despedida, y se dispuso a partir en el barco de la condesa, acompañado por su nuevo y extraño compañero, Tarik.
Una vez que salieron para su destino, según las coordenadas indicadas por la tormenta, Tarik desplegó el extraño artefacto circular en el centro del barco y comenzó a realizar unas anotaciones en un pequeño cuaderno.
--- ¿ Qué es ese extraño artefacto ? preguntó educadamente Harry
--- Se trata de un artefacto que hemos creado en Phyrexia llamado Loxter. Es una especie de localizador de puntos de contacto entre mundos Mágicos. En cuanto uno se encuentra cerca empieza a emitir unas vibraciones que aumentan de intensidad a medida que la distancia se acorta.
Phyrexia… otra vez ese nombre, se dijo Harry, meditabundo.
--- Comprendo. Y bueno, Tarik, ¿ a qué te dedicas en tu Mundo ?
--- Soy un caminante de planos.
--- Harry se quedó pensativo
--- ¿ Un caminante de planos ?
--- Para que te sea más fácil entenderlo, soy una especie de comerciante mágico. Me dedico a viajar entre Mundos mágicos y comercio con artefactos mágicos.
--- Me parece muy interesante, dijo Harry, mirando el extraño artefacto circular del centro del barco.
Las horas fueron pasando y los dos estuvieron hablando de distintos temas, para pasar el rato. Cada cierto tiempo, Tarik apuntaba algo en la libreta. De repente, el artefacto comentó a emitir un pitido, el cual hizo saltar a Tarik de entusiasmo.
--- ¡ Bien ! Ya estamos cerca, John. En poco tiempo estaré de vuelta en Phyrexia y tú podrás seguir tranquilamente con tu viaje.
Mientras tanto, en el presente…
--- ¡ Crucio !
--- ¡ Aaaah ! ¡ grrrrrr ! ¡ Nooooh !
--- ¡ Díme donde se encuentra tu amo, engendro inmundo ! Si no confiesas, ¡ te arrancaré la piel a tiras !… ¿ dónde se esconde ese innombrable que osa desafiarme ?
--- Aunque me matéis, no traicionaré a mi amo
Una horrenda mueca de desprecio se dibujó en el rostro de la condesa
--- Ya veo que sigues obstinado en no decírmelo …. ¡ Crucio !
El mortífago se retorció nuevamente de dolor mientras se agitaba en el aire, tratando de zafarse de las cuerdas que lo tenían fuertemente amarrado a un potro de tortura situado en el medio de la sala.
Por última vez, ¿ dónde se oculta tu amo ?
--- ¡ No lo diré ! gritó nuevamente el mortífago
--- Está bien, tú lo has querido.
La condesa sacó su varita mágica y apuntó con ella al cuerpo del mortífago, quer aún se retorcía preso de terribles convulsiones debido a la trotura infligida.
--- Tan sólo espero que tus compañeros de tormento de ahí aprendan la lección, dijo la condesa señalando a otros dos mortífagos que también estaban fuertemente amarrados a otros dos potros de tortura respectivamente. ¡ Avada Kedavra !
Una luz verde muy intensa alcanzó el cuerpo del mortífago, que exhaló un suspiro y al instante se quedó inmóvil.
--- Veamos, ¿ quién será el siguiente ?
En ese momento entró un goblin en la sala. Hizo una reverencia ante la condesa y esperó que esta le diese permiso para hablar.
--- ¿ Y bien ?
--- Mi señora, John Divney está en el Castillo. Desea hablar con usted.
--- Mmmmmh… mi querido John, qué agradable sorpresa. Retírate.
La condesa se arregló el pelo cuidadosamente y, antes de salir de la sala miró con desprecio a los mortífagos que permanecían con vida.
--- Luego me ocuparé de vosotros. No creais que el haberos librado ahora os servirá de algo.
La condesa acudió presurosa a sus aposentos, se cambió de vestido poniéndose uno muy elegante para recibir a su invitado y bajó al salón, en donde Harry la estaba esperando.
--- Mi querido John, dijo de forma alegre la condesa, dándole un fuerte abrazo a Harry. ¿ Qué te trae por aquí ? ¡ Qué agradable sorpresa !
--- Bueno, pues acababa de terminar uno de los trabajos y se me ocurrió hacerte una visita antes de comenzar con el siguiente. Como siempre me estás invitando a tu, por cierto, precioso Castillo y hasta ahora no había podido hacerlo….
--- Ya sabes que aquí siempre serás bienvenido, John. Un momento. ¿ Lugovoi, por favor ?
Un individuo de aspecto muy pálido, que parecía uno de los mayordomos de la condesa se acercó a la mesa
--- ¿ Podrías traernos un té y unas pastas, por favor ?
--- ¡ Oh, no quisiera causar ninguna molestia… ! dijo Harry
---- Faltaría más, John, menuda anfitriona sería si no te invitase a algo.
Una hora más tarde, y, tras haber reposado el pequeño tentempié, la condesa se dirigió a Harry, quien parecía impaciente.
--- Bueno John, supongo que a juzgar por tu expresión, deseas pedirme algo
--- Sí, claro. Querría que me prestara un barco
--- Por supuesto, John. Pero a cambio yo necesito que me hagas un favor a mi.
--- Lo que sea
--- Bien. Si no te importa ir acompañado durante un trecho del camino, querría que llevases contigo hasta una zona a un amigo mío.
--- Oh… pues no, la verdad es que no es ningún problema, dijo Harry sonriendo
--- Pues todos de acuerdo entonces. ¡ Tarik !
Un hombre moreno, de aspecto muy musculoso, y que traía una varita de fresno en su mano derecha y un extraño aparato circular en la izquierda, entró en la sala.
--- John te llevará al punto de enlace. Resulta que le queda de camino. Tarik procede del lejano reino mágico de Phyrexia del Mundo de Dominaria y se dirige a Lorwyn.
Tarik miró detenidamente a Harry y asintió complacido. A su vez, Harry miró fijamente a Tarik. ¿ Phyrexia ? ¿ Dominaria ? a Harry le sonaban de algo aquellos nombres, pero no se acordaba de donde.
--- Si no le importa, condesa, querría que me cuidase una cosa mientras estoy trabajando. Es que no quiero que sufra ningún percance.
--- Por supuesto que no me importa, John. ¡ Vaya preguntas !
Harry sacó el vuelatiempos de un bolsillo de su túnica y se lo entregó con cuidado a la condesa, a la cual le brillaron los ojos al verlo.
--- ¡ Por el gran Merlín ! ¡ Si es un vuelatiempos ! Hacía siglos que no veía uno
--- Como comprenderá, no quiero que le pase nada
--- No te preocupes, John, te lo cuidaré bien mientras estás ocupado con tus trabajos.
Harry le dio un abrazo cariñoso a la condesa a modo de despedida, y se dispuso a partir en el barco de la condesa, acompañado por su nuevo y extraño compañero, Tarik.
Una vez que salieron para su destino, según las coordenadas indicadas por la tormenta, Tarik desplegó el extraño artefacto circular en el centro del barco y comenzó a realizar unas anotaciones en un pequeño cuaderno.
--- ¿ Qué es ese extraño artefacto ? preguntó educadamente Harry
--- Se trata de un artefacto que hemos creado en Phyrexia llamado Loxter. Es una especie de localizador de puntos de contacto entre mundos Mágicos. En cuanto uno se encuentra cerca empieza a emitir unas vibraciones que aumentan de intensidad a medida que la distancia se acorta.
Phyrexia… otra vez ese nombre, se dijo Harry, meditabundo.
--- Comprendo. Y bueno, Tarik, ¿ a qué te dedicas en tu Mundo ?
--- Soy un caminante de planos.
--- Harry se quedó pensativo
--- ¿ Un caminante de planos ?
--- Para que te sea más fácil entenderlo, soy una especie de comerciante mágico. Me dedico a viajar entre Mundos mágicos y comercio con artefactos mágicos.
--- Me parece muy interesante, dijo Harry, mirando el extraño artefacto circular del centro del barco.
Las horas fueron pasando y los dos estuvieron hablando de distintos temas, para pasar el rato. Cada cierto tiempo, Tarik apuntaba algo en la libreta. De repente, el artefacto comentó a emitir un pitido, el cual hizo saltar a Tarik de entusiasmo.
--- ¡ Bien ! Ya estamos cerca, John. En poco tiempo estaré de vuelta en Phyrexia y tú podrás seguir tranquilamente con tu viaje.
Mientras tanto, en el presente…
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